Domingo, 23 de Noviembre de 2008

La crisis inmobiliaria le cuesta ya más de 7.800 millones a la banca

Supone más de tres veces el dinero que el Estado acaba de facilitar a las entidades financieras

S.R.ARENES / V. ZAFRA ·23/11/2008 - 18:12h

MONICA PATXOT - Las entidades financieras han financiado el 'boom' del ladrillo

Parte de los excesos del boom inmobiliario más boyante que ha conocido España ya los están pagando las entidades financieras, que han financiado esa expansión. Bancos y cajas han tenido que comprar suelo, edificios y promociones y adquirir directamente acciones de las promotoras en apuros, además de dotar ingentes provisiones por aquellas que han presentado concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos). De momento, las cargas superan los 7.800 millones, más de tres veces el dinero que facilitó el Estado a la banca en la subasta de liquidez del pasado jueves.

Las renegociaciones de deuda que tienen abiertas los bancos y cajas con varias inmobiliarias, como Metrovacesa, Habitat o Renta Corporación, no todas con visos de éxito, hacen pronosticar que esta marea de activos inmobiliarios seguirá creciendo. "Pasará algo parecido a la anterior crisis del ladrillo, cuando la banca tuvo que quedarse con las inmobiliarias; ahora tendrá que asumir los activos", como explicó un alto directivo inmobiliario.

"Pasará algo parecido a la anterior crisis del ladrillo, cuando la banca tuvo que quedarse con las inmobiliarias"

El mayor perjuicio ha venido por el concurso de acreedores de Martinsa Fadesa, el mayor de la historia española. La empresa presidida por Fernando Martín debe 5.200 millones a las entidades financieras, que han tenido que dotar un colchón por una cuarta parte de esa cantidad, 1.300 millones. Hasta que no concluya el concurso de acreedores, algo que durará meses, no se sabe qué parte de los préstamos devolverá Martinsa, pero podría no pagar ni la mitad.

El segundo gran agujero de posible impago lo hizo la semana pasada el grupo Tremón, que presentó el segundo mayor concurso de acreedores, con una deuda de 1.000 millones, por el que la banca ha dotado 250 millones.

La entidad financiera más afectada por las suspensiones de pagos es Banco Popular, que figura entre los principales acreedores tanto de Martinsa Fadesa como de Tremón. Pero, además, se ha convertido en el primer accionista de referencia de Colonial, la segunda inmobiliaria del país, con un 9,15%, desde que en abril la banca acreedora decidiera quedarse con gran parte de las acciones de los anteriores dueños, Luis Portillo y la familia Nozaleda, como una forma de poder cobrar la deuda de casi 2.000 millones que les debían. Quince entidades financieras, encabezadas por Popular, La Caixa y Caixa Galicia, controlan un 24,58% del capital de Colonial que en abril valía 332 millones.

La misma solución está planteando la banca al caso de Metrovacesa, la mayor inmobiliaria española. La familia Sanahuja, dueña de la empresa, está intentando renegociar in extremis la ingente deuda que tiene, de casi 5.000 millones, en parte porque compró a crédito acciones de Metrovacesa tras la batalla por el control de la compañía con el ex presidente, Joaquín Rivero. La banca está negociando quedarse con, al menos, el 50% de Metrovacesa, que vale en bolsa 1.900 millones.

Compras directas

A esto se une que Banesto y otras entidades han comprado suelo y promociones por unos 670 millones a Reyal Urbis, a la que el citado banco, Santander y otras entidades acreedoras han salvado de la suspensión de pagos al aceptar renegociar una deuda de 3.000 millones. En lo que va de año, el banco presidido por Emilio Botín ha adquirido activos inmobiliarios por 2.700 millones, Sabadell, por 525 millones y BBVA, por 340 millones.

Habitat, en la cuerda floja por falta de acuerdo 

Figueras no acepta las propuestas de la banca. La inmobiliaria catalana afronta una situación extrema. Se le acaba el tiempo y no logra un acuerdo con los bancos y cajas de ahorros acreedores en la renegociación de una deuda de 1.586 millones de euros. Uno de los problemas es que el presidente, Bruno Figueras, no cede ante ninguna de las propuestas que hace la banca para cerrar un pacto, según fuentes implicadas en el proceso.salvarla de la suspensión de pagos, el segundo intento este añoHabitat, controlada por la familia Figueras y Suñol, se salvó en febrero pasado de presentar concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) porque la banca aceptó cambiar las condiciones de su deuda. Ahora, las entidades financieras lo intentan por segunda vez con ciertas discrepancias: algunas de las acreedoras no están por la labor de salvar Habitat, según varias fuentes conocedoras de la negociación. “La empresa no llega a final de año”, comentan algunas de las fuentes consultadas. El problema es que el acuerdo que se cerró en febrero ya era bastante ventajoso porque permitía a Habitat aplazar el pago del capital  a 2010 y sólo tenía que abonar intereses por los préstamos. Pero la empresa ni siquiera puede hacer frente a esos intereses.

Un agujero de 650 millones. La inmobiliaria que preside Figueras convocó a sus accionistas a una junta extraordinaria el mes pasado para informarles del agujero patrimonial que tiene la compañía, de 650 millones, y para analizar soluciones. Lo único que quedó claro es que los accionistas no ponen más dinero, como les pidió Figueras. Entre ellos, se encuentra Ferrovial, además de Emilio Cuatrecasas, dueño del conocido bufete y Dolores Ortega, sobrina de Amancio Ortega, propietario de Inditex.

Hambre para hoy y pan para mañana 

Las entidades financieras están haciendo grandes carteras inmobiliarias. En la crisis de principios de los noventa también les pasó y algunas de ellas acabaron sacándole un gran rendimiento porque vendieron las viviendas, solares, locales comerciales y acciones de las inmobiliarias a un precio muy superior al que se las habían quedado. Ahora empiezan a montar nuevamente divisiones especializadas en el negocio inmobiliario para gestionar los activos que están entrando en sus balances, ya sea por compras o por los embargos que están realizando. Una de las pioneras fue Banco Sabadell, que recuperó a Salvador Grané –fundador de Landscape– para dirigir este negocio. En el sector, explican que en unas ocasiones compran activos a las promotoras para darles un balón de oxígeno, con el objetivo de que no entren en suspensión de pagos y también con la vista puesta en vender esos bienes más adelante con jugosas plusvalías. En otros casos, compran directamente inmuebles por debajo del precio de mercado y, en otros, tienen que asumir los que les llegan por la vía de las ejecuciones de préstamos impagados. En la mayoría de los casos, estas operaciones tienen un impacto negativo en los resultados de las entidades a corto plazo, porque se ven obligados a hacer provisiones porque las tasaciones se están haciendo muy a la baja. Pero las entidades confían en que a la larga sean muy beneficiosas para sus resultados, porque cuando la crisis pase, tendrán muchos activos de los que sacar grandes rendimientos. El hambre de hoy será pan mañana, dicen.