Martes, 25 de Noviembre de 2008

Zapatero sitúa la financiación en "la recta final" para calmar a Montilla

Los contactos siguen a "todos los niveles" pero el Govern huye del triunfalismo y amaga con "decir no"

ANA PARDO DE VERA / FERRAN CASAS ·25/11/2008 - 21:40h

EFE - El presidente de la Generalitat de Catalunya, José Montilla, pronuncia la conferencia titulada 'Fortalecer Catalunya'.

Zapatero tuvo que referirse este martes a las incómodas interpelaciones de Montilla y lo hizo con un mensaje que buscaba rebajar tensiones. En su conferencia de balance de los dos años de mandato, el president de la Generalitat afirmó, en referencia a las espinosas negociaciones de la financiación autonómica, que contra Catalunya no hay "ningún cálculo político con futuro, ni ninguna estrategia ganadora" en España y que ya se está en el "tiempo de descuento" del diálogo bilateral sobre este asunto. José Luis Rodríguez Zapatero evitó polémicas y afirmó que se está ya en la "recta final" para pactar un nuevo modelo, que es la máxima prioridad del Govern.

Baile de fechas

Sin dar más detalle sobre contenidos, ni poner esta vez fecha límite, dio a entender que las cosas pueden estar ya más que maduras entre los dos Gobiernos. Montilla amarró hace unos días con el presidente un compromiso para que antes de acabar el año 2008 se cierre un acuerdo. El Estatut prevé que para entonces el nuevo modelo entre en vigor, pese a que ya debía estar acordado en agosto de 2009. Una fecha que la vicepresidenta Fernández de la Vega pospuso hasta mediados de noviembre, en un pacto con el conseller Joan Saura que tampoco se ha cumplido.

En una comparecencia conjunta en Moncloa con el presidente de Panamá, Martín Torrijos, el jefe del Ejecutivo expresó su confianza en pactar un nuevo sistema como "consecuencia del Estatut" y mostró su deseo de que dicho acuerdo "dure muchos años".

El Gobierno tiene intención de anunciar muy pronto -seguramente la semana que viene- a las comunidades la nueva propuesta de financiación, redactada tras concluir la segunda ronda de negociaciones con cada uno de los 17 ejecutivos. La última propuesta formal es de finales de julio, cuando el vicepresidente Pedro Solbes presentó un documento que el Govern y los partidos catalanes rechazaron de plano al considerar que quedaba claramente por debajo de lo pactado en el Estatut.

El Govern rebajaba este martes la expectativa de éxito inmediato que se desprendía de las palabras de Zapatero y que confirmaban fuentes del PSOE, que revelaron a Público que ésta semana ha habido reuniones bilaterales para acercar posturas en temas como la nivelación. Se trata de dirimir a qué servicios y hasta qué punto se limita la solidaridad para que las autonomías que más aportan no acaben con menos recursos que las receptoras.

Fuentes del Ejecutivo catalán confirmaban los contactos "a todos los niveles" y dejaban claro que las sensaciones no son ahora "ni buenas ni malas". Están pendientes de la propuesta que les haga llegar Solbes. A partir de lo que diga el Gobierno, y de su concreción, se podrá lanzar un mensaje optimista o pesimista.¿Y a qué se debe el contraste entre el optimismo de Zapatero y la frialdad catalana?

El Govern y los partidos catalanes rechazan "retransmitir en directo la negociación", pero se sienten víctimas de "una envolvente" que pasa por decir "que todo marcha bien" cuando los avances no permiten lanzar las campanas al vuelo. ¿Y con qué motivo? Según ellos, Zapatero busca impedir que, una vez formalizada la oferta y agotada la negociación, Montilla tenga fácil decir no. Pero tanto el PSC como sus socios advierten que, llegado el caso, lo hará "sin estridencias pero sin titubeos".

Explicación a las críticas

Financiación al margen, Zapatero mostró satisfacción por los dos años que Montilla ha pasado, con apoyo de ERC e ICV-EUiA, frente al Govern y destacó las buenas relaciones entre ambos Ejecutivos. Unas relaciones que se pueden, según él, juzgar de esta manera sólo desde la asunción de que "el Govern defiende los intereses de Catalunya".

El mandatario catalán lamentó el lunes la poca diligencia en el despliegue del Estatut y en los últimos meses ha hablado incluso de "poca lealtad" del Gobierno central, amagando con que los 25 diputados del PSC en el Congreso tomen represalias y rompan la disciplina de voto del Grupo Socialista. Una posibilidad en la que insisten tanto CiU como ERC e ICV-EUiA, que consideran que los socialistas catalanes no deben apoyar unos Presupuestos para 2009 sin la nueva financiación.

El presidente rechazó las críticas que todos los partidos catalanes le hacen asegurando que el Estatut va muy lento. En su opinión, hay que verlo "con perspectiva" y en un periodo "corto" de tiempo se está logrando una mejora sustancial del autogobierno catalán.

Los actos de su Gobierno

Y puso ejemplos. Cuatro son, según destacó, los puntos que demuestran el reconocimiento de su Gobierno hacia Catalunya en el plano institucional: la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) trasladada a Barcelona; la sede de la capital de la Unión por el Mediterráneo, que también estará en la Ciudad Condal; la mayor inversión en infraestructuras que Catalunya "haya tenido nunca", lo que le permitirá disponer del AVE y de uno de los aeropuertos "más modernos del mundo" tras la remodelación de El Prat, y la defensa "muy ambiciosa" de la lengua catalana por parte del Gobierno central "en Catalunya, España y la Unión Europea".