Viernes, 14 de Noviembre de 2008

Los desplazados de Congo viven junto al frente de batalla

La ONU quiere trasladar a los civiles por el grave riesgo que corren si se reanudan los combates

GEMMA PARELLADA ·14/11/2008 - 08:00h

KAREL PRINSLOO/AP - Un hombre agotado descansa ayer tras dejarse caer en un rincón de un campo de desplazados cerca de Goma, la capital provincial de Kivu Norte.

La escuela de Kibati no está en absoluto vacía, aunque ya no se imparten clases. Una mujer lava un trozo de tela en el suelo sucio. Encima del marco de la puerta, hay pintado un 34. Era, hasta el pasado 29 de octubre, el número del aula que hoy ocupa una familia. La mujer no quiere dar su nombre. Tiene miedo, aunque no sabe exactamente de qué, confiesa, pero se ha acostumbrado a vivir con él.

A menos de tres kilómetros se halla el punto que separa los dos frentes. Los soldados de las Fuerzas Armadas congoleñas y los rebeldes del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), liderado por Laurent Nkunda, están separados por sólo 200 metros.

"Cuando empiezan los tiros nos vamos hacia Goma, pero cuando la cosa se calma intentamos volver pronto"

"Cuando empiezan los tiros nos vamos hacia Goma, pero cuando la cosa se calma intentamos volver pronto. Allí no tenemos dónde quedarnos", explica la mujer. Aquí al menos se cobijan bajo techo, algo que muchos otros de los miles de desplazados de Kibati no tienen.

Al otro lado del camino, Innocent, de 12 años, con una mirada triste y perdida, aunque sin llorar, comparte campamento con otros niños. Muchos de ellos pertenecen a una lista de menores que han perdido a sus padres cuando huían de los últimos enfrentamientos y esperan reencontrarles. Pero a Innocent ya le mataron al padre, a la madre y a todos los hermanos hace más de un año. Llegó solo andando desde la selva a Kanyabayonga, cerca de Rutshuru. Así que simplemente deambula sin nadie a quien esperar.

"No pueden quedarse aquí"

Las organizaciones humanitarias están planeando trasladar a los miles de desplazados de este campo y llevarlos hacia la ruta que va a Sake, para alejarles de los combates en caso de que éstos se reanuden. En varias ocasiones, pequeños intercambios de tiros han desbaratado por completo la distribución de comida y ayuda.

"Kibati se ha convertido en el frente de batalla. Los refugiados no pueden quedarse aquí", dijo ayer el responsable en Kivu del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Ibrahima Coly. "Corren un grave peligro y hemos decidido que deberíamos moverlos cuanto antes", agregó.

Para los desplazados, a la falta de infraestructuras sanitarias, agua potable y comida se une la ausencia de esperanza, derivada de ver cómo todos los actores del conflicto, incluidos los militares, abusan de su vulnerabilidad. Los soldados uniformados roban, saquean y obligan a los civiles a transportar sus mercancías.

En Kanyabayonga, en una semana, 66 mujeres han sido atendidas en centros médicos después de haber sido violadas

En Kanyabayonga, en una semana, 66 mujeres han sido atendidas en centros médicos después de haber sido violadas, según Intermón-Oxfam. Las agresiones sexuales como arma de guerra se están disparando en una región en la que, ya antes de la última ofensiva rebelde, había cifras récord.

Otro fenómeno recurrente es el reclutamiento de niños soldado. "Sabemos de 37 niños que fueron reclutados en Rutshuru hace dos semanas", ha dicho el portavoz de Unicef, Jaya Murthy. La organización humanitaria Save The Children lo confirma. "Ha habido un aumento de niños reclutados desde que comenzó la última ola de violencia", señala su portavoz en Goma, Ishbel Matheson.

En el terreno político, se habla de diplomacia, de enviar 3.000 efectivos adicionales que refuercen los 17.000 de la Misión de la ONU, que se ha visto incapaz de evitar las agresiones a los civiles.

Angola niega tener tropas

El organismo regional Comunidad para el Desarrollo de África Meridional (SADC) también habló de enviar tropas de paz si era necesario, y el viceministro de Asuntos Exteriores de Angola, país que apoyó al Gobierno en el conflicto de 1998-2002 admitió el miércoles que su país estaba preparado para intervenir. Algo que Ruanda, a quien se atribuye un fuerte apoyo a Nkunda, seguro que consideraría una excusa para entrar en Congo también, regionalizando el conflicto, y que el Gobierno de Angola se apresuró ayer a desmentir. El jefe del Departamento para África del Gobierno, Nelson Cosme, negó que sus tropas estén combatiendo junto al Ejército congoleño. "Repetimos: No tenemos fuerzas en la RDC", recalcó.

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