Jueves, 27 de Noviembre de 2008

El músico que tardó 13 años en morir

Un juez certifica la muerte del guitarrista de Manic Street Preachers que desapareció misteriosamente en 1995

JESÚS MIGUEL MARCOS ·27/11/2008 - 08:00h

El guitarrista Richey Edwards, en 1991.

El diario británico The Guardian abría ayer su sección de obituarios con una curiosa necrológica. El protagonista del artículo era Richey Edwards, ex guitarrista de la banda galesa Manic Street Preachers, que desapareció de forma misteriosa en el año 1995. Nadie lo volvió a ver más.

Este lunes, un juez le declaró oficialmente muerto a petición de sus padres, Graham y Sherry. Habían pasado 13 años y once meses desde la última vez que se le vio con vida. Con los Manic Street Preachers en su momento de mayor éxito, el 1 de febrero de 1995 Edwards debía encontrarse con el cantante del grupo en el aeropuerto de Londres para viajar a Estados Unidos a hacer promoción. Edwards nunca tomó aquel avión. Días después, el 14 de febrero, se encontró su coche abandonado en una gasolinera cercana al puente Severn, desde donde se cree que el músico se suicidó.

Siempre al límite

Richey Edwards vivió y murió como dictan los cánones y estereotipos de la vida rockera: siempre al límite. Aunque no sabía casi tocar la guitarra, su comportamiento extremo fue en un principio lo que más llamó la atención de Manic Street Preachers. Edwards es el protagonista de una foto que dio la vuelta al mundo. En 1991, cuando el grupo sólo había editado un puñado de singles, un periodista de la revista New Musica Express cuestionó el compromiso musical de la banda. En ese momento, Edwards agarró una cuchilla de afeitar y grabó en su ante brazo las palabras "4 REAL". La herida necesitó de 17 puntos de sutura.

Episodios como este y letras del estilo de "Me reí cuando dispararon a Lennon" llamaron la atención de los medios de comunicación y, a continuación, de las compañías multinacionales. Manic Street Preachers firmaron por Sony en 1992 y vendieron más de 250.000 copias de su álbum de debut, Generation Terrorists. La formación se convirtió en la gran esperanza del rock británico dos años antes del estallido del britpop.

La ascensión del grupo iba acompañada por el declive de Edwards, cuya estabilidad mental era más que dudosa. Solía quemarse la piel con cigarrillos, sufría de anorexia nerviosa y era alcohólico. En 1994 ingresó en una clínica de rehabilitación, por lo que la banda tocó a menudo en formato de trío. Su desaparición provocó un gran revuelo en Reino Unido. Edwards se transformó en una especie de Elvis de Gales, por el número de personas que aseguraba haberle visto vivo.