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Jueves, 15 de Noviembre de 2007

Moratinos no ve necesarios "gestos" y dice que lo último sería llamar al embajador

EFE ·15/11/2007 - 11:55h

EFE - El embajador de EEUU en España, Eduardo Aguirre, en la foto junto a Trinidad Jiménez, secretaria de Estado para Iberoamérica, ha definido don Juan Carlos como un "rey de lujo", y ha alabado la reacción de Zapatero ante el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha dicho hoy que, más que "gestos", son necesarias gestiones para reconstruir la relación con Venezuela, y ha recalcado que "lo último que debe hacerse" es llamar a consultas al embajador de España en Caracas.

Moratinos, en un desayuno informativo, ha vuelto a defender la "firmeza" de la respuesta del Rey al presidente venezolano, Hugo Chávez, durante la Cumbre Iberoamericana de Chile, así como la intervención "muy clara, muy firme, muy ponderada, pero seria", del jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Ante la posibilidad de que España pudiera adoptar alguna medida como la llamada a consultas del embajador ante la persistencia de Chávez en sus declaraciones, Moratinos ha opinado que esa acción no ayudaría a resolver la crisis ni a defender los intereses españoles.

Según el ministro, el gesto de firmeza por parte de España ya lo protagonizaron en la propia cumbre el Rey y el presidente del Gobierno al salir al paso de las críticas de Chávez.

"Si no hubiese habido ese gesto, no tendríamos ahora esta actitud venezolana. El gesto ya está hecho. El problema es cómo gestionamos ahora la relación y cómo tenemos responsabilidad para reconstruirla", ha dicho.

El ministro ha insistido al referirse a una posible consulta al embajador español: "No hay que añadir gestos innecesarios. Sí, es un gesto, ¿y después de ese gesto, qué? ¿Cuáles son las consecuencias del gesto? ¿Gestionar un doble gesto? Dejémonos de gestos y hagamos gestión para salir de ese desencuentro".

"Me costará mucho llamar a un embajador a consultas. ¿Cuándo es necesario un embajador, cuándo las cosas van bien o mal? Lo que tenemos que hacer en momentos de crisis es tener capacidad de interlocución. La llamada a consultas es lo último de lo último que se tiene que hacer", ha proseguido.

Ha concluido que "salvo que haya acontecimientos que nos lleven a revisar esta posición", se mantendrán los cauces diplomáticos.

Moratinos se ha reafirmado en el mensaje de crítica, pero de apuesta por el diálogo y el respeto mutuo, que trasladó ayer en respuesta al anuncio de Chávez de que hará una "revisión profunda" de la relación con España y vigilará a las empresas españolas.

El titular de Exteriores se puso en contacto por teléfono posteriormente con el embajador venezolano en Madrid para transmitirle la misma postura, según han informado fuentes de Exteriores.

El diplomático venezolano, Alfredo Toro, estaba invitado al desayuno informativo celebrado en un hotel madrileño, pero finalmente no ha asistido.

Moratinos ha hecho hincapié en que el deseo del Gobierno es que "se enfríe" la situación y se eviten "declaraciones y contradeclaraciones que no arreglan los problemas".

Esta voluntad de "tranquilidad, serenidad y confianza" ha sido la que, según el ministro, le han trasladado las empresas españolas instaladas en Venezuela para tratar de reconducir la crisis.

Moratinos ha relatado con detalle la escena que dio pie al encontronazo entre Chávez y el Rey y su posterior abandono de la sala cuando el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, también criticó a España.

Todos los países mostraron al término de la cumbre su solidaridad hacia la posición defendida por España frente a las críticas de Venezuela y Nicaragua, según el ministro.

Entre ellos, citó a dos presidentes afines ideológicamente a estos países, el boliviano, Evo Morales, "quien se acercó a Zapatero", y el ecuatoriano, Rafael Correa, que "nos hizo también unas señales".

Moratinos ha remarcado la relación "excepcional" que se mantiene con Iberoamérica en todos los ámbitos y ha visto positivo para esta región el modelo económico y social español frente a "modelos más tradicionales de la izquierda antigua", en referencia a Venezuela y Nicaragua.