Jueves, 20 de Noviembre de 2008

Una "cascada" de eventos provoca la violencia adolescente

Reuters ·20/11/2008 - 16:36h

Por Amy Norton

Los problemas de conducta infantiles pueden activar un ciclo de dificultades que derivará en conductas violentas futuras, pero un nuevo estudio sugiere que existirían posibilidades de intervenir antes de llegar tan lejos.

La investigación, publicada en la revista Child Development, estudió a 754 niños estadounidenses desde jardín de infantes hasta el colegio secundario para identificar los factores que provocan la violencia adolescente.

Los autores hallaron que el camino entre los problemas tempranos de conducta y la violencia adolescente generalmente incluía una "cascada" compleja de situaciones.

Primero, observaron que los padres de familias de bajos recursos eran más propensos que el resto a responder con dureza o sin atención constante ante los problemas de conducta de sus hijos pequeños. Esto, luego, hacía a los chicos más propensos a tener problemas en la escuela con la tarea y con sus pares.

Cuando los niños tenían esos problemas en la escuela primaria, sus padres eran entonces más propensos a "tomar distancia" en el colegio secundario al dialogar y controlarlos menos en el tiempo.

Esto aumentaba la posibilidad de que sus hijos eligieran a los amigos equivocados, lo que inducía la conducta violenta en el colegio secundario.

La buena noticia en todo esto, según los autores, es que los niños con problemas de conducta en jardín de infantes no están obviamente destinados a ser delincuentes juveniles.

Existen varios momentos intermedios en los que los padres pueden modificar ese ciclo, señaló el autor principal del estudio, el doctor Kenneth A. Dodge, de la Duke University, en Durham, Carolina del Norte.

"El mensaje para los padres es que siempre hay oportunidades para ayudar a un hijo a cambiar", dijo el autor a Reuters Health.

Dodge explicó que, primero, las respuestas de los padres a las inconductas menores de sus hijos pequeños pueden ayudarlos o dañarlos. Algunos padres, dijo, se enojan y responden con dureza pensando que pueden "asustar al niño para que se porte bien".

Pero esto, indicó, es asumir que el niño conoce qué es la "buena" conducta. El investigador sugirió que los padres deberían ser consistentes y claros al explicar por qué una determinada conducta, como pelearse con un hermano/a, es inaceptable.

Por otro lado, agregó, deberían también premiar la buena conducta de sus hijos.

El estudio sugiere también que el secundario es un período clave para que los padres participen en la vida de sus hijos. El equipo halló que algunos padres de adolescentes con problemas de conducta eran tan infelices en ese momento que se habían dado por vencidos y no seguían controlando a sus hijos.

Pero esos son los adolescentes que más necesitan a sus padres, indicó Dodge.

"De modo que los padres siguen teniendo una tarea importante en la vida de sus hijos. Tienen la oportunidad de ayudar, o dañar, su desarrollo", explicó.

Sin embargo, Dodge enfatizó en que eso no quiere decir que los padres tengan toda la culpa cuando las cosas salen mal. Muchos padres hacen todo lo que pueden y los de familias de bajos recursos tienen que convivir con problemas que dificultan aún más la crianza, señaló el autor.

FUENTE: Child Development, noviembre/diciembre del 2008