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Martes, 2 de Diciembre de 2008

La Unidad de Vigilancia sólo tenía que controlar a cuatro personas con GPS el sábado

No se dieron cuenta cuando un interno de la prisión de A Lama se desprendió del suyo y asesinó a su pareja en Pontevedra

AGENCIAS ·02/12/2008 - 17:12h

La Unidad Central de Vigilancia Electrónica (UCVE) sólo debía controlar los sistemas GPS de cuatro personas el pasado sábado, cuando un interno de la prisión de A Lama se desprendió del suyo y asesinó a su pareja en Pontevedra .

El funcionario encargado de supervisar la pantalla ordenador en la que saltan las alarmas -labor que en la UCVE recibe el nombre de "monitoreo"- no detectó la emitida por ese GPS -que quedó registrada en el sistema- ni en el momento en que saltó, a las 16.36 horas del sábado, ni más tarde, por lo que no se puso en marcha el protocolo previsto para estos casos.

Según han informado fuentes penitenciarias, cuando en la UCVE se recibe un aviso de alarma el funcionario de turno llama a la prisión en la que cumple condena el interno, que a su vez y, en caso necesario, avisa a las Fuerzas de Seguridad.

"Cuando una persona quiere matar a otra, la eficacia de la pulsera es nula"

En la UCVE, cuya sede se encuentra en Madrid, trabajan 15 funcionarios, de los que siete se encargan del "monitoreo", repartidos en turnos que cubren las 24 horas del día.

Las fuentes consultadas aseguran, además, que el sistema permite elegir el tipo de aviso que se recibe en la UCVE, que puede ser tanto luminoso como acústico o una combinación de ambos.

Entre tres y 15 sistemas para controlar 

Ayer, la unidad de vigilancia sólo debía controlar tres sistemas GPS -dispositivo que llevan muy pocas personas, que deben reunir varios requisitos, entre ellos el de que estén a punto de cumplir condena-, mientras que el día que más internos ha habido que vigilar su número ascendía a 15.

Las alarmas que emiten estos dispositivos, que se activan cuando el interno entra en la "zona de exclusión" que tenga fijada o, como pasó el sábado, cuando se desprende de alguna de las partes que lo componen, son las únicas que recibe en exclusiva la UCVE, a la que también llegan las de quienes portan las llamadas "pulseras electrónicas".

Éstas, sin embargo, han saltado antes en los centros penitenciarios correspondientes, por lo que lo que se produce en la unidad central de vigilancia es una "segunda recepción".

Falta de personal 

El Sindicato de Funcionarios de Prisiones defiende la "profesionlidad" de sus compañeros y achaca el fallo en la detección de la alarma del agresor de Pontevedra al hecho de que hay sólo una persona al tanto de las pantallas que emiten los avisos.

El Presidente Nacional del Sindicato de Funcionarios de Prisiones (CSI-CSIF), Francisco Gil LLera, ha explicado que "la persona que vigila las alarmas es una sola" y que "son muy pocos los funcionarios que están haciendo ese servicio". Además, el representante sindical también ha indicado que "hay veces que saltan alarmas injustificadas, por ejemplo cuando el preso está durmiendo y la pulsera no hace contacto con el GPS".

"No salvan la vida a nadie" 

No obstante, CSIF quiso destacar que la existencia de estas alarmas no garantizan que se pueda salvar la vida de una persona amenazada. "Estas alarmas no salvan la vida a nadie; aunque se detecte la alarma en su momento, el agresor puede llegar a matar a la víctima y marcharse antes de que llegue la policía allí", dijo.

En este sentido, añadió que "cuando una persona quiere matar a otra, la eficacia de la pulsera es nula", y recordó que en el caso de estos dispositivos, el ámbito de exclusión fijado a partir del cual salta el aviso, se marca "alrededor de una vivienda, no de la persona".