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Jueves, 4 de Diciembre de 2008

El hombre que resucitó el cartón

El creativo Shoji Ito marca las pautas del diseño en Japón a base de formas sencillas y aplicaciones necesarias

ISABEL REPISO ·04/12/2008 - 08:00h

gabriel pecot - Shoji Ito, en el patio del Instituto Europeo del Design, ayer en Madrid.

Para ser un gran defensor de lo funcional, Shoji Ito (Tokio, 1971) lleva un look más bien sofisticado. Corbata bicolor, melena al viento y un pin en la solapa delatan el afán perfeccionista de este diseñador industrial, creativo de la casa japonesa Muji. La firma nació en la década de los ochenta como filial de unos grandes almacenes. "En esa época había muchas cosas innecesarias y la mentalidad de Muji fue recuperar lo que desechaban otras empresas y ponerlo en el mercado", recuerda.

Hoy, la marca causa furor en Europa. Portacedés, vasos, calcetines... Los productos del gigante se caracterizan por diseños simples en sus formas y materiales. En este sentido, el trabajo de Shoji Ito se enmarca en una línea continuista con su antecesor, Ikko Tanaka, partidario de "enriquecer la vida con la menor cantidad de recursos posible". De ahí que el cartón sea uno de sus materiales estrella: de bajo coste, manejable y muy atractivo a la vista. Su característico color marrón reviste con igual éxito libretas y altavoces.

«India y China son muy buenos copiando, pero les falta entender por qué lo producen »

"No diseñamos con las etiquetas ecológico ni sostenible en mente, pero nuestros productos siempre las incorporan", sonríe. Y no sólo eso, también se adelantaron a la moda del háztelo tú mismo con empaquetados que ocupan lo mínimo e incluyen instrucciones de montaje. Esta anticipación ha permitido que la firma japonesa se expanda rápidamente por España. Con tres puntos de venta repartidos entre Madrid y Barcelona, el próximo martes la calle Goya acogerá la inauguración de la mayor tienda Muji en Europa, de tres plantas y unos 700 metros cuadrados.

Shoji Ito sostiene que el anzuelo de los precios moderados será imprescindible para superar la crisis, aunque no percibe a las economías emergentes como una amenaza letal. "Me temo que India y China no están tan desarrolladas como Europa o Japón. Son muy buenos copiando productos pero les falta entender por qué hacen ese producto; carecen del proceso anterior al producto. Falta sentido común", sentencia.

Documentalista de interiores

Para Ito, investigar potenciales necesidades es tan esencial como el feedback con el cliente

Para el diseñador japonés investigar potenciales necesidades es tan importante como el feedback con cliente. "Por un lado, nos cuentan lo que les gustaría que fabricáramos a través de la página web y el teléfono. Y, por otro, yo me ocupo de ir a las casas de los consumidores y ver qué cosas son susceptibles de mejorar", comenta. Ver para creer: abre su portátil y repasa cientos de fotos de casas japonesas hasta que da con la que busca. Botes de champús y geles de baño se mezclan con envases de cremas sobre la tapa del WC. Esa imagen caótica le empujó a diseñar unos dosificadores de plástico con base cuadrada en dos tamaños diferentes. "La base posibilita que se compacten y puedan meterse dentro de una caja". ¿Y dónde queda la estética? "Es realmente lo último de todo. Antes, la funcionalidad. Todo lo que he podido crear ha surgido de la observación, porque no existía", comenta con orgullo.

El gurú del diseño japonés admite que su poder es restringido. "Este negocio se divide en tres ramas: las ventas, el stock (garantizar la oferta en las tiendas de todos los productos) y el producto. Así que, visto desde esta perspectiva, el diseño es sólo un tercio del total", afirma con serenidad.

El éxito del diseño japonés se produce en un clima de creciente interés por la cultura del país. Una atracción que Shoji Ito justifica sólo a medias. "En el caso de Italia, Francia y España lo entiendo porque existe mucha tradición gastronómica, pero el interés que genera Japón en los demás países es para mí una incógnita. La exportación de la cultura japonesa empezó con algo tan simple como el sushi, así que la gente habrá pensado que si nuestra cocina es aceptable ¿por qué no probar la literatura? De todos modos, los europeos tienen una imagen de Japón más alta que los demás países de Asia", reflexiona en alusión al éxito de escritores como Banana Yoshimoto y Haruki Murakami.