Jueves, 6 de Noviembre de 2008

El cigarrillo, más dañino para los hombres

Un estudio europeo revela que los varones inhalan al fumar una mayor cantidad de monóxido de carbono que las mujeres

ANTONIO GONZÁLEZ ·06/11/2008 - 18:28h

SXC - A la hora de fumar, también hay diferencias de género.

El tabaquismo no es ajeno a las diferencias de género. A la hora de fumarse un cigarrillo, los hombres dan caladas más profundas y de forma más repetida, y además inhalan un mayor volumen de humo. En consecuencia, la cantidad de monóxido de carbono (CO) que entra en sus pulmones es mayor que en el caso de las mujeres, que tienen una forma más pausada de fumar, según concluye el estudio COmets, el más amplio realizado hasta el momento sobre estas diferencias, presentado ayer en Madrid por la Comisión Europea y los especialistas en tabaquismo Carlos Jiménez y Juan A. Riesco.

En concreto, los varones fumadores de la UE presentan una tasa media de 17,8 partículas por millón (ppm) de CO, frente a las 15 de las mujeres. En el caso de España, la diferencia entre fumadores de ambos sexos es similar: 17,6 ppm en varones frente a 15,7 ppm en féminas.

Según Jiménez, coordinador del grupo de tabaquismo de la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (Neumomadrid), estas diferencias, que pueden tener implicaciones en el tipo de patologías que provoca el tabaco en personas de cada sexo, se pueden deber a que las mujeres suelen fumar más por recompensa positiva, es decir, “por el placer de disfrutar del cigarrillo”. Por su parte, los varones fumarían más por recompensa negativa, una conducta más relacionada con la necesidad de superar los síntomas del síndrome de abstinencia como la ansiedad.

Así, y aunque según Jiménez a ambos sexos les es igual de difícil dejar el tabaco, a los hombres les sería de más ayuda la terapia farmacológica y a las mujeres la psicológica, si bien en los dos casos ambos tratamientos son aconsejables.

En cualquier caso, Riesco, coordinador del área de tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), considera que pese a estas diferencias en la forma de fumar, son necesarios más estudios para ratificar las estimaciones, barajadas en ocasiones en el ámbito médico, de que un cigarrillo en una mujer equivaldría a 1,8 cigarrillos en un hombre.

Tendencia decreciente

Por otro lado, el estudio, realizado a partir de 221.655 mediciones de CO registradas en los 27 países de la UE a lo largo de los dos últimos años en el marco de la campaña Help, pone de relieve también que las tasas de CO en aire espirado se han ido reduciendo paulatinamente desde 2006, tanto en fumadores como en no fumadores. Esta tendencia es algo más acusada en España, donde se han hecho 12.373 mediciones de CO a fumadores y no fumadores, aunque los expertos no se atreven a relacionar este hecho con la aprobación, en 2005, de la Ley antitabaco.

En el caso de los no fumadores, donde las diferencias entre sexos no son significativas, los europeos presentan una tasa de CO de 3,5 ppm –en España es de 3,4–, debido en gran parte al tabaquismo pasivo. En este sentido, Riesco señaló que el tabaquismo pasivo debe considerarse ya una enfermedad, y añadió que incluso hay ocasiones en las que los no fumadores inhalan más sustancias del humo del tabaco que los fumadores activos, que aspiran el humo a través de la boquilla del cigarrillo.

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