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Miércoles, 3 de Diciembre de 2008

Victoria sin rival

El Sevilla allana su pase a los dieciseisavos de la UEFA ante un débil Partizán

ALBERTO CABELLO ·03/12/2008 - 23:40h

samuel aranda - Luis Fabiano celebra el primer gol.

El Sevilla empieza a acostumbrarse a circular lento. Le cuesta imponer un ritmo de movimiento de pelota que permita abrir los espacios y llegar hasta la portería contraria. Es un equipo frío, como si le faltara combustible. El partido ante el Partizán no sirvió más que para hacer un ensayo general ante la cita del domingo en el Bernabéu.

Los serbios nada tienen que decir ya en la UEFA. Su única urgencia era no llegar tarde al avión de vuelta. Sí había necesidad en los locales. Los tres puntos dejan casi cerrada la clasificación para la parte más interesante de la competición. No era, pues, un examen para sacar nota. Ayer hacía falta el aprobado. La de Chamartín será otra convocatoria.

Sabida ya la baja por sanción que le espera a Luis Fabiano, Jiménez dejó a Kanouté en el banquillo y optó por usar a Renato en la media punta. El africano será el punta referencia en Madrid, así que era mejor no correr riesgos.

No parece cuestión de sistema el mal del Sevilla. Con un delantero o dos, las dificultades para fabricar peligro son idénticas. Navas había salvado la papeleta en algún partido, pero necesita algo más de compañía para que el mecanismo se ponga en marcha. O Fabuloso fue de los más activos de la noche. Había que mostrarse obediente y comprometido tras la nueva travesura ante el Barça. Su pecado de Valladolid lo purgó en Copa y el del sábado, en UEFA. Pero siempre será mejor no pecar que tener que hacer penitencia.

Presión inicial

El Sevilla presionó fuerte y muy arriba desde el principio. Había prisa por cerrar cuanto antes el asunto. Los serbios plantaron su muro y de ahí no se movieron en todo el partido. Quedó diáfano muy pronto que no venían con ganas de incomodar al anfitrión. Diego Capel puede ser uno de los remedios a la lentitud pasmosa del equipo, pero tanto tiempo inactivo ha pasado factura. Ha perdido familiaridad con la pelota y todavía la puesta a punto parece lejos.

Sin demasiadas ocasiones de gol, Navas se sacó un penalti de un buen regate para que Luis Fabiano pusiera a su equipo por delante. El penalti y el pertinente gol tampoco ofrecieron otra dimensión al partido. No había rival y el Sevilla quería dedicarse cuanto antes a pensar en otra cosa. Alguna pincelada de Renato fue la única cosecha de todo el primer tiempo.

Por si las moscas, el mediapunta brasileño cerró cualquier sorpresa nada más comenzar el segundo tiempo con un buen disparo desde fuera del área. Y con el segundo tanto, se acabó un partido que ni siquiera había arrancado.

Los siguientes 40 minutos fueron un rondo a campo entero. Toque sin riesgo con algún lujo técnico de vez en cuando de Navas, Maresca o Dragutinovic. Y en esas, otro buen movimiento de Luis Fabiano, empeñado en redimirse, cerró la goleada ante un rival de mentira.