Martes, 25 de Noviembre de 2008

"No me he vendido"

Juanma Bajo Ulloa, director. Regresa con un documental sobre la banda de rock Distrito 14

RUBÉN ROMERO ·25/11/2008 - 08:00h

Reyes Sedano - Juanma Bajo Ulloa vuelve a la carga tras varios proyectos frustrados.

Proyecto frustrado. Juanma Bajo Ulloa (Vitoria, 1967) debe ser el único director de la historia del cine que incluye en su filmografía los títulos de las películas que nunca llegó a rodar (Capitán Trueno, El manso). Al fin y al cabo, el cineasta se dejó tiempo y energías en el intento. Pese a todo, trabajo no le falta. De hecho, son días de lo más moviditos para Bajo Ulloa. El director vasco estrenó ayer en el Festival de Cine de Gijón Una historia de un grupo de rock, narración del último concierto ofrecido por los zaragozanos Distrito 14, con el que ponían punto y final a 25 años de carrera.

Al tiempo, ultima los flecos de la edición coleccionista que Avalon prepara de sus dos obras más emblemáticas Alas de mariposa (1991) y La madre muerta (1993). Flanqueado por Mariano y Quique, dos de los componentes de Distrito 14, se muestra más nervioso que los protagonistas de su película. Bajo Ulloa tiene sus razones: "A los rockeros el abuso de drogas les deja sin nervios (risas)".

En 1998 dirigió Vivo, sobre la grabación de un disco de Golpes Bajos, ¿qué ha cambiado entre esa cinta y Una historia de un grupo de rock?

Básicamente, allí tenía que encontrar elementos narrativos para transmitir sensaciones. Se trataba de una serie de pequeños videoclips. Aquí, sin embargo, debía reflejar la emoción de un momento tan especial y a la vez, contar la historia de un grupo relativamente poco conocido.

¿Cómo entró en contacto con la banda?

A través del actor Gorka Aguinagalde, amigo común y su mayor fan en Vitoria. Él me comentó que buscaban a alguien para rodar su despedida. En un principio me mostré bastante escéptico, pero al primer contacto personal supe que quería hacerlo.

¿Por qué?

Tenía que homenajear a alguien como ellos. Hay muchos grupos que tienen una carrera honesta y cuyo éxito no es público sino personal.

¿Existe en esa idea una cierta analogía entre su vida artística y la suya?

No era consciente de ello hasta que mi madre vino a ver una proyección de la película. Cuando la vio se emocionó, porque veía reflejada mi vida en ella: el luchar, el pensar cómo sacar adelante una película sin tener un duro, cómo enfrentarse a un sistema que no te ayuda. Pero ellos han grabado sus discos igual.

Suena a reproche.

No, no me quejo. Hemos estrenado todas nuestras películas, con mejor o peor suerte. Podría haber ido a Madrid a venderme al mejor postor, al que me ofreciera una comedia con Jorge Sanz y Maribel Verdú. No lo hice.

Al mismo tiempo, prepara la edición de coleccionista de dos de sus películas: Alas de mariposa y La madre muerta. ¿Qué ofrecen de novedoso?

Hay un montón de extras y de materiales muy perdidos. Me he dedicado a sacar VHS de casting, material de moviola, miles de fotos, nuevos textos para explicar escenas Llevo con este tema del DVD un año entero y, la verdad, me tiene bastante agotado.