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Miércoles, 14 de Noviembre de 2007

El Estado y las empresas compensan el alza de la inflación

Las pensiones están protegidas de las subidas de la inflación a cargo del Estado. Los trabajadores que hayan pactado una cláusula de salvaguarda también verán mermado el efecto inflacionista.

PÚBLICO.ES ·14/11/2007 - 22:45h

Un gran número de españoles están blindados contra la inflación. Así, los más de ocho millones de pensionistas tienen garantizado, por ley, que el Estado les compensará  por cada décima que se desvíe la inflación de noviembre por encima del 2%.

También los trabajadores en activo protegen su bolsillo de la pérdida de poder adquisitivo mediante las cláusulas de salvaguarda. Estas cláusulas se estipulan de forma diferente en cada convenio laboral pero su espíritu es que deben activarse al saltar un umbral determinado de inflación, no necesariamente del 2%, aunque también tomando como referencia el mes de noviembre.El Estado ya tiene calculado cuanto le cuesta, de forma aproximada, cada décima de más en la inflación: 140 millones de euros. Si el nivel de los precios se mantiene, como se prevé, en el nivel actual el próximo mes, el Estado desembolsará alrededor de 2.240 millones de euros.

Efecto retroactivo

Los empresarios afrontarán un costo similar ya que, aunque el número de trabajadores protegidos por la cláusula es muy inferior al de los pensionistas (casi tres millones menos), el salario medio sobre el que se aplica la compensación es casi el doble. Así, si se se toma como referencia el último dato publicado por el INE de salario medio (20.232 euros) los empresarios podrían hacer frente en 2007 a un pago de 1.686 millones de euros por las dieciséis décimas de inflación extra.

En este sentido, el Banco de España desató recientemente una discusión sobre la conveniencia de la cláusula de revisión salarial. En su último boletín económico, el regulador cuestionaba la posible retroalimentación en el alza de los precios que causa la aplicación de esta cláusula.

En cualquier caso, con el nivel de inflación previsto para el próximo mes, el pago al que deberán hacer frente el Estado y los empresarios batirá probablemente todos los récords. El IPC no ha tenido una desviación tan alta en noviembre desde 2002, cuando llegó al 3,9%. La diferencia es que, en aquel momento, había medio millón menos de pensionistas que, a su vez, cobraban un 31% menos de pensión.

Por su parte, el salario medio ha subido un 9% desde aquel año y por el aumento de la masa laboral ocupado, cabe pensar que el número de asalariados cubiertos por la cláusula de salvaguarda también habrá crecido a buen ritmo.

En defensa de la cláusula

Los sindicatos, naturalmente, defienden las cláusulas de revisión salarial para que los trabajadores  "no paguen los vaivenes del IPC", como señala UGT en su comunicado de ayer. Así, los representantes sindicales recuerdan la conveniencia de fijar la atención en la inflación de cara a los inminentes cierres de convenio, así como en la aplicación de la ley de igualdad y en la seguridad laboral; los tres pilares de la negociación para el próximo ejercicio.

La conveniencia de la cláusula de salvaguarda pierde fuerza en años de baja inflación (como el ejercicio de 2006) ya que los convenios negociados sin este seguro tienden a tener una subida salarial media mayor. En 2006, los convenios sin cláusula tuvieron una subida media del 4% frente al alza del 3% que lograron los que incluyeron esta precaución. Si la inflación supera en menos de un punto la previsión del 2%, son los asalariados sin cláusula los que salen ganando. Pero, en ejercicios como el presente, la cláusula de salvaguarda va a ser el mejor salvavidas.