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Jueves, 15 de Noviembre de 2007

Se abre la guerra de ofertas por Iberia

El consorcio de Alicia Koplowitz, Hidalgo y Jove presiona con su oferta al resto de contrincantes para que suban el precio

SUSANA R. ARENES ·15/11/2007 - 13:48h

La aparición de un grupo de inversores españoles como Alicia Koplowitz, el fundador de Fadesa, Manuel Jove, y el presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, con un plan para comprar Iberia abre, por fin, la esperada guerra de ofertas por la compañía de bandera. Al menos, la de las ofertas teóricas, porque no hay ninguna firme sobre la mesa. 

Lidera esta última oferta Gala Capital, la sociedad de capital riesgo creada por Jaime Bergel, ex presidente de Merrill Lynch España, y Carlos Tejera, ex miembro de la consultora Mc Kinsey, en la que participan Koplowitz y la familia Del Pino y a la que se han unido Jove, Hidalgo y la caja vasca BBK. Este consorcio ha anunciado que puede pagar hasta 3,9 euros por acción de Iberia, un 8% más de lo que propone informalmente el consorcio que ahora estaba en primera línea, el formado por el fondo estadounidense Texas Pacific Group, junto a British Airways (primer accionista de Iberia, con el 10%) y los fondos españoles Vista Capital, Ibersuizas y Quercus.

Al margen de estos dos contrincantes, hay otros dos algo más virtuales que también se habrán puesto nerviosos ante el anuncio de la nueva oferta. Uno es un consorcio 100% español, formado por Javier Salas, ex presidente de Iberia, Miguel Zorita, ex vicepresidente de Deloitte, y José María Castellano, ex consejero delegado de Inditex. Su precio también rondaría los 3,6 euros. Y, en cuarto lugar, la aerolínea Air France podría formar un consorcio con la familia Lara y el empresario Juan Abelló, tercer accionista de Sacyr.

Entre bambalinas, la alemana Lufthansa espera el final de la puja porque, dice, no estaría dispuesta a pagar más de 3 euros por acción.

Con este cóctel, la consecuencia directa es que Texas Pacific y sus socios se verán presionados para poner sobre la mesa una oferta o al menos para retratarse con alguna promesa de subir el precio, ya que llevan desde marzo amagando con una propuesta en firme que no acaba de llegar.

De fondo en la venta de la primera aerolínea española, se encuentra el deseo del Gobierno de conservar la españolidad del nuevo núcleo de accionistas de Iberia.

En cualquier caso, los expertos apuntan que los verdaderos interesados siguen en la sombra y sólo saldrán a escena cuando la puja se aclare.