Domingo, 23 de Noviembre de 2008

Guerra civil femenina en el seno del socialismo francés

Royal exige un nuevo recuento tras la victoria de Aubry por sólo 42 votos de un total de 137.000

ANDRÉS PÉREZ ·23/11/2008 - 08:00h

philippe huguen / afp - Composición de dos fotos de Ségolène Royal y Martine Aubry durante las votaciones del referéndum del PS francés, el viernes.

El Partido Socialista francés (PS) no sólo quedó ayer dividido en dos campos irreconciables, sino que Ségolène Royal abrió a cañonazos las hostilidades contra su rival, Martine Aubry, que pueden provocar la implosión del partido.

Tras perder por sólo 42 votos la segunda vuelta de las primarias para el cargo de primer secretario contra Aubry, Ségolène acusó a su rival de pucherazo e hizo saber que está dispuesta a ir incluso a los tribunales.

"Ha habido errores materiales" en el recuento y el voto, dijo ayer Sègolene. "Hay tantos litigios, y la diferencia de votos es tan tenue, que debemos volver a organizar una votación", exigió la candidata.

El diputado Manuel Valls, segundo espada de Ségolène, fue el encargado de anunciar cómo se había tomado su líder (fatal) los resultados anunciados por el PS a las 5.40 de la madrugada de ayer con los croissants calientes. "Utilizaremos todos los medios políticos, jurídicos y judiciales para poner en entredicho esta victoria", advirtió.

Valls dio por sentado que su campo había ganado la votación celebrada el viernes por la noche. "Estamos decididos a no dejarnos robar esta victoria" y "llamamos a una revuelta de los militantes", subrayó.

Participación elevada

Con 137.000 votantes elevada participación respecto al promedio que se suele registrar entre los 230.000 militantes del PS, Aubry y su proyecto de partido "en el corazón de la izquierda" recogía 67.413 votos, esto es un 50,02%. Ségolène y su proyecto de alianzas con el centro liberal, recogía 67.371, es decir un 49,98%.

Eso indica que sólo 42 votos separarían a Aubry, ganadora y futura primera secretaria, de Ségolène. El abogado de esta última, Jean-Pierre Mignard, redujo aún más esa diferencia, hasta sólo 18 votos, pero su resultado no tiene el aval oficial de los servicios de recuento del partido.

El resultado, de todas formas, es desde ya una formación política completamente dividida. En dos campos a los que todo opone. Dos campos que, además, hasta ahora nunca habían querido airear las irregularidades que, desde siempre, y en todo tipo de partido, existen en las consultas internas. Ahora, como la guerra civil está declarada, el lavado en público de los trapos sucios promete ser épico.

Aubry indicó ayer en una rueda de prensa que "será el primer secretario de todos los militantes" cuando, el martes, el Consejo Nacional valide los resultados electorales. Subrayó que "la cuestión ya no es saber quién ha perdido o quién ha ganado, porque todos seremos perdedores si no nos unimos enseguida" para "luchar contra la política de Nicolas Sarkozy".

La primera secretaria electa, de fuerte sensibilidad social, sabía de lo que hablaba: ayer se celebraron en Francia manifestaciones contra los proyectos de privatización de La Poste. Los ya escindidos del PS y fundadores del Partido de la Izquierda (PG) Jean-Luc Mélenchon y Marc Dolez, allí estaban. Con un nuevo refuerzo del partido que han lanzado. El socialista Frank Pupunat, que hasta ayer estaba en el PS y había presentado al congreso una moción altermundialización y ecologista con el 1,5% de los votos, ha anunciado que también él se iba al PG.

Con sus cañonazos, Ségolène Royal probablemente esté iniciando la recomposición global de la izquierda. Con el PS en vida, o sin él.