Miércoles, 12 de Noviembre de 2008

El caso de Hannah podría repetirse en España

Bernat Soria ha aclarado que la Ley de Autonomía del Paciente respeta el derecho del enfermo a rechazar el denominado esfuerzo terapéutico. A partir de doce años se tiene en cuenta la opinión del menor

AGENCIAS ·12/11/2008 - 15:27h


El ministro de Sanidad, Bernat Soria, ha aclarado que el caso de la niña británica que ha renunciado a someterse a un trasplante vital de corazón podría producirse en España, ya que la Ley de Autonomía del Paciente así lo permite.

Soria ha hecho estas declaraciones a los medios de comunicación, al ser preguntado por la decisión de Hannah Jones, de 13 años, que ha convencido a los médicos para que no le hagan un trasplante de corazón, órgano que tiene gravemente dañado por la quimioterapia a la que fue sometida contra la leucemia.

El titular de Sanidad ha explicado que la Ley de Autonomía del Paciente respeta el derecho del enfermo a rechazar el denominado esfuerzo terapéutico, una decisión que tomará independientemente siempre que sea mayor de edad.

Ley de Autonomía del Paciente respeta el derecho del enfermo a rechazar el denominado esfuerzo terapéutico

Ha puntualizado que en España no se conoce ningún caso en el que un menor se haya negado a recibir el trasplante de un órgano del que dependiera su vida, pese a que este país es el primero del mundo en donaciones y en este tipo de intervenciones.

No obstante, ha precisado que en el supuesto de los menores de doce años la normativa española otorga la decisión final a los padres, como representantes legales del niño, siempre que estén asesorados por un equipo médico y psicológico.

Si el paciente supera los doce años, padres y facultativos deben consultar al afectado si desea someterse o no a esta intervención, para tener en cuenta su opinión a la hora de actuar, como ha ocurrido en el Reino Unido.

Un caso "complejo" 

Soria ha confesado que el caso de la niña británica es "complejo" desde el punto de vista jurídico y ético, y ha señalado que, precisamente por esto, "es muy difícil ponerse en el papel de los padres".

Tras recordar que todos los días muchos progenitores españoles tienen que enfrentarse a decisiones de este calado, vinculadas con el futuro de sus hijos, el ministro ha evitado opinar sobre la postura de los padres de Hannah Jones, por no conocer de cerca el problema. Sin embargo, el titular de Sanidad ha admitido que él, como todo los padres, desea "lo mejor" para sus hijos.

El director general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, ha asegurado sobre este mismo asunto que el rechazo de los pacientes a someterse a un trasplante de órgano vital "ha ocurrido y ocurre con cierta frecuencia en España", aunque no se conoce el caso de ningún menor.

El experto ha aclarado que este conflicto podría haberse dirimido en los tribunales, de no ser porque la paciente persuadió a los expertos del hospital Herefordshire Primary Care Trust, en el sureste de Inglaterra, de que retiraran los recursos para quitarle la custodia a sus padres y proceder a la arriesgada intervención.

Tras reconocer que éste es una caso "bastante extremo", ha esgrimido que en España la justicia ha dictaminado sobre situaciones en las que determinadas creencias religiosas impiden ciertos tratamientos, como el rechazo por parte de los Testigos de Jehová a recibir transfusiones sanguíneas.

Matesanz ha reiterado que en este país es frecuente que algunos pacientes decidan no recibir un trasplante, si bien se trata en la mayor parte de las ocasiones de personas mayores o aquejadas de otras enfermedades graves adicionales.

Estas decisiones, comparadas con recibir o no una transfusión son "palabras mayores", ha matizado el experto, quien ha subrayado que los facultativos suelen respetar la libertad del enfermo que, tras años de sufrimiento, decide que "ya está bien".

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