Archivo de Público
Miércoles, 3 de Diciembre de 2008

Un atentado con cuatro lecturas

Junto al ataque al TAV, se intuye un aviso a los partidarios del polo soberanista

ÓSCAR LÓPEZ-FONSECA ·03/12/2008 - 23:00h

Empresario, nacionalista, implicado en la construcción de la Y vasca y vecino del Santuario de San Ignacio de Loiola. El asesinato de Ignacio Uría está rodeado de unas circunstancias que lo convierten en un atentado cargado de simbolismo para ETA, su entorno y toda la sociedad vasca.

La lectura más clara es la que surge de la condición de la víctima de propietario de una de las empresas implicadas en la construcción de la alta velocidad a su paso por Euskadi. ETA lo dejó bien claro en un comunicado de agosto, en el que reivindicó sus tres primeros atentados contra empresas del TAV: las obras se han convertido en un objetivo prioritario de sus comandos y, por tanto, cuaquiera relacionado con las mismas. Con este atentado, la banda alarga las sombras de la autovía de Leizaran y la central nuclear de Lemoniz.

El crimen es también un aviso para quienes se niegan a pagar la extorsión

La segunda es más económica. En un momento en el que los terroristas tienen problemas de tesorería y no son pocos los empresarios que se resisten a pagar el impuesto revolucionario, el asesinato de uno de estos algo que no se producía desde el año 2000 es una advertencia. Fuentes políticas vascas reconocían que no eran pocos los empresarios que ayer buscaban consejo sobre qué hacer: pagar o poner tierra de por medio.

La tercera lectura es más sutil. Reconocido nacionalista, Ignacio Uria simpatizaba con EA, según han reconocido a este diario fuentes de esta formación. Precisamente, el partido que se ha convertido en el principal defensor de la creación de un nuevo polo soberanista a imagen del Pacto de Lizarra, pero sin el PNV. Ayer, un dirigente implicado en la iniciativa apuntaba en este sentido: "Es un toque de atención para aquellos de los suyos que veían la idea con buenos ojos" y recordaba que precisamente en Azpeitia gobernaba ANV junto a EA y Aralar.

También el lugar donde se cometió el crimen, justo enfrente del Santuario de Loiola, es un serio recordatorio contra veleidades negociadoras de la izquierda abertzale. Aquí estuvo a punto de ponerse fin a ETA en las conversaciones secretas a tres bandas entre PSE, PNV y Batasuna. Y aquí, ayer, la banda dejó bien claro que piensa continuar.