Domingo, 30 de Noviembre de 2008

Tecnología de altos vuelos con sello español

Crisa, proveedor de la NASA y la ESA, desarrolla y fabrica electrónica para lanzadores espaciales y satélites, como el Meteosat

EDUARDO LÓPEZ-JAMAR ·30/11/2008 - 20:39h

La temperatura máxima de mañana en Marte será de -50º, con vientos de más de 100 km por hora”. Esta predicción meteorológica, que suena a película de ciencia ficción, será realidad a mediados de 2010, cuando el vehículo Mars Science Laboratory de la NASA aterrice en el Planeta Rojo.

Entre sus funciones estará la de medir sus condiciones climatológicas: temperatura del aire y la superficie o velocidad del viento. Todo ello sería imposible sin la tecnología de una empresa española puntera en el sector aeroespacial mundial, Crisa, que ha desarrollado la compleja estación meteorológica al completo.

Experiencia no les falta: el Meteosat, el satélite europeo que ofrece datos para las predicciones del Hombre del Tiempo, no sería el mismo sin Crisa.
“Nuestra actividad más importante se centra en desarrollar y fabricar electrónica para lanzadores espaciales y satélites”, explica Víctor Rodrigo, administrador único de la empresa. “Nuestra especialidad es la electrónica de control, la que da las órdenes a los distintos elementos”.

Un ejemplo: cuando el Ariane 5, el cohete con el que la agencia espacial europea coloca satélites en órbita, va a comenzar su cuenta atrás, son los equipos de electrónica secuencial de Crisa los que controlan el momento de encender los sucesivos motores o el de separación de las etapas de combustible, ya en el aire.

En sus comienzos, allá por 1983, Crisa (acrónimo que responde a Computadoras, Redes e Ingeniería, S.A.) no contaba con más de tres empleados, empeñados en desarrollar una empresa de fabricación de electrónica para el espacio.

Un cuarto de siglo y más de 250 proyectos después, Crisa tiene 340 trabajadores, unas instalaciones en Tres Cantos (Madrid) con una superficie de 8.000 m2 y otros 2.000 m2 en construcción y unas ventas en 2007 de 26 millones de euros.

Además, juega con ventaja en el atomizado sector aeroespacial español: desde 2001 forma parte del grupo EADS Astrium, la división espacial del gigante aeronáutico europeo.

Nuevos proyectos no le faltan: además de la ya citada estación meteorológica, Crisa participa en el sector de Defensa, en el helicóptero de combate europeo Eurofighter o el avión caza F-18.

“El proyecto del que más orgulloso estoy es el que hemos desarrollado para el satélite GOCE (Global Ocean Circulation Experiment)”, dice Rodrigo. La empresa participa en dos importantes áreas en el vehículo, que proporcionará valiosa información científica sobre el nivel de los océanos o el espesor de los casquetes polares.

Por un lado, ha fabricado la unidad de control y distribución de potencia del satélite, que capta la energía de los paneles solares y la distribuye en las baterías; por otro, ha desarrollado la primera unidad de propulsión iónica en Europa, que permite un consumo mínimo de combustible.

“Consiste en capturar iones de xenon, un gas noble, quitarle un electrón, y convertirlo en un ión positivo, que se introduce en un campo magnético y acelerado a 100.000 kilómetros por segundo, aproximadamente un tercio de la velocidad de la luz. Finalmente, es expulsado por la parte trasera para generar velocidad. Es muy difícil de conseguir... y de explicar”, admite Rodrigo.

Próximo objetivo: llegar hasta Mercurio

El sistema de propulsión iónica desarrollado por Crisa para el satélite GOCE (Global Ocean Circulation Experiment) le ha permitido participar en un proyecto mucho más ambicioso: el primer satélite que orbitará alrededor de Mercurio, el planeta más cercano al Sol.

Durante los meses que dura el viaje hasta el planeta más pequeño del sistema solar, sólo un motor de xenon como el de Crisa sería capaz de llegar, ya que, como explica Víctor Rodrigo, “si se emplean depósitos de combustible convencional, explotarían debido al calor del Sol”. “Este satélite puede suponer un enorme salto para nosotros”, afirma, satisfecho.

“Nuestro objetivo es pasar de ser una empresa suministradora de equipos a ser una fabricante de subsistemas. Y estamos a sólo un paso de conseguirlo”.

Pero no todos los trabajos de Crisa están destinados a superar la velocidad del sonido. También ha desarrollado otras aplicaciones más prosaicas, como el sistema de telepeaje de algunas autopistas. “Surgió como una casualidad”, parece excusarse Víctor Rodrigo, “cuando Crisa pertenecía a la empresa Abengoa”.