Sábado, 17 de Noviembre de 2007

El transporte ferroviario y urbano aún sigue perturbado en el cuarto día de paro en Francia

EFE ·17/11/2007 - 10:44h

EFE - Varias personas utilizan sus bicicletas para trasladarse en París por la huelga general de transportes.

El transporte ferroviario y urbano en la región de París se mantiene hoy con perturbaciones por cuarto día consecutivo en la cuarta jornada de huelga convocada por los sindicatos contra la reforma del modelo de pensiones de los trabajadores del sector.

En París está previsto hoy que funcione el veinte por ciento del servicio de metropolitano y el cuarenta por ciento en los autobuses, según ha señalado un portavoz de la compañía pública que sirve a la ciudad y su periferia.

En cuanto al servicio ferroviario, la empresa estatal SNCF prevé que en el mejor de los casos circulen hoy 180 trenes de alta velocidad, de los setecientos que lo harían en una jornada normal.

El resto de líneas de largo recorrido tendrán un funcionamiento en una proporción similar, mientras que en los cercanías de París las líneas funcionan como mucho en una tercera parte de lo habitual.

El paro comenzó el miércoles pasado y esa misma noche el Gobierno ofreció una negociación de un mes a los directivos de las empresas públicas y a los sindicatos en un gesto que éstos apreciaron y que pareció iba a abrir la vía a una pronta solución del conflicto.

Sin embargo, las recíprocas peticiones han hecho naufragar por el momento el clima y la negociación no ha empezado, por lo que el Ejecutivo se reserva el derecho a aplicar su proyecto de reforma, que afecta a medio millón de trabajadores y que implica pasar de 37,5 a cuarenta años el tiempo de cotización para tener una pensión de jubilación.

Los sindicatos reclaman un primer encuentro tripartito que establezca el marco de las negociaciones en las diferentes empresas afectadas, que son del transporte y la energía, más algún sector añadido, como los notarios.

Por su parte, el Gobierno ha condicionado la apertura del diálogo a una vuelta al trabajo, lo que los sindicatos no admiten para mantener la presión.

Aunque las centrales son proclives al diálogo, las bases han manifestado en asambleas su deseo de mantener el paro.