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Jueves, 15 de Noviembre de 2007

Demolidos en cuatro segundos los últimos edificios para presa Tres Gargantas

EFE ·15/11/2007 - 18:39h

EFE - Un edificio cae tras ser demolido para dar paso a la Presa de las Tres Gargantas en Kaixian, al sudoeste de China, hoy, jueves 15 de noviembre. La localidad está siendo preparada para convertirse en una gran presa, que constituirá uno de los complejos hidroenergéticos más grandes del mundo.

En sólo cuatro segundos quedaron hoy reducidos a escombros los últimos edificios ubicados en los terrenos que serán anegados por las aguas de la presa de las Tres Gargantas, el mayor proyecto hidroeléctrico del mundo.

Cuatrocientos kilos de dinamita fueron necesarios para demoler los trece edificios, situados en el distrito de Kaixian de la municipalidad suroccidental de Chongqing, apuntó Qi Meiwen, director del Buró de Migración local, citado por Radio Internacional de China.

Las 457 familias que vivían en los apartamentos fueron reubicadas a finales de octubre, y con ellas se elevan ya a 1,23 millones las personas realojadas por la construcción de la presa, que ya ha comenzado a generar electricidad, aunque hasta el año próximo no estará totalmente finalizada.

Según precisó Luo Nengping, jefe de la operación, en Kaixian, con 1.800 años de antigüedad, se han demolido hasta ahora propiedades que ocupaban un total de 2,5 millones de metros cuadrados.

La polémica presa, cuya construcción arrancó en 1993 con un presupuesto de 22.500 millones de dólares (15.400 millones de euros), está situada en el curso medio del río Yangtsé, el más largo de Asia, y en total obligará a reubicar a cerca de 1,4 millones de personas.

Con la obra el Gobierno espera frenar las cíclicas inundaciones del Yangtsé y aliviar el déficit energético del sur de China, pese a los daños medioambientales y sociales denunciados por organizaciones ecologistas locales e internacionales.

El pasado septiembre, varios expertos oficiales reconocieron por primera vez en un foro que el proyecto había supuesto un impacto "notablemente adverso" en el área de 600 kilómetros cuadrados que rodea a la presa, con contaminación y corrimientos de tierra, además de conflictos por el déficit de tierra.

No obstante, un funcionario del Consejo de Estado (Ejecutivo) suavizó hoy aquellas declaraciones y apuntó que el impacto medioambiental no era tan grave como se había temido.