Archivo de Público
Jueves, 4 de Diciembre de 2008

El barrio invisible, en el ojo de todos

Ca nEspinós, en la periferia de Gavà, es una zona degradada y conocida como punto de venta de drogas

ALBERT MARTÍN VIDAL ·04/12/2008 - 00:07h

reuters - Un bombero toma imágenes de los escombros del bloque siniestrado de Ca nEspinós, en Gavà.

La zona de Ca nEspinós se retrata en el suelo de sus calles y sus zonas boscosas. Jeringuillas, preservativos, comida, desechos y ropa acompañan cada paso. Ayer, un ejemplar quemado de los Proverbios y cantares de Antonio Machado rompía esa monotonía y hablaba de la tragedia que acababa de vivir el barrio.

La tremenda explosión que sufrió uno de los bloques de protección oficial de este barrio periférico de Gavà atrajo ayer la atención de curiosos, policías y periodistas, que atestaban un lugar que habitualmente está libre de miradas indiscretas. Julián, un vecino del barrio, se atrevía a expresar lo que casi nadie desconoce sobre Ca nEspinós: es un conocido punto de venta de droga al que acuden no sólo los heroinómanos que malviven en el lugar, sino también usuarios que se desplazan desde Barcelona, situada a 25 kilómetros.

Oriol Pujol (CiU) acusó al tripartito de intentar "silenciar" la situación de la zona

"Este es un barrio marginal pero también somos personas", decía Julián, antes de explicar la historia de cinco hermanos afectados por la explosión. "Son niños y su madre está entre rejas porque la pillaron vendiendo. Los hay que recurren a vender droga porque no tiene ayudas de nadie, nos rechazan en todos lados cuando pedimos trabajo y nos vemos abocados a esto", razonaba.

La situación del barrio, con una altísima tasa de desempleo, fue ayer objeto de polémica en el Parlament. El portavoz parlamentario de CiU, Oriol Pujol, manifestó que la explosión "pone sobre la mesa" la situación de "uno de los barrios más degradados de Catalunya" pese a que "el tripartito lo intenta silenciar". Su comentario provocó la inmediata reacción del PSC, en boca de su portavoz adjunta, Carme Figueras. La diputada calificó de "miserable y sin escrúpulos" la actitud de Pujol. El Ayuntamiento de Gavà, que gestionó ayer la recolocación de los 50 vecinos desalojados en hoteles, aseguraba que en el barrio se han hecho "proyectos de integración social".

Historias de solidaridad

Una cincuentena de vecinos han sido realojados en hoteles por el Ayuntamiento

Los vecinos se arremolinaban durante la mañana con ojos cansados en las calles y recordaban las muchas historias de solidaridad que habían protagonizado durante la noche. Fernando, de 29 años, y transportista en paro, salió de su casa y menos de dos minutos después metía a su amigo Torcuato en el coche rumbo al hospital de San Lorenzo. "Tenía la cara y las manos quemadas, no paraba de hablar y no pudo salir del coche, se quedó clavado cuando llegamos", decía.

Otra vecina explicaba cómo varios hombres se habían encaramado a la escalera para socorrer a los vecinos de la tercera planta, que fue la más afectada por la explosión. Un anciano se mostraba comprensivo con un de los agentes de la Policía Local que "se había quedado bloqueado" al desencadenarse los hechos.

Los toxicómanos, preocupados

Una entidad realizaba ayer su servicio habitual de atención a los toxicómanos

El pasado mes de julio, Público acompañó a Ca nEspinós a tres voluntarios de Àmbit, una entidad dedicada a la reducción de daños en toxicómanos. El coche de la asociación quedaba habitualmente aparcado a escasos 10 metros del portal del edificio que explotó ayer, en una zona intransitable. Aquel día sólo transitaban por la zona coches de lujo y usuarios en estado de extremo desamparo. Ayer, a pesar de que los accesos al lugar estaban cerrados y la presencia policial era considerable, Àmbit acudió a su cita con los usuarios.

"Hemos llegado por un camino diferente y hemos ido buscando a los chicos", explicaba Gastón, trabajador social de la entidad. "Tres de ellos nos han explicado que ayudaron a sacar gente de las llamas", añadía. La preocupación de estos toxicómanos es que Ca nEspinós pase a ser una zona vigilada por la policía. Algo que cambiaría radicalmente la vida de una zona acostumbrada a ser invisible.