Archivo de Público
Viernes, 5 de Diciembre de 2008

Confirmado, hay vida más allá de Hollywood

Se estrena el filme indie 'Buscando un beso a medianoche'

RUBÉN ROMERO ·05/12/2008 - 08:00h

PÚBLICO - El director tejano sigue la senda de Jarmusch.

En Buscando un beso a medianoche, que se estrena hoy, el director Alex Holdridge (Austin, 1975) ha logrado lo mismo que hiciera Cameron Crowe con Singles (1996): conseguir condensar en dos horas el espíritu de los tiempos.

Si en aquella ocasión se trataba de la Generación X (y el grunge), en esta es la adicta a las redes sociales, medio al que sus protagonistas, Wilson y Vivian, recurren en un desesperado intento de concertar una cita a ciegas para no pasar a solas la Nochevieja. Les vemos pasear por un Los Ángeles en blanco y negro, como en los filmes de Linklater, Jarmusch o Cassavetes; es decir, la santísima trilogía del indie estadounidense. "Quería mostrar cómo son mis amigos, cómo fuman, visten, cantan en gayumbos Algo real y verdadero. En ese sentido, y en el gusto por la conversación, la libertad para mover la cámara y el rodar sin permiso, quiero pensar que tengo algo de esos grandes directores".

Escapar de Hollywood

Desde luego comparte lo de sin permiso y sin dinero. "No teníamos muchas opciones. Viajaba a Hollywood para trabajar en el guión del remake de mi primer filme, Wrong Numbers, pero me cansé de charlas que no conducían a nada. Despedí a todos mis agentes y decidí financiar un filme con mi dinero y el de mis amigos, que salen en la película. Todos son de Austin (Texas), mi ciudad".

Para captar el ansia de comunicación de unos personajes al borde de tirar la toalla de las relaciones sentimentales, el director recurrió a bandas de Texas: Shearwater y Okkervil River. Y es que si la generación X tenía a Seattle y el grunge, la 2.0 tiene el South by Southwest, el festival de música indie más importante del mundo, que se celebra en Austin.

"Mis dos primeros filmes tuvieron bastante éxito en Austin. Lo gracioso es cómo funcionan las cosas por aquí. Se la enseñamos al dueño de un cine, le gustó y, sobre todo, pensó que ganaría mucho dinero vendiendo cerveza a mis amigos durante la proyección. Funcionábamos más como un grupo de rock que como un proyecto cinematográfico", cuenta el cineasta.

Enfrascado en un par de trabajos alimenticios, Holdridge sueña ahora con ir a Francia a rodar un filme de bajo presupuesto. "Hoy en día, con la tecnología disponible, puedes conseguir una factura como la de David Lean desde el indie". Eso esperamos. De momento, vayan a ver Buscando un beso a medianoche a su cine más cercano. No se arrepentirán. Y quizás vuelvan a sentir qué bello es vivir y ver cine.