Viernes, 21 de Noviembre de 2008

El Congreso de EEUU aplaza el rescate del automóvil

Demócratas y republicanos se emplazan a diciembre

ISABEL PIQUER ·21/11/2008 - 00:01h

El Congreso estadounidense decidió ayer no decidir. Profundamente dividido sobre cómo rescatar o si rescatar a la industria automovilística –que se encuentra al borde del precipicio–, prefirió aplazar un posible rescate hasta principios de diciembre e intentar llegar a un acuerdo.

“La triste realidad es que nadie ha presentado un plan que pueda ser aprobado por la Cámara de Representantes, el Senado y el presidente”, reconoció ayer el líder demócrata en el Senado, Harry Reid. “Hasta que no nos enseñen un proyecto no les daremos dinero”, añadió su colega en la cámara baja Nancy Pelosi, refiriéndose a los tres gigantes de Detroit, Ford, Chrysler y General Motors.

En este viejo Congreso, al que le quedan tan sólo unas semanas de legislatura, demócratas y republicanos han estado luchando, primero sobre la oportunidad de rescatar una industria que muchos consideran un monolito obsoleto, pero de la que dependen millones de puestos de trabajo, y segundo, de dónde procedería la ayuda de 25.000 millones de dólares.

Los demócratas querían usar los fondos del rescate de Wall Street, los 700.000 millones de dólares aprobados hace algo más de un mes. Los republicanos se oponían ferozmente y pujaban por usar el fondo destinado a animar a la industria a ser más ecológicamente viable.

Un grupo bipartidista de senadores de los estados más afectados, Michigan y Ohio,  aseguró ayer por su lado que había llegado a un compromiso. Pero su pequeña iniciativa no parecía tener mucha viabilidad.

La idea es ahora que los tres gigantes presenten un plan sobre cómo piensan usar la ayuda que tan desesperadamente han pedido.

El jet privado

Los dos días de comparecencia de sus tres máximos dirigentes acabaron bastante mal cuando el congresista republicano Brad Sherman les pidió a los tres consejeros delegados de las mayores firmas del automóvil que levantaran la mano los que hubieran volado a Washington en una línea comercial. Entonces se supo que cada uno había llegado en su propio jet privado.

A continuación, Sherman les volvió a pedir que levantaran la mano los que estuvieran planeando vender su avión privado, dada la situación, y regresar en un vuelo comercial. Ninguno de los tres empresarios levantó
la mano.

El Congreso estadounidense volverá a reunirse el próximo día 8 de diciembre. Para entonces deberán tener sobre la mesa una propuesta de la industria automovilística, si es que antes General Motors, en la situación financiera más delicada de los tres, no quiebra.