Viernes, 7 de Noviembre de 2008

Latinoamérica recibe a Obama con cautela

Uribe teme el cambio y Lula recela, mientras Morales y Cristina Fernández esperan respeto

G. CASTILLO / B. GUTIÉRREZ / F. PEÑA ·07/11/2008 - 22:49h

efe - Las autoridades colombianas descubrieron ayer un submarino utilizado por narcotraficantes para sacar ilegalmente cocaína del país.

Álvaro Uribe debe estar a estas horas dándose cabezazos contra la pared. El principal aliado de EEUU en la región apostó tan fuerte por JohnMcCain, un firme defensor del Tratado de Libre Comercio (TLC) y de no aflojar ni un ápice el apoyo militar al Plan Colombia, que el triunfo demócrata le ha desconcertado.

Este viernes mismo, el Congreso estadounidense dio a conocer su informe anual sobre el nivel de cumplimiento de las obligaciones firmadas en el multimillonario Plan Colombia para luchar contra el narcotráfico y la guerrilla. El resultado no pudo ser más desalentador para los intereses de Bogotá. "Los cultivos de amapola y la producción de heroína se redujeron un 50%, mientras que los de coca y los niveles de producción de cocaína se incrementaron un 15% y un 4% respectivamente", dice el informe de la Oficina General de Contabilidad del Congreso (GAO por sus siglas en inglés).

Brasil considera que los demócratas le son menos favorables que los republicanos

Este tirón de orejas a la gestión que Uribe ha hecho de los 6.000 millones de dólares entregados por Washington en los últimos ocho años procede de las filas demócratas y, en concreto, del futuro vicepresidente de EEUU, Joe Biden, responsable directo de que este documento haya salido a la luz. El escándalo en la cúpula militar colombiana desatado la semana pasada por violar los derechos humanos y el durísimo informe de ACNUR sobre la dramática situación de los tres millones de desplazados internos o de los 40 sindicalistas asesinados tampoco juegan a favor de Uribe.

El escenario es tan inquietante para el Gobierno colombiano que su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, el mejor valorado por la Administración Bush, anunció ayer su disposición inmediata a viajar a Washington para defender ante Obama el mantenimiento de la financiación a su estrategia de mano dura.

Uribe se agarra con uñas y dientes a que el Plan Colombia fue diseñado y aprobado por Bill Clinton. Pero su identificación pública con la causa neocon le deja en una posición delicada. Al menos en la parrilla de salida. El mundo ha cambiado y América Latina, mucho más.

Bolivia espera que la victoria de Obama normalice la tensa relación

Recelos brasileños

La indiferencia mostrada por la Administración Bush hacia los cambios que se estaban gestando en su patio trasero han provocado que el triunfo de Obama haya sido recibido con cautela en los gobiernos más progresistas del continente americano. Un ejemplo es Brasil.

Aunque los brasileños se han volcado con el presidente electo, el Gobierno de Brasilia mira con recelo al que será el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Lula afirmó hace una semana que "de la misma forma como Brasil eligió un metalúrgico y Bolivia a un indígena, sería un avance cultural la victoria de un negro en la mayor economía del mundo".

Sin embargo, la diplomacia brasileña considera al Partido Demócrata peor que el Republicano para su país. Los primeros son más proteccionistas. Y Obama difícilmente quitará los aranceles al etanol brasileño. Además, en los últimos años, Brasil ha liderado, enfrentándose a Bush, la integración latina. Con un enemigo visible como es el capitalismo estadounidense, Brasil se ha convertido en un líder continental y mundial. Por eso, Celso Amorim, el todopoderoso ministro de Asuntos Exteriores, casi no ha hablado de la futura relación con Washington y sí de la necesaria distensión de la Casa Blanca con Cuba y Venezuela.

Casos muy diferentes son Bolivia y Argentina. Evo Morales y Cristina Fernández no ocultaron su "esperanza" en Obama. Comparten con él el hito histórico de ser el primer indígena y la primera mujer que llegan al poder en sus países.

Ahora esperan el milagro de que inyecte una nueva impronta a las relaciones con América Latina. Reclaman respeto a sus soberanías y exigen igualdad. En el caso de Bolivia, la situación será tensa. Morales acaba de suspender las actividades de la DEA por "espionaje" y el castigo que le esperaba de haber ganado McCain hubiera sido ejemplar: el cese de los millonarios beneficios comerciales que La Paz recibe de EEUU.