Archivo de Público
Lunes, 1 de Diciembre de 2008

Examen a la cúpula del PP

El test de los críticos. Los "cobardes anónimos que reman en contra" analizan el Comité de Dirección del partido

M. J. G. ·01/12/2008 - 08:00h

EDU PARRA - María Dolores de Cospedal en el Congreso junto a Mariano Rajoy.

La secretaria general del PP se lleva la palma en cuanto a críticas se refiere, tal y como ha podido comprobar Público tras hablar con miembros de varios sectores del partido conservador. Son muchos los que se pregutan "a qué se dedica" María Dolores de Cospedal porque no ven "su sello personal" por ningún sitio.

La segunda en el ránking es Soraya Sáenz de Santamaría. De la portavoz del Grupo Parlamentario Popular cansa su "buen rollismo" y que siempre "oposite a vicepresidenta". Le sigue de cerca el vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, a quien ven como el "hombre autopromoción".

Del estrecho círculo que rodea a Mariano Rajoy nadie se salva. Son ocho personas y a todas ellas les llueven los reproches. De Ana Mato, responsable de Organización, dicen que es "la sombra de Javier Arenas" y del líder del PP en Andalucía, que es "la mano que mece la cuna... de Rajoy".

Dentro del PP continúan recelando de la ambición de Alberto Ruiz-Gallardón porque "sigue deshojando la margarita" y resaltando que Jaime Mayor Oreja pertenece al núcleo duro. "Mayor está mayor", dicen con sorna algunas fuentes conservadoras. El que menos ampollas levanta es Pío García-Escudero, portavoz en el Senado, pero es porque "está desaparecido a nivel interno", tal y como señalan algunos de sus compañeros.

A la número dos "le falta mano izquierda"

María Dolores de Cospedal (Secretaria general del PP)

Le critican que compagine cargos, su papel en la reforma estatutaria de Castilla-La Mancha y algunas salidas de tono

El anuncio de su llegada generó una corriente de simpatía. Tenía sus detractores, pero se impuso la opinión de aquellos que resaltaban que había llegado "una cara moderada" al PP para sustituir a Ángel Acebes y poner fin a la etapa de crispación política.

En el PP destacan sus "buenas intenciones", pero creen que "o espabila o se quema"

Pero hoy en día, aunque sus compañeros destacan de ella sus "buenas intenciones", le van sumando fallos. En el partido cada vez son más los que no comprenden que sea secretaria general del PP y presidenta de los conservadores de Castilla-La Mancha. Ella trata de compaginar ambas tareas, y en su afán por cubrir todos los flancos cierra actos en su tierra, desdoblándose. Pero, para muchos, es "imposible hacer así bien las cosas".

Aún no domina los nombres y caras de todos los cargos territoriales, ni los mecanismos internos del partido y, por eso mismo, a su paso por los congresos regionales ha levantado algunas ampollas. Dicen que sus discursos no enganchan y le recriminan que se arrogue el éxito de ir cerrando cónclaves cuando ha tenido poco que ver en su resolución.

La reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha se ha convertido en otra de sus cruces. Al apoyar a José María Barreda para poner fin al trasvase Tajo-Segura en 2015, se ha metido en un tremendo lío. Su decisión le ha enfrentado a las comunidades del PP receptoras de agua. El presidente del PP de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, definió su postura como "ambigua".

Ante las palabras de Cascos y Aznar ha preferido ser diplomática y callar 

Al ser senadora defenderá la reforma estatutaria desde la Cámara Alta. En el PP calculan que ya para entonces llevará la patena constitucional. Pero la solución no es fácil y el daño ya está hecho. Por si fuera poco, también le salpicó la ruptura con Unión del Pueblo Navarro. Ella trató de negociar con la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina. Pero los contactos no dieron su fruto y hay quien le achaca parte del fracaso.

Y, encima, muchos le han recriminado que tachara a algunos de los suyos de "cobardes anónimos". Sus palabras hicieron mella dentro del Partido Popular, donde le censuraron "su falta de mano izquierda".

El líder del PP la defiende. "Tiene energía, coraje y una excepcional capacidad de trabajo", explicó en una entrevista para La Nueva España. Pero en las filas conservadoras creen que "o espabila pronto o se quema" y piensan que "no hace falta que demuestre que lo puede hacer todo". Hay quien piensa que las palabras de Cascos acusándola de no cumplir sus funciones han sido muy duras. Pero alguno le da la razón. Ella prefiere callar. Al igual que cuando Aznar dijo que el partido había que salir a "ganarlo y no a heredarlo o a empatar". Sólo puntualizó que el objetivo del PP era triunfar. Ahora se muestra precavida.

"Yo no quiero a un portavoz del buen rollismo" 

Soraya Sáenz de Santamaría (Portavoz del PP en el Congreso)

Al principio cuestionaban su juventud y falta de experiencia. Ahora hay diputados que le exigen que les conduzca con "firmeza"

"Es una trabajadora incansable y nadie discute su buen papel en los enfrentamientos que mantiene con María Teresa Fernández de la Vega", dice un diputado. Soraya Sáenz de Santamaría llegó para sustituir a Eduardo Zaplana en el Congreso. Pero a pesar de que eran muchos los que querían desembarazarse del dirigente valenciano, desde el primer momento fue cuestionada por su juventud y falta de experiencia para un cargo de tanta responsabilidad. Mariano Rajoy hizo oídos sordos y apostó por una de las personas más leales con las que cuenta.

Ha pasado el tiempo y en el Grupo Parlamentario Popular a muchos no les termina de convencer. Ni siquiera su estilo desenfadado les ha cautivado. "Al contrario, yo no quiero a una portavoz que sea la reina del buen rollismo, quiero a alguien que nos conduzca con firmeza", comentan.

Creen que es una trabajadora incansable y que lo hace bien frente a la vicepresidenta 

Pero cuando se planta en ese papel tampoco lo toleran. Hace unos días, por los pasillos parlamentarios el malestar era patente. La razón: Sáenz de Santamaría había recriminado a los suyos por faltar a los plenos. "El que no quiera trabajar o venir que renuncie a su escaño", dijo tajante en rueda de prensa. Además, envió a sus diputados un dossier en el que figuraban las fotos de los escaños del PP vacíos.

Sus colaboradores afirman que no se trataba de una reprimenda pero casi todos los parlamentarios lo interpretaron como un "toque de atención", sobre todo tras comparar su actitud con la de José Antonio Alonso, portavoz socialista, quien había salido a defender a los suyos. En la dirección del Grupo ya estaban barajando qué medidas iban a adoptar para evitar que se repitiera esa imagen ante los ciudadanos, cuando se reavivó la tormenta interna que se había desatado con su nombramiento.

Y, antes de que fuera a más, Saénz de Santamaría reaccionó. En la reunión que mantuvo con ellos no regañó a nadie, como todo el mundo esperaba. La portavoz se dedicó a alabar la labor de oposición de sus 153 diputados y a ensalzar las 40.000 iniciativas que llevan presentadas en lo que va de legislatura. Su marcha atrás desencadenó más cuchicheos en los pasillos: "Es fácil presionarla. Le falta autoridad".

La consideran fácil de presionar por echarse atrás ante un conato de rebelión en el Congreso 

Mientras Sáenz de Santamaría trata de darle juego a todos sus diputados para que ninguno le acuse de torpedear su carrera, hay quien le echa en cara su falta reflejos. Así, el día en que uno de ellos, Ramón Aguirre, no acudió a hacer la pregunta más importante de la sesión de control al Gobierno sobre los datos del paro, ella podía haber tomado el testigo y no supo reaccionar a tiempo. Pero los que la rodean recuerdan que esa "picardía" se adquiere con el tiempo y que ella aún no ha cumplido un año.

 "Su papel ha quedado desdibujado"

Esteban González Pons (Vicesecretario de Comunicación)

Hizo las maletas y se vino de Valencia con la recomendación de Francisco Camps bajo el brazo. Su carácter y su forma espontánea de decir las cosas iban a revolucionar el PP. Pero su papel no se ha ajustado a lo previsto. A Esteban González Pons le ha tocado jugar a ser el "poli malo", porque mientras Rajoy apoya el plan de rescate financiero del Gobierno, a él le toca criticarlo, y mientras el líder del PP respalda a Zapatero por haber llevado a España a Washington, a él le corresponde denunciar que se acudió "sin silla, sin bandera y sin discurso".

Cuando Rajoy estaba eligiendo a su equipo se pensó que De Cospedal se mantendría en un segundo plano y que Pons llevaría la voz cantante. Pero nadie quiso renunciar a su protagonismo y el portavoz del PP tuvo que resituarse y pelear por hacerse un hueco. A pesar de todo, sus compañeros piensan que su rol ha quedado un "tanto desdibujado". A Pons muchos de sus compañeros le llaman el "hombre eslogan" porque en sus comparecencias públicas no hace más que encadenar un titular con otro. Y a ciertos sectores del partido les "chirria" que siempre esté "buscando encadenar palabras".

Para más de uno debería concentrarse en elaborar argumentarios y marcar la posición del partido en vez de dedicarse a organizar concursos en Internet, pidiendo vídeos sobre la situación económica de España, ofreciendo a cambio, como premio, una comida con Rajoy. Otros defienden que "no le dejan hacer". También piensan que "mete la pata a menudo". Todos recuerdan el "grave error" que cometió al decir que la reina debía mantener el principio de neutralidad en temas como el matrimonio homosexual.

"Hace el trabajo sucio del partido"

Ana Mato (Vicesecretaria de Organización)

Rajoy la rescató de Europa para poner orden en el partido. Su primera prueba de fuego le llegó con el congreso regional de Catalunya, donde la dirección nacional impuso a Alicia Sánchez Camacho. Pasó un mal trago. Los abucheos y el "fuera, fuera" formaron parte de su recibimiento y de su discurso. Resolvió la situación pero al límite y con el malestar de los militantes. Desde entonces no ha dejado de torear problemas. Ahora ha estado organizando el partido en Navarra y, como cuentan que es imparable, ya tiene en mente las municipales y autonómicas de 2011.

Mato realiza lo que en el PP denominan "trabajo sucio". Y, según algunos, "va tapando" agujeros de De Cospedal. Explican que como la secretaria general no puede con todo, Mato va haciéndose con parcelas y multiplicando su influencia. Se las ingenia para mantener hasta buen contacto con la facción crítica y, al formar tándem con Arenas, controla hasta los últimos resortes del PP.

"Tiene a sus peones repartidos"

Javier Arenas (Vicesecretario de Política Autonómica y Local)

Varios dirigentes del PP destacan la relación que el líder del PP de Andalucía tiene con Rajoy. Afirman que entre ellos hay una gran complicidad. Pero también hay quien malmete y recuerda que Javier Arenas es "muy inteligente y juega a todas las cartas". Sea como sea, el resultado es que el presidente nacional ha dejado buena parte del poder en sus manos. "Si uno le echa un vistazo al Comité Ejecutivo Nacional que salió del Congreso de Valencia se comprueba que hay varias personas de su confianza. Tiene a todos sus peones repartidos", dice un diputado.

En el PP muchos le atribuyen a él que Rajoy siga al frente. Explican, a modo de leyenda, que fue Arenas quien convenció a los barones conservadores para hacer un frente común contra Aguirre. Sus detractores creen que "enreda demasiado" y que "lo controla todo". También le sacan punta por su doble cargo y le reprochan que no esté "full time" en su tierra.

"Quiere ganar puntos"

Alberto Ruiz-Gallardón (Alcalde de Madrid)

Existe un sector convencido de que si se presentara a un congreso para ser el líder del PP nunca saldría elegido porque es "un outsider". Para otros empieza a ser la "única opción de que el partido pueda hacer algo de cara al futuro". Entre todos piensan que Rajoy lo tiene cerca porque representa "un elemento esencial para dar la imagen de un cierto cambio moderado" y, por supuesto, para "tenerlo controlado".

Más de uno en el PP cree que a Gallardón le vino bien que en las generales Rajoy le dejara fuera de la lista de Madrid para hacerse "la víctima" y "destapar" las ambiciones de Aguirre. Dicen que, desde entonces, "se comporta" para "ganar puntos" y "reconciliarse con los militantes".

"Es el exponente del núcleo duro"

Jaime Mayor Oreja (Portavoz del PP en Bruselas)

Cuando María San Gil decidió abandonar el PP vasco, muchos dirigentes conservadores creyeron ver detrás de ello la mano de Mayor Oreja. Ahora no se lo perdonan y creen que para las europeas, Rajoy debería buscarle sustituto. Hay quien piensa que si el presidente nacional opta finalmente por él será para "no remover los demonios internos del núcleo duro" al que representa. Otros, sin embargo, apuestan por su "gran experiencia" y argumentan que su nombre podría desactivar a Unión Progreso y Democracia, el partido de Rosa Díez. Aguirre lo tiene claro. Hace unas semanas, en 59 segundos, se apostó con los periodistas "50 euritos" a que Mayor sería el elegido.

"Pasa desapercibido"

Pío García Escudero (Portavoz del PP en el Senado)

Todos cuantos le rodean aseguran que "él está concentrado en su labor", que es la de ejercer la oposición desde el Senado, y "darle caña" a José Luis Rodríguez Zapatero cada vez que asoma por las puertas del Palacio de la Marina. Dentro del PP piensan que Pío García-Escudero "ya no tiene ganas de complicarse la vida" y que prefiere mantenerse al margen de líos internos. Ya tuvo su buena ración cuando era el responsable de organización del partido a nivel nacional con José María Aznar al frente.

También fue presidente del PP de Madrid durante más de una década. Dejó el cargo tras la derrota electoral de 2004. Decidió quitarse de en medio cuando vio que Esperanza Aguirre estaba interesada en hacerse con el puesto y que Alberto Ruiz-Gallardón le lanzaba como rival a su mano derecha, Manuel Cobo. García-Escudero no quiso estar en ninguna guerra. Para muchos de sus compañeros, en esta etapa podía haber sido el secretario general si hubiese querido. Pero piensan que está "de retirada" porque en la vida del partido pasa "más bien desapercibido".