Viernes, 28 de Noviembre de 2008

Los 56 españoles evacuados de Bombay ya están en Madrid

Llega un primer grupo de 56 españoles desde Bombay. El regreso de otros 14 se demora por falta de sitio en el avión. Moratinos no explica cómo se ha elegido a quienes han vuelto antes

TRINIDAD DEIRÓS ·28/11/2008 - 15:24h

"Pasé muchísimo miedo. Más que con las explosiones y las balas del vestíbulo, cuando estábamos encerrados en las cocinas del hotel. Ahí tuve casi la seguridad de que iban a entrar a matarnos. Aquello era una ratonera y si los terroristas hubieran entrado, no hubiese quedado ninguno; de hecho, a todos los que se quedaron en el vestíbulo los mataron". Con el rostro aún desencajado por una experiencia que "marcará seguro" su vida, el alcalde de la localidad madrileña de Majadahonda, Narciso de Foxá, bajó del avión que este viernes trajo de vuelta al primer grupo de españoles desde India.

"Era una ratonera; si hubieran entrado, no hubiese quedado nadie". Con lo puesto algunos iban en manga corta y se protegían del intenso frío de Madrid con las mantas del avión, los 56 españoles, que llegaron a la base de Torrejón de Ardoz en un Airbus 310 de la Fuerzas Armadas, descendieron la escalera entre los aplausos de sus familiares, con los que se fundieron en un abrazo. Acababan así dos días de "intensa angustia", en los que al principio estuvieron "sin noticias de nadie, ni de parte de la Comunidad (de Madrid), ni de ningún organismo oficial", se lamentaba Isabel, la mujer de uno de los empresarios de la delegación que acompañó a Bombay a la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Esperanza Aguirre acudió a recibir a los españoles , a los que aguardó en la pista, junto a sus allegados y al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. 

"Donde yo estaba, no había control de seguridad. Había solamente dos vigilantes, pobrecillos, a los que mataron. Sonó un disparo; después, otros dos y, luego, una ráfaga. A los dos vigilantes de la entrada los mataron con los dos primeros tiros; el tercero fue para el tercer guarda, que creo que era un sij, porque llevaba un turbante ", relató Ignacio Ruiz Larrea, empresario que estaba en el restaurante del Trident.

"Los terroristas habían visto que nos habíamos encerrado y éramos una especie de autorehenes"

"Los empleados del hotel, cuyo comportamiento fue admirable, me ayudaron a tirar hacia dentro de este guardia, que no estaba muerto, pero que habrá muerto con toda seguridad. Cerramos las puertas con manteles y nos fuimos las 100 ó 150 personas que allí estábamos a la cocina", siguió. "Estuvimos allí dos horas, hasta que decidimos salir porque nos iban a matar. Los terroristas habían visto que nos habíamos encerrado y éramos una especie de autorehenes", explica este empresario. "Cuando salí por la parte de atrás del hotel, curiosamente, no había policías ni cordón ni seguridad ni nada; después, llamé a mi hijo mientras se oían explosiones por todo el sur de Bombay", relata Ruiz.

Alberto Fernández, el presidente de la Confederación Empresarial de Madrid, no ha perdido su humor. Bromeaba diciendo que esperaba que "no se notara" que llevaba tres días sin ducharse. Fernández fue uno de los pocos españoles que llegó a ver a los terroristas. Recién llegado al hotel, observó cómo varios hombres armados "subían por las escaleras tirando granadas". "Se oía el ruido de los casquillos que caían. Soy experto en escopetas y aquello era un calibre de un subfusil. Estaban muy bien armados", recalcó.

Quedan por volver

Sin embargo, no todos los españoles de Bombay han vuelto. Un grupo de entre 14 y 25 se quedó en India por falta de espacio en el avión. A pesar de las preguntas de la prensa, Moratinos eludió explicar según qué criterios se eligió a quiénes debían volver. Unos criterios que previamente había definido como "objetivos". Interrogado sobre el malestar de los españoles cuyo retorno se ha demorado su llegada a París en un avión francés estaba prevista para las siete de la mañana del sábado, el ministro intentó zanjar la polémica asegurando que "el avión tiene las plazas que tiene". Sí dio a entender de forma implícita que se había dado prioridad a los empresarios que "formaban parte de la delegación de la presidenta de la Comunidad de Madrid, empresarios que estaban allí en visita oficial, digamos así, y que tenían... que habían manifestado desde el principio su deseo de salir".

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