Viernes, 28 de Noviembre de 2008

Rajoy ignora la oferta de una mesa de concertación política

«Hoy no ha traído ni ironía», sentenció el presidente al líder de la oposición

G. LÓPEZ ALBA ·28/11/2008 - 01:32h

El presidente del Gobierno concretó su voluntad de ampliar “la concertación” frente a la crisis con la propuesta de crear “una mesa específica de trabajo con los grupos políticos y, en especial, con el principal partido de la oposición”, que debería constituirse en los próximos quince días.

Aunque la propuesta surge de un compromiso contraído con Mariano Rajoy, el líder del PP hizo caso omiso de la oferta en sus tres turnos de palabra, por lo que dejó sin aclarar la participación de su partido. La mesa política propuesta por Zapatero no supondrá una ampliación de la que ya existe con sindicatos y empresarios, sino que se articulará en paralelo y abordará las reformas orientadas a la modernización del modelo productivo.

Para lo que acostumbra a ocurrir en los debates parlamentarios, fue notable la densidad del silencio con que todo el hemiciclo siguió el discurso del presidente del Gobierno, roto sólo por el entusiasmo desbordado de algún miembro de la bancada socialista que, por una vez, ganó
a la conservadora en la escenificación del apoyo a su jefe
de filas. Los socialistas aplaudieron puestos en pie, los conservadores permanecieron sentados.

Un plan o un popurrí

La cuarta comparecencia monográfica sobre la crisis que protagoniza Zapatero en los últimos cinco meses vino a confirmar la foto fija del arco parlamentario desde el comienzo de la legislatura, plasmada de modo singular en el apoyo a los Presupuestos.

El Gobierno volvió a tener en el PNV a su aliado más fiable, mientras que CiU también confirmó que el fiel de sus votos se decantará en función de que se compartan sus planteamientos, lo que Zapatero interpretó en clave de financiación autonómica y Duran atribuyó a la falta de “un plan estratégico”.

El denominador común de los grupos de la oposición fue el reproche a “la improvisación” del Gobierno y a la consideración como “un popurrí
de medidas” del “plan español” contra la crisis –en la terminología oficial–.

Pero, en mayor o menor medida, todos encontraron algo positivo en el “arsenal” de medidas, todos salvo Rajoy. El dirigente conservador se mantuvo a piñón fijo, culpando al Gobierno de una crisis específicamente española, sin reconocer otro contexto de recesión mundial que la financiera.

Su receta la resumió en austeridad y bajada de impuestos.

“Hoy no ha traído ni ironía”, le apuntilló Zapatero, jaleado por los suyos en el tramo final del debate, en el que se movió con actitud sobrada. Rajoy, herido, buscó la revancha con el miura resabiado de Lukoil, al que Zapatero puso banderillas de todos los colores.

Los alcaldes 'votan' a favor con aplausos 

Estaba el hemiciclo aún vacío y ya se sentaba en la tribuna de invitados el presidente de la Federación de Municipios, Pedro Castro. No en vano las administraciones locales serán los principales receptores de las inversiones anunciadas por el presidente del Gobierno. Castro, que hoy se reunirá en La Moncloa con Zapatero, tomó más notas que ningún portavoz parlamentario. Los alcaldes y cargos de la Federación que siguieron en directo el anuncio del presidente no se reprimieron de exteriorizar su aprobación y alegría con aplausos, lo que les valió una llamada al orden del ujier encargado de velar por el orden en la tribuna. “Es que es mucha pasta”, se oyó decir en un corrillo de diputados del PSC en el que participaba el alcalde de Sabadell, Manel Bustos, vicepresidente de la FEMP. 

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