Martes, 25 de Noviembre de 2008

La juez dice que el ex alcalde de Alicante permitió desviar dinero

Anticorrupción destapa pagos opacos y desorbitados en Mercalicante

ALICIA GUTIÉRREZ ·25/11/2008 - 22:34h

EFE - El ex alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi.

Un gerente que se enriquece a costa de la empresa pública que gestiona, adjudicaciones opacas sin concurso cuyo precio se acaba disparando, concesiones lesivas y un quebranto económico calculado en seis millones de euros.

Así se resume el rosario de presuntas ilegalidades perpetradas en la empresa pública Mercalicante, con el supuesto “conocimiento y consentimiento” de quien durante trece años y hasta que dimitió por sorpresa en septiembre fue alcalde de la capital alicantina, Luis Díaz Alperi (PP), ahora diputado en las Cortes Valencianas y, por tanto, aforado.  Alperi presidía Mercalicante, el mercado central de abastecimiento de la provincia.

Reo de delito societario y malversación

El entrecomillado sobre “conocimiento y consentimiento” procede del auto dictado el pasado día 10 por la jueza instructora del caso, Cristina Costa. En ese escrito, la magistrada traslada las diligencias al Tribunal Superior de Justicia de Valencia (TSJV) para que las prosiga por sí mismo dada la condición de aforado de Alperi, imputado en el caso.

Los datos de esta larguísima instrucción, emprendida en 2002 y aún inacabada, hacen concluir a la jueza que no debe levantarse la imputación a Alperi, a quien señala como posible reo de delito societario “sin descartar” el de malversación.

Dinero desaparecido

El relato de hechos que traza la jueza y el prolijo informe de 90 páginas elaborado por la Fiscalía Anticorrupción dibujan un panorama desolador: en Mercalicante, sostiene el fiscal Anticorrupción de Alicante, Alperi creó al margen del consejo de administración una comisión ejecutiva monocolor (PP) a modo de administración paralela. La configuró “como un instrumento a la medida, fácilmente manejable”. Tan fácilmente que pagó hasta 300.000 euros de más a la empresa Urdema, cuyo contrato original se cifraba en 1,5 millones de euros. Urdema, explica el fiscal con detalle, recibió 86.859 euros extra sobre los consignados en la contabilidad de Mercalicante. Y “sin explicación aparente”, esa misma empresa transfirió a Mercalicante en un solo día 231,7 millones de las antiguas pesetas. Lo hizo en abril de 2002, cuando ya se barruntaba el escándalo.

De la bolsa a la cuenta privada

Según la juez, la comisión ejecutiva toleró que el entonces gerente invirtiera en Bolsa 400 millones de pesetas de Mercalicante supuestamente destinados a obras y terminara embolsándose 95 millones. En 2002, el Ayuntamiento despidió al gerente. Ni el fiscal ni la jueza creen verosímil que la comisión ejecutiva no hubiera detectado sus manejos.

La comisión ejecutiva también adjudicó la cesión de varias naves del recinto a dos empresas propiedad del mismo individuo y cuya oferta había sido inferior a la lanzada por otra firma local. El adjudicatario subarrendó finalmente las naves al otro ofertante inicial.