Archivo de Público
Sábado, 17 de Noviembre de 2007

Fin de semana ultra en Madrid

El Gobierno activa un dispositivo de más de 600 agentes en la capital para prevenir altercados durante la exaltación del 20-N

JUANMA ROMERO ·17/11/2007 - 07:00h

GABRIEL PECOT - Miles de personas –10.000, según los organizadores– se manifestaron ayer por la tarde "contra la violencia y el fascismo". Los convocantes (la federación regional de vecinos, PSOE, IU y los sindicatos de izquierda) querían reprobar el asesinato "brutal" de Carlos Javier Palomino, asesinado el domingo en Usera por un presunto neonazi. Lo hicieron en el barrio del menor, en Vallecas.

Sábado difícil. Corrección: fin de semana difícil. El 20-N queda demasiado cerca.

Y el de 2007 no es un 20-N convencional. Primero, circula en el torbellino de la Ley de la Memoria Histórica. Pero después, y aún más serio, ha quedado enredado en el crimen del domingo pasado en Madrid. Un antifascista, Carlos Javier Palomino, fue supuestamente acuchillado por un soldado simpatizante del movimiento neonazi. Los ánimos se han encendido. La rivalidad, al máximo.

Eufemismos, ninguno. Hay indicios más que de sobra. Sospechas de que saltarán las chispas. Esta tarde, a las 16.30, la Coordinadora Antifascista ha convocado una concentración  “contra la impunidad y la violencia fascista”, que no cuenta con el permiso de la Delegación del Gobierno.

Los jóvenes de extrema izquierda han elegido la Puerta del Sol para reunirse. Coincidirán, prevé la Policía, con los manifestantes de Alianza Nacional (AN). Porque aunque ayer el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) decidió mantener la prohibición de la marcha que había dictado la Delegación del Gobierno, muchos rebotados ultras mantendrán su convocatoria, cerca de Sol “o incluso hacia el paseo de la Castellana”, matizaron fuentes policiales. El Ejecutivo había desautorizado la marcha el martes por sus tintes claramente “xenófobos”. El lema de AN, “La inmigración destruye tu futuro”, lo decía todo.

“Superpreparados”

Interior prevé choques. “Está todo totalmente listo. Hemos dispuesto un operativo completo. Estamos superpreparados”, relataba un portavoz de la Delegación. Siempre en tono tranquilizador, como advirtió desde La Moncloa la vicepresidenta del Gobierno: se velará para que “ningún grupúsculo perturbe la convivencia”. “Hace mucho tiempo que la calle dejó de ser propiedad de unos pocos para ser de todos los que amamos la convivencia pacífica”, subrayó María Teresa Fernández de la Vega, informa Luis Calvo.

La Delegación prefiere no dar cifras, pero la Confederación Española de Policía y el Sindicato Unificado de Policía hablan de un dispositivo de 600-700 agentes, el triple que un fin de semana normal. De hecho, no habrá libranzas para los miembros de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los antidisturbios. Todos estarán localizables por móvil.

“Madrid estará blindado”, confirmaron a Público fuentes policiales. “Desde el lunes nos han avisado de que habría follón y que el fin de semana será muy caliente. Además, hay partido España-Suecia en el Bernabéu, de alto riesgo por los altercados que se prevén”.

La almendra de la capital es la zona vulnerable, y hasta bien entrada la noche. A las 22.30 parte de la calle de Génova, hacia el Valle de los Caídos, la comitiva fúnebre organizada por Falange. Discurre por toda la zona de ocio de la capital: Malasaña, Chueca –el barrio gay, especialmente salvaguardado para evitar agresiones homófobas–, Argüelles y Moncloa. La marcha había sido prohibida por el Gobierno –Falange llama a recordar a José Antonio, “asesinado por los socialistas” en 1936–. El TSJM discrepó. Levantó el veto.

El Gobierno “minimiza”

IU, mientras, pide estar muy atentos. Ayer, el presidente de IU-ICV, Gaspar Llamazares, y Montserrat Muñoz, diputada del grupo, exigieron al secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, con quien se reunieron, “tolerancia cero” con la ultraderecha.

“Lo que provoca una escalada de violencia es la sensación de impunidad, no la firmeza, la única solución por la que apuesta el Ejecutivo, que no se ha dado cuenta del salto cualitativo, minimiza”, denunció Llamazares. Completó Muñoz: “No se puede jugar a la equidistancia”. Eso hace, añadieron, el PP, “benévolo” con los fascistas. Lo ocurrido el jueves en la Asamblea de Madrid lo sirvió en bandeja: allí los populares se negaron a apoyar un texto de PSOE e IU que condenaba la violencia de la “ultraderecha”. Ningún líder del PP entró ayer en la rueda de reacciones.