Lunes, 3 de Noviembre de 2008

Indulto total a la Marbella del GIL

Un gran consenso entre los dos grandes partidos permite a la ciudad malagueña regresar a la legalidad sin adoptar decisiones traumáticas

BELÉN GARCÍA / ÁNGEL MUNÁRRIZ ·03/11/2008 - 19:50h

El Ayuntamiento  de Marbella y la Junta de Andalucía, gobernados con mayoría absoluta por el PP y el PSOE, respectivamente, han decidido curar la enfermedad del gilismo con un prudente tratamiento paliativo, con la confianza de que el tiempo y la acción institucional de la política acabarán por aportar la curación.

Su acción parece inspirarse en la idea de que el tumor del gilismo resulta imposible de extirpar completamente, porque hacerlo expone a todos sus órganos al riesgo de un colapso total.

La traslación de este símil a la realidad es una transición gradual desde el gilismo, más que una ruptura traumática, o incluso una “amnistía total” pactada por los grandes partidos, como denuncia el portavoz vecinal de San Pedro de Alcántara, Juan Antonio García.

Demasiados lastres

Esta política se plasma sobre todo en el urbanismo y la política de personal. En opinión de José Cosín, autor de Mafia y corrupción. El gilismo que no muere, "para cambiar las cosas hay, que meter mano en la política de personal". Pero Marbella no ha puesto remedio a la hipertrofia heredada por el gilismo, asumiendo más de 3.000 trabajadores municipales para 125.000 habitantes. Un lastre que supone que el presupuesto de 2009 destine a personal 141.876.471 euros, un 63,8% del total.  

Pero el aspecto más visible es el urbanismo. El pleno del Ayuntamiento aprobó el 23 de octubre provisionalmente, con el voto a favor de los ediles de PP y PSOE y en contra del edil de IU, su nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). De las 18.000 viviendas que había fuera de ordenamiento, producto de las tropelías de políticos y promotores durante el gilismo, casi todas regresan al redil de la ley.

Banana Beach

Sólo quedan fuera tres promociones (Banana Beach, Río Real y La Víbora), que suman unas 500 viviendas. Pero tampoco está garantizado que Banana Beach, 350 viviendas que constituyen el paradigma de los abusos del gilismo a pie de playa, termine siendo derribada. La alcaldesa, Ángeles Muñoz, se ha comprometido a luchar por la legalización de todas las viviendas. "Votamos a favor por responsabilidad, pero si el PP persiste en esta postura, seremos más duros en la aprobación definitiva", explica Susana Radío, portavoz del PSOE. "Se contenta a unos pocos y paga toda la ciudad", afirma Enrique Monterroso, concejal de IU.

Las alegaciones que los ciudadanos presenten contra el PGOU, que abrió el jueves su periodo de información pública, pueden dar la medida del respaldo de los marbellíes a esta política. El PSOE anunció ayer que presentará alegaciones, pero "para mejorarlo y no para ir en contra", matizó.

El consejero de Vivienda, el socialista Juan Espadas, evita la confrontación y afirma que "no es momento de que la Junta tome postura", pues el texto está pendiente aún de importantes trámites.

El PGOU incluye una cláusula que exonera de responsabilidad a "terceros de buena fe". Eso supone otra amnistía: los compradores de casas no tendrán que compensar las cargas urbanísticas, por lo que todo lo deberían pagar los promotores. "Los perseguiremos aunque estén huidos", dicen en el Ayuntamiento al ser preguntados sobre su auténtica capacidad para obligarlos a pagar.

Plantilla hipertrofiada

El socialista Francisco Zori, último edil de Personal antes del GIL, recuerda que dejó 760 trabajadores municipales. Cuando el 'gilismo' cedió el poder a la gestora, había 3.500, que esta dejó en 3.200 al no renovar los contratos temporales. Ángeles Muñoz prometió en campaña no reducir la plantilla. La promesa funcionó y la ha cumplido. "Hemos consensuado todo con los sindicatos", dice el portavoz municipal, Félix Romero. "Hay una política de enchufismo", denuncia Óscar Fernández, del PSOE. 

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