Jueves, 20 de Noviembre de 2008

Capo, preso y accionista de Lukoil

Zakhar Kalashov, acusado de blanqueo y asociación ilícita en España, posee "una parte significativa" de la petrolera, según un informe judicial suizo

Ó. L. F. ·20/11/2008 - 23:43h

Zakhar Kalashov, en la imagen distribuida por la Policía española en 2006 tras su extradición desde Dubai. En la otra imagen, Tariel Oniani, mafioso huido también relacionado con Lukoil. AFP

Zakhar Kniezivich Kalashov tiene 55 años de edad, un largo historial delictivo a sus espaldas y una fortuna de origen oscuro que incluye “una parte significativa de una de las sociedades más grandes rusas de petróleo, es decir, la empresa Lukoil”. Así lo recoge textualmente el escrito de acusación que la Fiscalía Anticorrupción de la Audiencia Nacional hizo público hace escasas semanas y en el que pide para este supuesto capo ruso de origen georgiano doce años de cárcel por blanqueo de dinero y asociación ilícita.

En concreto, el Ministerio Público cita un documento de las autoridades judiciales suizas en el que éstas destacan que Kalashov –preso en España desde 2006– mantiene “contactos estrechos con la organización criminal Kutaísi, considerada como la más terrible de Georgia” y destacan que su fortuna personal está “estimada en 200 millones de euros” entre bienes inmuebles en Moscú, Tbilisi, España y Estados Unidos, y las acciones de la mencionada petrolera rusa.

Una enorme fortuna que, según la autoridades judiciales españolas, proviene en su totalidad de actividades ilícitas como “el tráfico de drogas, de armas, la extorsión organizada y la protección criminal”. Luego, añade la Fiscalía, lo invierte “en diversas esferas de la actividad económica: la actividad bancaria, restaurantes, refinerías de petróleo, comercio de petróleo y derivados del petróleo, madera y metales”.

Un ‘ladrón de ley’

Kalashov es considerado por las Policías de Europa uno de los más importantes Vor v Zakonen (ladrón de ley, denominación que reciben los capos de las principales organizaciones delictivas de Rusia). De hecho, ha sido condenado al menos seis veces en Georgia y Rusia y su nombre aparece como implicado en varias investigaciones penales abiertas en estos países, así como en Suiza y España, donde se le relaciona con el asesinato de Nepsibai Bolatvieckovich, ocurrido en Santa Cristina de Aro (Gerona) en 1998.

El capo ruso reside en España, al menos, desde marzo de 2003. En esa fecha se detectó por primera vez su presencia en nuestro país, en concreto en un hotel de Villajoyosa (Alicante), donde él y otros jefes mafiosos celebraron una reunión bajo el pretexto de celebrar el cumpleaños del propio Kalashov. La Policía está convencida que el mafioso se instaló en España para poder blanquear sus enormes beneficios con la compra de pisos y, a la vez, poner tierra de por medio con otros clanes delictivos rusos, que ya intentaron asesinarle en Moscú en 1996.

Aquí en España, y a través de una red de testaferros, Kalashov creo supuestamente una red de empresas mercantiles “con el fin de ocultar el origen del dinero”. A la vez, mantenía un alto nivel de vida pese “a la ausencia de trabajo o medios de subsistencia conocidos”. El capo ruso consiguió evitar en 2005 la Operación Avispa que permitió a la Policía española desmantelar su red. Sin embargo, un año después el hombre invisible (como se le bautizó por la falta de fotos suyas) fue detenido en Dubai, desde donde fue extraditado a España en junio de 2006. Desde entonces, permanece encarcelado, aunque varios de sus hombres fueron detenidos meses después acusados de intentar sobornar a dos jueces de la Audiencia Nacional para conseguir su libertad.

Kalashov no es el único mafioso ruso investigado por la Justicia española que tiene relaciones con Lukoil. Uno de sus lugartenientes, Tariel Oniani –en paradero desconocido desde 2005, cuando eludió la Operación Avispa tras recibir un chivatazo– tenía en su domicilio barcelonés documentación que reflejaban “importantes cargos” realizados por él y su mujer referidos a Lukoil, aunque el documento judicial no especifica nada más.