Miércoles, 19 de Noviembre de 2008

"EEUU ha prorrogado la vida a 20 centrales similares a Garoña"

La presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear vigila, desde 2006, el funcionamiento de los ocho reactores atómicos españoles

M. ANSEDE / M. GARCÍA DE LA FUENTE ·19/11/2008 - 07:00h

Carmen Martínez Ten, en un momento de la entrevista. MÓNICA PATXOT

Ala presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear, Carmen Martínez Ten (Madrid, 1953), se le atragantó el desayuno la semana pasada cuando leyó en la prensa que el organismo que dirige había detectado "corrosiones de origen desconocido" en la central de Ascó I (Tarragona). Ese mismo día, el CSN, responsable de la vigilancia de las instalaciones radiactivas de España, emitió un desmentido, afirmando que la información "carecía de fundamento". Martínez Ten sabe que este guión matutino se repetirá en los próximos meses. Por lo menos, mientras dure la batalla del movimiento antinuclear para evitar que el Gobierno renueve el permiso de explotación de la planta más antigua del parque: la central burgalesa de Garoña. La presidenta, médico de formación, tiene otras preocupaciones sobre la mesa, como la gestión definitiva de los residuos nucleares y la concentración de incidentes en las plantas atómicas de Catalunya.

El 65% de los sucesos notificados este año ha sido en las tres nucleares catalanas. ¿Qué está pasando en Catalunya?

Hay que tener en cuenta que el suceso del sistema de refrigeración en Vandellós, en 2004, no nos lo notificaron como es debido. Y ahora, una de las sanciones de Ascó es por no contar el suceso. Creo que ahora las centrales catalanas están notificando todo. Nosotros tenemos una media de sucesos por reactor que está entre Francia y EEUU. Que haya 100 o 110 sucesos, como ahora, no es lo importante, sino la significación de esos sucesos. Y no cabe duda de que las centrales catalanas han tenido esos dos sucesos significativos. Si la notificación de un suceso sin trascendencia genera mucha alarma, los titulares pueden tener la tentación de sumergir la notificación.

¿Las nucleares catalanas notifican más ahora para curarse en salud?

Es que los dos sucesos más gordos que ha habido en las centrales catalanas o no los notificaron o los notificaron tarde y mal. La notificación es un termómetro del nivel de transparencia.

Entonces, ¿hay más transparencia en Catalunya?

No, el mayor número de sucesos es consecuencia de la modificación del sistema de diseño de Vandellós II y del problema de Ascó.

¿La nueva dirección de la planta es más transparente?

El CSN puede tener sus fallos, pero acabamos sabiendo por una vía o por otra si ha pasado algo.

Al final se les pilla.

Sí, es una cuestión de tiempo, pero el tiempo es importante. Si en el suceso de las partículas de Ascó hubieran avisado en el primer momento, se hubiera blindado la zona, para que no entraran trabajadores ni niños. Nos hubiéramos evitado muchísima preocupación.

¿Cuánto dinero público ha costado la fuga de Ascó?

No se ha hecho el cálculo. Yo lo mido en inversión de recursos humanos del CSN. Una tercera parte del personal se dedicó a reconstruir todo el suceso, hacer un montón de inspecciones y mediciones a los trabajadores y a los colegios. Y hemos buscado cobalto en el perímetro, hemos creado comités locales de información...

Hablamos de millones de euros.

Seguro, pero no puedo dar una cifra. Otra novedad que hemos implantado en este mandato es que si de un suceso no tenemos bastante información, enviamos una inspección a la central.

¿Ya no se fían tanto de los titulares de las plantas?

Depende, pero si no entendemos algo mandamos un equipo de inspectores.

Vista esta inversión de personal y esfuerzos, la sanción máxima de 22 millones de euros propuesta para Ascó no parece muy representativa para la compañía.

Bueno, 22 millones...

Es lo que gana la planta en dos semanas.

Sí, pero Ascó ha estado parada un mes y pico, porque ha tenido que poner en marcha las primeras actuaciones para controlar el emplazamiento e inspeccionar las zonas inaccesibles cuando la central está en marcha. Es la propuesta de sanción más alta que se ha hecho nunca. Con las herramientas de la nueva ley hemos propuesto la máxima cuantía. Nosotros no fijamos la cantidad, lo hace el Ministerio. Nosotros no podemos poner más.

¿El Gobierno debería optar por la sanción máxima para que sea ejemplar?

Ahora está abierto el proceso de alegaciones. Y la empresa va a alegar, seguro, porque 22 millones de euros es muchísimo dinero. Además, afecta a su imagen de marca y eso no les gusta nada. Del caso de Ascó hemos extraído muchas enseñanzas. Hemos pedido a las eléctricas un plan de inversiones. Y se ha constituido un grupo en el Ministerio de Industria para cambiar la gestión de los activos nucleares. Es un tema muy importante porque las asociaciones de interés empresarial, como Ascó-Vandellós y Trillo-Almaraz, son una parte más de la eléctrica, y nos parece que hay que separar los activos nucleares de las empresas madre. Así, la transparencia de las inversiones es mucho mayor que si tienes unos activos dentro del balance global de la empresa. En ese sentido, creo mucho en la regulación. Ha habido una moda durante años de decir: "Bueno, las empresas son responsables y lo mejor es la autorregulación". Yo jamás me he creído esto. La relación entre el sector regulado y el regulador es, dentro de unos límites, tensa, porque el regulador es un chinche que pone límites y trabas.

¿Qué opinan las eléctricas de este cambio en su modelo de gestión?

Todo lo que signifique más control a las empresas les cuesta, porque se acotan sus márgenes de maniobra. Pero tengo muchas esperanzas en que esto salga adelante, teniendo en cuenta que hay una opinión pública que, por lo menos en Catalunya, cree que las centrales son muy peligrosas. Y quiero insistir en que las nucleares españolas han trabajado 30 años y no hemos tenido ni un solo accidente con pérdidas humanas. En las explosiones de gas o en los accidentes de las minas sí que hay muertos.

Llevan 30 años funcionando. ¿Podrían seguir funcionando 40 o incluso 60 años?

Hay centrales en el mundo que se han cerrado a los 18 años por mala operación o por problemas muy graves, y hay centrales que llevan trabajando más de 40 años porque han hecho una buena política de reposición de equipos. En EEUU han prorrogado la vida a 20 centrales nucleares hermanas de Garoña.

Garoña ha pedido la renovación de la licencia hasta 2019. ¿Podría seguir funcionando otros 10 años?

Todavía no lo sabemos. Acabamos de empezar a evaluar la información de la central.

El programa electoral del Gobierno habla del cierre progresivo de las centrales. ¿Se sienten presionados en el Pleno del Consejo?

La política energética no nos corresponde a nosotros. Yo puedo tener mi opinión personal -ser antinuclear, pronuclear o mediopensionista- pero lo que opine el Gobierno, o el programa electoral de IU, no tiene que influir en nuestro trabajo. Tenemos que ser como las mulas que se ponen las anteojeras. Si el sector regulado te capta, entonces no regulas nada. Pero también hay que evitar la influencia de la política gubernamental o de los medios de comunicación.

Dice que en el CSN van con anteojeras, pero usted está nombrada por el PSOE. Alguna llamada de Ferraz tendrá de vez en cuando.

Es verdad que el Gobierno me propuso. Pero también es verdad que yo no toleraría presiones, y eso se nota, porque no me las hacen. Cuando tomé posesión con el presidente del Gobierno lo único que me dijo fue: "El buen trabajo del regulador hará más fáciles las decisiones". Y yo pienso que lo que tenemos que lograr es hacerlo bien.

El OIEA ha recomendado al CSN que promueva la gestión definitiva de los residuos. ¿Cómo lo piensan hacer si nadie quiere un cementerio nuclear al lado de su casa?

En 2006 licenciamos el modelo de almacén de residuos que, supuestamente, se va a implantar en España.

¿Supuestamente?

Es un concepto teórico. Lo primero era escoger entre un Almacén Geológico Profundo o un almacén en superficie centralizado. El país optó por este último, pensando en la posibilidad de reaprovechar los residuos. En los 80, España fue capaz de construir [el almacén de residuos de baja y media intensidad de] El Cabril. Y si no lo hubiésemos hecho, ahora todos los residuos de los hospitales estarían en cementerios provinciales o en los propios hospitales. Tenemos la tecnología para hacerlo. Digan lo que digan, un ATC es mucho más responsable para las generaciones venideras que tener un almacén en Trillo, otro en Zorita, otro nuevo en Ascó.

Y los residuos generados en el desmantelamiento de Vandellós I, que regresan de Francia en 2011.

Es una irresponsabilidad no tener todos esos residuos juntos. Tener un almacén centralizado, controlado y gestionado con todas las normas de seguridad es mejor que tener 27. Esto lo digo aquí y en Sebastopol. El problema es que nadie quiere un cementerio nuclear en el patio de su casa.

¿Y qué le parecería un único almacén para la UE?

En Europa se habla de almacenes regionales, pero creo que nosotros tenemos que hacer nuestros deberes. Eso de exportar residuos radiactivos a otros países no me parece.

Rusia se ha ofrecido para almacenar los residuos.

A mí no me parece bien.

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