Viernes, 14 de Noviembre de 2008

Las borracheras de fin de semana pueden salir caras

Un estudio revela que el abuso esporádico de alcohol puede ser tan nocivo como el consumo crónico

ANTONIO GONZÁLEZ ·14/11/2008 - 20:55h

Un grupo de jóvenes se divierte mientras bebe alcohol en una céntrica calle de Madrid. PÚBLICO

Beber alcohol de forma abusiva durante los fines de semana, una conducta cada vez más extendida entre los jóvenes y adolescentes españoles, puede provocar en el cerebro daños similares a los sufridos por los bebedores crónicos en periodos más prolongados.

Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por investigadores españoles sobre los efectos del alcoholismo de fin de semana en la corteza prefrontal. Esta parte del cerebro es la encargada, entre otras cosas, de la toma de decisiones, la planificación de actos futuros o la solución de los problemas que surgen.

"Nuestros resultados apoyan la idea de que este patrón de consumo provoca un deterioro neurocognitivo y neuroconductual similar, en muchos aspectos, al observado en bebedores crónicos", señalan los autores del estudio, publicado en la revista Adicciones.

"La corteza prefrontal es, además, la parte del cerebro que más tarda en madurar, de forma que en la adolescencia y la juventud temprana todavía se está desarrollando", explica a Público el neuropsicólogo Luis Miguel García-Moreno, uno de los autores de la investigación. Este especialista considera que "la práctica que llevan a cabo muchos adolescentes en fines de semana les puede equiparar a un adulto que consuma alcohol habitualmente de forma regular".

Tampoco hay que olvidar que este tipo de consumo abusivo, que incluye el fenómeno del botellón, incrementa el riesgo de desarrollar alcoholismo durante la edad adulta. De hecho, -prosigue García-Moreno- "uno de los efectos menos conocidos y más peligrosos del consumo abusivo de alcohol en la adolescencia es que modifica el nivel de tolerancia, de forma que los jóvenes van a ser más resistentes al alcohol, pese al daño en el hígado, el sistema digestivo y el nervioso. Por el contrario, quien se siente mal a la segunda copa deja de beber".

Para llegar a sus conclusiones, los autores del estudio reclutaron a 62 estudiantes universitarios menores de 20 años, a los que dividieron en tres grupos según sus hábitos de ingesta de alcohol. Posteriormente les sometieron a varias pruebas neuropsicológicas y compararon los resultados, que en general fueron peores en los que practican un consumo abusivo de alcohol durante los fines de semana.

El impacto de las ‘resacas'

Por otro lado, el estudio pone de relieve otro dato curioso: los efectos nocivos de la abstinencia alcohólica o resaca en el cerebro. "Un factor que determina en buena parte la presencia de estas alteraciones es la abstinencia alcohólica que prosigue al consumo, al menos en sus fases iniciales". Según García-Moreno, este daño está relacionado con la tendencia del organismo a "adaptarse a lo que hay". "Cuando ingerimos una cantidad elevada de alcohol, el organismo pone en marcha una serie de recursos bioquímicos para contrarrestar su efecto, ya que la molécula de etanol daña las neuronas; pero al retirar abruptamente el alcohol también se produce un desequilibrio y se ponen en marcha otros mecanismos que también provocan daño neuronal".

Por último, los autores señalan que incluso una borrachera aislada "puede ocasionar neurodegeneración en determinados circuitos cerebrales y alteraciones cognitivas".

Una agresión para los cerebros más vulnerables

CEREBRO EN DESARROLLO
El consumo abusivo de alcohol resulta especialmente preocupante en adolescentes y jóvenes porque provoca alteraciones en un cerebro todavía en desarrollo.

DAÑO CONCENTRADO
El impacto del alcohol, consumido de forma aguda, puede ser similar al provocado por consumos realizados en periodos más prolongados por bebedores crónicos.

RIESGO DE ALCOHOLISMO
El alcoholismo de fin de semana eleva además el riesgo de desarrollar, en la edad adulta, dependencia alcohólica. De hecho, se estima que el 40% de los adolescentes que comienzan a beber antes de los 15 años de edad desarrollarán en el futuro problemas relacionados con el consumo de alcohol.

UNA CONDUCTA FRECUENTE
En España un 87% de la población de entre 15 y 65 años ha bebido alcohol en alguna ocasión, el 47% lo consume de forma semanal y un 13% de forma diaria. Según señalan los autores del trabajo, las borracheras de fin de semana son muy frecuentes entre los jóvenes.

CAMBIO DE PATRÓN
En España se está adoptando el modelo anglosajón de consumo de alcohol, donde embriagarse es la principal motivación que reúne a los jóvenes los fines de semana.

Noticias Relacionadas