Viernes, 21 de Noviembre de 2008

Fondos árabes y chinos ofrecen a Martinsa comprarle suelo

De momento no hay acuerdo en el precio

S. R. ARENES ·21/11/2008 - 09:11h

Los inversores extranjeros buscan gangas aprovechando la crisis inmobiliaria española y ven apetitosos varios terrenos de Martinsa Fadesa.

Fondos de inversión soberanos (respaldados por estados), como los de Qatar, Dubai e incluso de China han mostrado su interés por comprar varios activos inmobiliarios a la promotora, que presentó en julio el mayor concurso de acreedores de la historia española (antigua suspensión de pagos).  

Sin embargo, de momento no hay acuerdo para la venta porque los fondos quieren comprarlo con descuento y las ofertas no llegan para cubrir la hipoteca, como explicó ayer a varios periodistas Ángel Martín Torres, socio de la consultora KPMG y uno de los tres administradores concursales de Martinsa Fadesa, tras su ponencia en un foro organizado por la patronal inmobiliaria, la APCE.

Posteriormente, Martín Torres quiso matizar que estas afirmaciones se referían al sector inmobiliario en general. Fernando Martín, presidente de Martinsa Fadesa, mantiene ciertas discrepancias con los administradores concursales, que Martín Torres negó ayer.

La banca, compradora

El problema es que los préstamos que concedió la banca en época de boom inmobiliario cubren hasta el 120% del valor de los activos, con lo que la hipoteca supera incluso el precio pagado por las promotoras.

Los fondos “no llegan a un acuerdo con los promotores, que quieren ganar lo máximo”

Por eso, los fondos “no llegan a un acuerdo con los promotores, que quieren ganar lo máximo”, pese a la crisis, señaló Martín Torres durante su ponencia.

Una de las propuestas de la patronal APCE es que parte del Fondo de Adquisición de Activos Financieros se destine a la compra de activos a las inmobiliarias, como explicó ayer José Manuel Galindo, presidente de la patronal.

En el foro de la APCE, el magistrado de lo Mercantil de Barcelona, José María Fernández Feijo, apostó por que, en los concursos de acreedores, se determine la responsabilidad de la banca.