Viernes, 21 de Noviembre de 2008

Vía libre del Gobierno si la gestión de Repsol es española

Brufau seguirá al frente de la petrolera y los rusos nombrarán a 4 consejeros

A. M- VÉLEZ / Y. GONZÁLEZ ·21/11/2008 - 23:03h

El Gobierno dio ayer un pasito más en favor de la entrada de la petrolera rusa Lukoil en Repsol. Tras las ambiguas declaraciones de varios miembros del Ejecutivo el jueves, la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, dio vía libre a la operación y dijo que intervenir en la compraventa sería volver a “tiempos pasados”. Pero también marcó las líneas rojas y pidió, por dos veces, que Repsol “siga siendo” una empresa no ya española, sino “dirigida por españoles”.

En su sillón de presidente de Repsol, Antoni Brufau debió respirar tranquilo. El pacto que ultiman Lukoil (que comprará el 20% de la constructora Sacyr) y La Caixa (que también se deshará de gran parte de su 12%) incluye mantener a Brufau y a su equipo directivo en la, hasta ahora, primera petrolera española. Además, el compromiso incluye dar a Lukoil cuatro consejeros sobre un total de 16. Tres serían los que ahora tiene Sacyr y uno procedería de La Caixa, que se quedaría con una pequeña participación y un consejero.

De la Vega, en una declaración muy medida, también pidió “un plan industrial que sea positivo para el interés estratégico de la garantía de suministro”. Repsol y sus accionistas “Sacyr y La Caixa son empresas privadas”, subrayó la vicepresidenta, que apuntó que como tales tienen
“sus planes de negocio y sus necesidades”.

“El Gobierno no es parte”, insistió De la Vega, que dijo que no cree que se esté pidiendo al Ejecutivo que intervenga en las empresas privadas para “prohibir o exigir” posibles compras y ventas.

Algo así es lo que le pidió al Gobierno el ex presidente Felipe González, que mostró su “absoluto” desacuerdo con la operación y dijo que “en lo posible habría que evitarla”.

Sin embargo, el margen de maniobra del Gobierno es muy reducido porque Lukoil es privada, lo que impide limitar sus derechos políticos en virtud de la llamada Ley Rato, que la UE ha pedido derogar. Las únicas trabas las podría imponer la Comisión Nacional de la Energía (CNE) si cree que Repsol forma un único grupo con Gas Natural, de la que es accionista, ya que ésta realiza actividades reguladas y la CNE podría ejercer su derecho de veto a la compra. La UE ha pedido invalidar este veto pero sólo si el comprador es una empresa europea.

Ayer circulaba el rumor de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) podría entrar en Repsol para preservar su carácter español, pero el Ministerio de Industria lo descartó.

 

Contra las «veleidades» de Zapatero

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, señaló ayer que el problema que se ha suscitado en torno a Repsol es “una manifestación más de las veleidades del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que en su día hizo que la empresa Sacyr comprara el 20% de Repsol y que hoy tiene un problema encima de la mesa que no sabe cómo resolver”. Así, exigió que Repsol “siga siendo española” y que el Gobierno busque soluciones que no pongan en peligro un sector estratégico nacional como es el de la energía. Por su parte, el grupo parlamentario popular decidió ayer llevar al pleno del Congreso de la próxima semana el caso de la petrolera rusa. La moción será discutida el martes.