Martes, 25 de Noviembre de 2008

El juez Calamita: "¿No es el derecho del menor estar en una familia normal?"

Prosigue el juicio contra el magistrado por retrasar la adopción de una niña por parte de una pareja homosexual. La madre biológica ha dicho que llegó a temer con que le retiraran la custodia de su hija

AGENCIAS ·25/11/2008 - 17:53h

Susana M.S., la madre biológica de la niña pedida en adopción por su compañera sentimental, ha declarado en la segunda sesión de la vista oral seguida contra el juez de Familia Fernando Ferrín Calamita que "el proceso llegó a convertirse en una pesadilla".

Calamita, durante la primera sesión del juicio contra el magistrado, comentó que siempre veló "por el interés de la menor". Además, dijo que los menores adoptados por parejas homosexuales "son cobayas humanas experimentos, que el día de mañana van a salir psicológicamente mal". 

En la sesión de hoy, la madre biológica declaró como testigo: "Sufrí mucho por mí y por mi familia, porque no entendíamos las trabas que se ponían a la adopción, e incluso llegué a temer que me retirarían la custodia de mi hija".

Susana manifestó que cuando recibieron la noticia de que el juez Ferrín Calamita había nombrado defensor judicial de la niña a la Dirección General de la Familia de la Comunidad Autónoma, "llegamos a temer que nos iban a quitar a nuestra hija".  "Nos sentimos indefensas y muy nerviosas al ver también que se solicitaba igualmente un informe sobre la idoneidad de la madre biológica que no era usual, según nos informamos", añadió.

A preguntas de la acusación particular, afirmó: "nos sentimos discriminadas por nuestra orientación sexual y no podíamos entender lo que nos estaba pasando".

Regularizar una situación de hecho

Estas dos mujeres coincidieron en señalar que cuando se personaron en el Gabinete Psico-social del Juzgado de Familia para que se les realizara el informe previo a la adopción, éste ya estaba redactado, extremo éste del que discreparon sus autoras, que también declararon como testigos.

La trabajadora social Raquel N., una de las autoras del informe, indicó que, en su opinión, la adopción no iba a perjudicar a la menor, "ya que iba a seguir viviendo con su madre y en el mismo ambiente en el que ya estaba, por lo que se trataba sólo de regularizar una situación de hecho".

El jefe del Servicio de Protección de Menores de la Comunidad Autónoma, José Antonio P., indicó que tras entregar el informe solicitado por el juez, Ferrín Calamita les pidió otro en el que quería que todos los psicólogos de la Dirección General de la Familia se pronunciaran sobre los beneficios o perjuicios que la adopción conllevaría para la niña.

Este testigo señaló que en el requerimiento se hacían determinadas preguntas sobre la orientación sexual de las mujeres y sus consecuecias en el desarrollo normal de la menor "que no eran fáciles de responder".

La sesión de la mañana concluyó con el testimonio del secretario del Juzgado del que era titular el acusado, Francisco G.R., quien aseguró que nunca recibió indicación alguna del juez para retrasar este expediente.

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