Miércoles, 26 de Noviembre de 2008

Irán prueba un nuevo misil pese a las presiones del OIEA

Teherán dice que sirve para registrar datos medioambientales. La comunidad internacional se queja del oscurantismo de las autoridades iraníes con respecto a su programa nuclear

PÚBLICO.ES/AGENCIAS ·26/11/2008 - 13:01h

Irán vuelve a hacer pruebas armamentísticas, mientras sigue estando en el objetivo de la comunidad internacional por sus planes nucleares. El lanzamiento del misil Kavosh 2 es el segundo que lanza en noviembre.

A primeros de mes, ya probó un misil tierra-tierra de nueva generación. Las autoridades iraníes dijeron que el país está preparado para defenderse de cualquier atacante.

Además, la tensión entre Irán e Israel y Occidente ha aumentado en los últimos meses en medio de las especulaciones sobre posibles ataques de Estados Unidos o Israel contra sus instalaciones nucleares. Teherán insiste en que su programa nuclear sólo pretende generar electricidad para atender el aumento en la demanda.

La televisión estatal no dio más información sobre el cohete, salvo que era de producción nacional, y añadió que los detalles serán anunciados posteriormente. "El cohete fue lanzado para registrar y enviar datos medioambienales correctos y (para probar) la separación del motor del cuerpo", dijo la emisora estatal.

Hizo más pruebas en febrero

Ya en el mes de febrero Teherán realizó pruebas con el cohete Kavosh 1 como parte de su programa de satélites. En aquella ocasión, Irán dijo que necesitaba dos pruebas similares más antes de poner en órbita un satélite fabricado en el país.

Este tipo de tecnología sirve para enviar satélites al espacio

Estados Unidos calificó la prueba de "desafortunada" y dijo que sólo aislaría más a la república islámica de la comunidad internacional.

La tecnología balística de largo alcance utilizada para poner satélites en el espacio también puede usarse para lanzar armas.

El OIEA pendiente

La semana pasada , un informe del OIEA alertaba de la poca colaboración que las autoridades iraníes estaba ofreciendo a sus inspectores.Teherán, sin embargo, se mostró satisfecho porque según ellos, el informe no era tan malo como Occidente piensa. A finales de 2007, Washington exigió que se le impusieran nuevas sanciones.