Viernes, 28 de Noviembre de 2008

"Claro que me jodió no ir a Pekín"

El canario se ha consolidado como segundo base de Portland tras dos años con pocas oportunidades y ahora se reivindica

ALBERTO CABELLO ·28/11/2008 - 11:33h

EFE - Sergio Rodríguez pasa el balón durante el último partido de los Blazers ante Miami

Nadie podrá convencer a Sergio Rodríguez de que se precipitó al marcharse a la NBA o de que unos años más en Europa hubieran sido lo lógico. Tenía una meta y quería disfrutarla cuanto antes: la NBA. Estados Unidos era el destino y para qué esperar.

Dejó todo en España y se fue solo a Portland con 20 años. Ha sufrido dos años la obstinación de su entrenador en no darle oportunidades; hasta que un día dijo se acabó. Pasó, sin razón lógica, de ser uno de los mejores jugadores de la pasada pretemporada a atornillarse al banquillo. Habló sin pelos en la lengua y a la cara. Todo un acierto. Casualidad o no, Nate McMillan cedió. Ahora Sergio ya puede presumir de estar 20 minutos cada noche disfrutando del baloncesto.

Su situación en los Blazers ha cambiado del día a la mañana. De casi marginado, a un puesto sólido como base reserva.
Sí, todo ha dado un cambio para mejor en estos últimos partidos. Las cosas me van bien, quizás sea mi mejor momento desde que estoy en la NBA. No he dejado de trabajar para que llegara este momento. Siempre he tenido confianza en que las cosas irían a mejor.

"Ya sé que la NBA es un negocio, pero yo vine aquí a divertirme"

Pero para ello tuvo que dar un golpe en la mesa y dejar claro que así no estaba dispuesto a aguantar...
Después de hablar con el entrenador McMillan, todo ha ido a mejor. Aunque hay una cosa que está muy clara: de nada me hubiera servido hablar como lo hice si yo no hubiese puesto de mi parte. También he tenido un poquito de suerte y las cosas me han ido saliendo cada vez mejor en la pista.

¿Se llevan mal usted y McMillan? ¿Ha sido un problema personal o tienen una manera distinta de ver el juego?
No, no. Puedo decir que mi relación este año con el entrenador es mucho mejor de lo que fue en pasadas temporadas. Mi inglés es cada vez más fluido y eso ayuda. Además, al estar más minutos en pista, el contacto entre nosotros es mayor. McMillan y yo sabemos ya de qué va cada uno.

¿Hay alguna contraprestación a cambio de estar más tiempo en pista? ¿Le han insinuado alguna vez la posibilidad de cambiar su manera de jugar?
Mi juego ha sido el mismo desde que llegué por primera vez a Portland. Igual que las cosas te salen mal, te pueden salir bien. Con mi trabajo he conseguido que las cosas me hayan salido mejor en la pista. Mi confianza está a tope y creo que se confía más en mí.

¿Es irrenunciable esa manera tan particular de entender el baloncesto que usted tiene?
Mientras esa manera de jugar sirva para ganar partidos, seguiré con ella. Yo estoy aquí para divertirme y ganar. Ya sé que éste es mi trabajo y que, al fin y al cabo, la NBA no deja de ser un negocio. Pero, para mí, la esencia de este deporte está en la diversión. Es mi modus vivendi, mi filosofía.

Y a diferencia de otros españoles, usted no está acompañado: vive solo a miles de kilómetros de su casa. ¿No resulta duro?
Mi forma de ser siempre ha sido muy positiva. Aunque esté solo, sé que tengo el apoyo de la gente que me quiere. Mi familia y mi novia vienen a verme. Siempre está el teléfono. No están aquí presentes, pero su espíritu lo tengo muy cerca.

"Con Rudy tengo una conexión innata, todo se basa en el instinto"

Bueno, ahora tiene a Rudy.
Sí, claro. Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Tenemos la misma edad y hemos jugado bastante juntos.

Ha estado solo mucho tiempo, dos años casi sin jugar. ¿Le ha resultado rentable todo esto?
¡Por supuesto que me compensa! A ver si la gente se va a creer que estoy en una guerra. En España se ve todo un poco de manera diferente. No me han mandado a la Liga de Desarrollo ni me han dejado inactivo en muchos partidos. Jugué más de 60 partidos en mis dos primeras temporadas. Y si no fuera por alguna lesión, podría haber disputado más encuentros. Tampoco hay que sacar las cosas de su sitio.

Así que de arrepentirse de haber dado el salto..., de esas voces que dicen que se precipitó y que tenía que haber seguido en Europa...
Para nada. Puedo decir que soy más maduro como persona y también como jugador.

No jugar le costó los Juegos. ¿Fue duro quedarse fuera de la lista de Aíto?
Pues sí, pero ya no se puede hacer nada; no fui yo el que tomó la decisión. Está claro que me jodió no estar en Pekín; ¡cómo no me va a joder eso!

¿Ha cumplido su sueño al llegar a la NBA?
Yo lo que quería era jugar en la NBA. Vine mentalizado de que nadie me garantizaba nada, de que me lo tenía que ganar yo mismo. Mi mente y mi baloncesto han progresado para afrontar una competición que te exige tanto.

"McMillian y yo ya nos conocemos, sabemos de qué va cada uno"

 

Al público del Rose Garden se lo metió en el bolsillo con la primera asistencia mágica que dio.
Sí, sí. Desde el principio la gente de Portland me ha tratado muy bien. Me siento muy identificado con esta ciudad y con el equipo. Me gustaría seguir aquí mucho tiempo.

Entonces, ¿descartado el traspaso? Hay equipos que estarían encantados de tener un jugador de sus características.
Ahora mismo, no pienso en el traspaso. Me quejé porque las cosas no podían seguir así y necesitaba que la situación diera un vuelco.

¿Qué tal es el ambiente dentro del equipo?
Muy bueno. La verdad es que, con lo joven que soy, ya puedo decir que soy uno de los veteranos de este equipo. La relación con Lamarcus Aldridge y Brandon Roy es muy buena. Me siento muy cómodo.

Se publicó en España que tuvo un encontronazo con su compañero Bayless en un entrenamiento.
Bueno, se exageraron un poco las cosas. Estábamos haciendo tres contra tres en la pista y tuvimos un encontronazo. Nada importante. Hay competencia y eso es positivo, pero en España quizás se exageró un poco el asunto. No fue para tanto.

A tal punto llega la cosa que muchos de los jugadores del equipo se reúnen en su casa para celebrar las fiestas navideñas.
El primer año vinieron a mi casa a celebrar la Nochevieja. Les tuve que explicar a todos la costumbre de las uvas y las campanadas para celebrar la entrada de año. Fue muy divertido. El año pasado celebramos juntos la Navidad y también lo pasamos en grande.

"Me compensa estar aquí, a ver si la gente se cree que estoy en la guerra"

¿Qué me dice de Rudy? ¿Esperaba un impacto tan prematuro en una competición que le era ajena por completo?
Es algo que se veía venir. Tiene muchísima calidad. Es un novato fuera de lo común.

Algo especial nace cuando los dos están en la cancha. Pero advertía Pepu de que debían integrar su entendimiento en la dinámica del grupo y no crear ciertas reticencias en el resto de jugadores.
Tenemos una conexión innata en la pista. Es puro instinto. Entendemos el baloncesto de manera muy similar. No forzamos nada. Las cosas salen y punto. Está claro que en la cancha busco más a Rudy porque me siento muy cómodo con él.

¿Le preocupa que McMillan use cada vez más a Brandon Roy de base y a Rudy de escolta?
A mí no me preocupa eso. A mí me importa lo mío, las cosas que puedo controlar.

¿Cree que hay opciones de estar en el ‘play-off'?
Por supuesto. Somos un equipo joven y con mucho talento. Ninguno ha estado antes en un playoff. Ya el año pasado estuvimos luchando por conseguirlo en una conferencia tan dura como la Oeste.

¿Qué tal la vida en Portland? ¿Cómo lleva un canario el clima de Oregon?
La verdad es que yo me he habituado muy bien. Ya tengo bastantes amigos. Hemos creado un círculo a partir del restaurante Pata Negra. Es de comida española. El dueño, Ricardo, nos trata muy bien y nos hace sentir cerca de casa. Nos da muy bien de comer.