Miércoles, 26 de Noviembre de 2008

Hombres que escapan del mundo

El cineasta argentino Lisandro Alonso presenta Liverpool

S. B. ·26/11/2008 - 08:00h

La película de Alonso se rodó en Ushuaia, la ciudad más austral de la Tierra.

Liverpool podría ser el reverso frío del segundo filme de Lisandro Alonso, Los muertos (2004). Es también un viaje de vuelta desde una prisión (un barco carguero) a una casa a la que ya no se pertenece, pero donde quedan cuentas pendientes. En ambas, hay hombres que se van del mundo: uno a la cárcel, otro al mar. Y una falta de comunicación acentuada por una naturaleza severa: antes la selva, ahora el frío de la Tierra del Fuego.

Una vez más, el lugar le ha dado a Alonso la clave de una historia marcada por la manera de enfrentarse al mundo de los lugareños que ha ido conociendo. "Cuando llegué a Ushuahia, conocí a Torres, el hombre que hace de cocinero. Miraba por una ventana. Me dijo que estaba mirando si pasaba un conejo. Llevaba así diez años... Viajo a los lugares y empiezo a mirar. Lo más valioso para mí es conocer a personas y lugares que se convertirán luego en personaje,s y preguntarme qué pasa por la cabeza de esa gente", explica.

Desde que se proyectó en Cannes, Liverpool ha sido calificada como su cinta más accesible por el uso de planos menos prolongados, más diálogos (aunque no pasen apenas de los saludos y despedidas) y más personajes interactuando.

Alonso, harto de que lo califiquen de "experimental" y un tanto hastiado de machacarse "cuatro años para hacer una película que luego ven muy pocos", dice no saber hacer otros filmes, pero no quiere perderse "en el experimentar por el experimentar".

Liverpool tiene algo de western: ese hombre rudo y solitario ("tan diferente a mí", dice el director) que regresa a saldar una cuenta pendiente. Ahora bien, la cinta introduce por primera vez a un personaje femenino en un rol principal. "Ese es el reto que me planteo ahora, contar desde un lado más femenino", dice.

También es menos provocativa, menos frontal en su manera de registrar el sexo o la violencia. "Ahora quiero filmar las imágenes más ingenuas que se me ocurran".

Un primer plano

A pesar de que en Liverpool encontramos el único primer plano visto hasta ahora en toda su filmografía, Alonso continúa manteniendo una distancia respecto a sus personajes. Es sólo un testigo de su deambular. "Creo que es como suceden las cosas en la vida. Uno se encuentra y se separa de las personas de una manera que no es sublime", argumenta.

Sin exabruptos, en esta cinta Alonso va más allá. En el último tramo, deja irse al protagonista para contarnos cosas sobre él desde su ausencia. La historia sólo deja al final un señuelo: un llavero que dice Liverpool. "¿Murió? Me pareció ver su pie en un cepo", decía alguien a la salida de la proyección. Lisandro Alonso no sabe, no contesta. Sólo sugiere.