Miércoles, 12 de Noviembre de 2008

Adictos al petróleo

La Agencia Internacional de la Energía asegura que, en 2030, persistirá la alta dependencia de los combustibles fósiles. La temperatura del planeta podría subir 6ºC a finales de siglo.

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·12/11/2008 - 22:47h

EFE - Un par de empleados indonesios llevan un camión cisterna con biodiésel en Yakarta.

"El petróleo es y seguirá siendo, durante muchos años, la fuente vital de energía del planeta". El informe anual de la Agencia internacional de la Energía (AIE) sobre las proyecciones energéticas a 2030, presentado ayer, es rotundo: los combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural) seguirán teniendo un peso importante en la demanda energética dentro de 22 años, ya que cubrirán el 81% del total. Sin embargo, los impactos ambientales del cambio climático requieren una "importante descarbonización" del suministro energético y una "revolución energética", si no se quiere alcanzar un incremento de la temperatura global de hasta 6ºC a finales de siglo XXI, según la AIE.

El organismo internacional calcula que la demanda mundial de energía crecerá a un ritmo del 1,6% anual, por lo que, en 2030, el incremento acumulado será del 45% respecto a 2006. El aumento se centrará especialmente en China e India, con la mitad de esta subida, y Oriente Medio, con el 11%. En esta línea, el aumento de la demanda de petróleo pasará del 30% actual al 34% en 2030. La demanda de las energías renovables, sin embargo, se reduce al 14% desde el 16% actual.

Este modelo de quema de petróleo es "insostenible desde el punto de vista ambiental, económico y social", a juicio de la AIE. La previsión apuntada de que China, India y Oriente Medio basen su desarrollo en el carbón, petróleo y gas conllevará que acumulen el 75% del incremento mundial de emisión de gases previsto para 2030, aunque las emisiones per cápita de estos países y regiones seguirán siendo inferiores a la de los miembros de la OCDE. La buena noticia del escenario energético a 2030 es que en Europa y Japón, las emisiones más bajas que en la actualidad.

Medidas del nuevo modelo
La tecnología será la pieza clave para la transición energética, apunta el director del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), Luis Jiménez. La eficiencia energética y la tecnologías basadas en renovables, así como la captura y almacenamiento de CO2, son para él las medidas a adoptar. Jiménez explica que "debe haber una transferencia de tecnología a los países en desarrollo, y una financiación adicional", porque de, no ser así, China o India imitarán el modelo contaminante.

 Dentro de 22 años

 

Petróleo

En 2030 el petróleo seguirá siendo la fuente energética principal. Con un crecimiento anual previsto por la AIE del 1%, dentro de 22 años aportará el 30% de la demanda energética, frente al 34% actual. Las reservas están garantizadas, con el ritmo actual de crecimiento, para los próximos 40 años. El precio jugará un papel importante, y la compra de este carburante supondrá el 5% del PIB mundial, algo superior a la cifra actual. 

Los ingresos de los países de la OPEP por exportaciones de petróleo y gas pasarán de 700.000 millones de dólares en 2006 a 2 billones en 2030. La paradoja es que este conjunto de estados reclama a la Convención de la ONU para el Cambio Climático indemnizaciones por la bajada de sus ventas, como consecuencia del cambio de modelo por el calentamiento global. La OPEP seguirá concentrando la producción en 2030 (51%).

 Gas natural

La demanda de gas natural crecerá por encima del global de la energía, un 1,8% anual frente al 1,6% que subirá la demanda del conjunto. En 2030, esta fuente cubrirá el 22% de la demanda. La producción de gas natural se concentrará aún más en las regiones ya productoras, ya que el 46% del incremento previsto se concentra en Oriente Medio. En la actualidad sólo tres países controlan el 56% de las reservas mundiales: Irán, Qatar y Rusia. La AIE calcula que las reservas actuales de los yacimientos de gas pueden cubrir 60 años más al ritmo actual.

La AIE apunta que será preciso realizar una fuerte inversión en la renovación de infraestructuras de suministro y en la exploración y explotación de las reservas. El organismo cree que la crisis financiera actual no afectará a la inversión a largo plazo, aunque podría retardar algún proyecto.

Renovables

Las fuentes renovables podrían cubrir en 2030 el 16% de la demanda energética, incluyendo hidroeléctrica y biomasa, según las estimaciones de la AIE. Sin embargo, Greenpeace considera que es un escenario “conservador” y que la eólica, fotovoltaica, solar y demás renovables podrían cubrir el 50% de la demanda en 2050 y hasta el 100% a finales de siglo, unido a una mayor eficiencia energética, explica el responsable de energías renovables de Greenpeace, José Luis García.

El hidrógeno

La AIE estima que la aportación de la pila de combustible de hidrógeno a la demanda mundial empezará a tener incidencia a partir de 2020, y en 2030 podría suponer el 1% mundial. El director del Observatorio de la Sostenibilidad de España, Luis Jiménez, considera que la viabilidad de esta forma de energía no está clara y que la gran revolución debe basarse en las renovables. 

 Carbón

La inercia llevará a un futuro dependiente de las energía fósiles, de acuerdo a la tendencia analizada por la AIE. China, como país que aumentará su demanda energética un 3% entre 2006 y 2030, seguirá apostando por el carbón, que supondrá el 63% de su demanda. La aportación del carbón pasará del 26% actual al 29% en 2030, y esto supone un lastre para la reducción de emisiones.

Conseguir que la temperatura del planeta sólo aumente 2ºC a finales de siglo supone estabilizar las emisiones en 450 partes por millón. Para ello, la quema de combustibles fósiles debería reducirse dramáticamente, para lograr que las emisiones de los países de la OCDE desciendan un 40% en 2030. De hecho, la OCDE por sí misma no puede lograr esta bajada, y se necesita transferencia tecnológica a terceros países para reducir su quema de carbón. 

Nuclear

La demanda de energía primaria cubierta con reactores nucleares es del 6% actual, y en 2030 se espera que pase al 5%, según el informe de la AIE. El director de la Agencia para la Energía Nuclear (NEA), Luis Echávarri, explica que hasta 2030 es difícil que se incremente el número de centrales nucleares, ya que el tiempo para la construcción de nuevas plantas es de entre siete y diez años. Sin embargo, en un escenario a 2050, el número de reactores nucleares podría pasar de los 439 actuales a 600 en un escenario no favorable, a hasta 1.400 reactores en un escenario muy favorable, expone Echávarri.

La apuesta por la energía nuclear permanece en los países que cuentan ya con reactores, y sólo un 5% podría construirse en Estados que no tienen como Italia, Polonia, Indonesia, Emiratos Árabes, Arabia Saudí o Turquía.

Noticias Relacionadas