Jueves, 20 de Noviembre de 2008

"Soy pintora, de foto no entiendo nada"

Helena Almeida inaugura en la Fundación Telefónica Tela rosa para vestir

GUILLAUME FOURMONT ·20/11/2008 - 08:00h

h. a. - En Seducir, Helena Almeida enseña parte de su intimidad, la planta del pie.

Tela rosa para vestir es la primera obra de Helena Almeida, una imagen en blanco y negro en la que la artista, en 1969, se hizo retratar con un lienzo en la espalda. Sin una gota de color, nada de rosa. Casi 40 años después, el misterioso color rosa sigue sin aparecer en la exposición retrospectiva que la Fundación Telefónica dedica a la artista portuguesa bajo el mismo nombre que aquella primera imagen.

La pintora es objeto y sujeto de todas las obras. En Pintura habitada, Almeida (Lisboa, 1934) se hace de nuevo un retrato para, poco a poco, ir atrapando la pintura que la rodea. El elemento exterior se introduce en lo interior. "La fotografía es un medio para hacer pintar, la pintura puede usar cualquiera para expresarse", explicó ayer Almeida.

Tono de desamparo

Los géneros se mezclan. Si su cuerpo es el único punto en común de las obras, mientras algunas son claramente fotografía, otras son más bien performance. En una serie de imágenes en blanco y negro, la artista huye de una mancha de color negro que la oprime. Las imágenes tienen un tono de desgarramiento y desamparo, al que contribuye su contención en el uso del color.

Para ella, la Tela de rosa para vestir refleja su intimidad

El misterioso rosa se entiende si uno mira con atención cada imagen y a la mano que siempre acompaña a Almeida. Ayer, mientras la artista comentaba sus obras, un hombre discreto con chaqueta de cuero marrón no escuchaba ni una palabra. "¿Sabe dónde está el rosa?", se le pregunta. Y con total seguridad, responde en portugués: "Rosa soy yo".

Se llama Artur Rosa y, además de arquitecto y esposo de la artista, es el autor material de las fotografías de Almeida. Para ella, la tela de rosa para vestir refleja su intimidad. Es rosa el color de la piel de un cuerpo, el de todos: "No soy yo en las obras, veo a una persona que no puedo identificar. Soy yo, somos todos", comentó la artista. En la exposición muestra su intimidad, en algunas obras aparece en los brazos de su marido: "Quería incorporar a quien siempre estaba aquí". En las imágenes, sólo se le distingue bien a él.

Es rosa la planta del pie, que ella retrata y pinta de rojo para no desvelarlo todo. Porque "yo soy pintora, no entiendo nada de fotografía", concluyó.