Domingo, 2 de Noviembre de 2008

La ruta del terrorismo y la heroína

La provincia china de Xinjiang es zona de paso para los rebeldes uigures, y ruta del tráfico de armas y de drogas desde Afganistán // Pekín exagera la amenaza separatista para aumentar la represión contra los musulmanes

 

ANDREA RODÉS ·02/11/2008 - 08:00h

w. foreman / AP - Una musulmana de Kashgar (Xinjiang) pasa ante la estatua de Mao durante el Ramadán.

Una mezquita de adobe, olor a cordero asado y sonido de voces masculinas hablando en un idioma parecido al turco. Excepto el cartel en mandarín con el nombre de una mina de carbón cercana, nada indica al llegar a Kansu que esto es aún territorio chino.

"La mina es de los chinos", explica Buqarat, un hombre de bigote oscuro, sentado frente a la estación de autobús de esta población de 7.000 habitantes, a los pies de las montañas de Kirguistán. Buqarat y sus amigos trabajan en la mina de carbón de Kansu, propiedad de una empresa china, pero hoy tienen fiesta.

La frontera con Kirguistán, a 3.500 metros de altura, está cerrada a cal y canto

Buqarat y la mayoría de los habitantes de Kansu son musulmanes de etnia kirguiz. Junto a kazajos y uigures, es una de las tres de las minorías de origen turco que habitan en Xinjiang, la provincia del extremo oeste de China, fronteriza con las repúblicas de Asia Central.

Por temor a los movimientos separatistas y al auge del terrorismo islámico, Pekín mantiene una fuerte represión policial y religiosa sobre las minorías musulmanas en Xinjiang; en especial, sobre los nueve millones de uigurs, la más numerosa.

Miedo a hablar de política

China es uno de los mayores productores de sustancias químicas para fabricar heroína

"No. Aquí no hay terrorismo", dice Buqarat, en un intento por zanjar el tema de conversación. Buqarat es en realidad un nombre falso. Desconfía de Adil, el guía oficial uigur que acompaña a esta periodista, y prefiere mantener el anonimato para evitar problemas con las autoridades chinas.

El miedo y la desconfianza a hablar de política o de religión se palpa por todo Xinjiang, donde un comentario cualquiera puede convertir a uno en sospechoso de terrorista y ser detenido. Y aún más en esta remota región fronteriza con Kirguistán, una de las zonas más activas para el paso de rebeldes uigur, y el tráfico de armas y de drogas procedentes de Afganistán.

Las organizaciones internacionales han alertado del alto riesgo de movimientos terroristas en la frontera sino-kirguiza y en la franja de 3.500 km que separa China de las repúblicas de la ex Unión soviética.

Tanto la UE como la Organización para Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) mantienen programas de asesoramiento para mejorar los sistemas de seguridad en las fronteras de estos países, enfrentadas a "numerosos retos y amenazas, incluyendo el terrorismo transnacional, y el tráfico de drogas y de armas militares ligeras", según la OSCE .

A finales de 2001, poco después de los atentados del 11-S, EEUU reconoció con Pekín la existencia del Movimiento para la independencia del Turquestán Oriental (ETIM), un supuesto grupo terrorista uigur operativo desde 2002.

En los últimos años, el Ejército chino ha lanzado ofensivas cruentas para eliminar supuestas células terroristas en las zonas fronterizas del país. Pekín también ha asumido que el terrorismo uigur está detrás de una serie de atentados mortales contra autoridades chinas ocurridos en Xinjiang justo antes de los Juegos Olímpicos.

Represión policial

Pero, ante la falta de transparencia del Gobierno chino para informar sobre terrorismo, algunos analistas creen que Pekín exagera la amenaza terrorista para aumentar la represión sobre las minorías musulmanas y evitar el riesgo de separatismo en una provincia estratégica por su riqueza en recursos energéticos y su posición fronteriza con Asia Central.

El pasado octubre, la OSCE organizó un seminario dirigido a funcionarios de fronteras de Kazajistán, Kirguistán, Tajikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Estos cinco estados, al igual que China, comparten fronteras con Afganistán, el mayor productor de opio del mundo.

Aunque Pekín niega la existencia de laboratorios para la manipulación de opio en su territorio, China es uno de los mayores productores de sustancias químicas necesarias para la fabricación de heroína y drogas sintéticas, según el informe internacional para el control de narcóticos publicado este año por el Gobierno de EEUU.

En junio de 2001, Rusia y China lideraron la fundación de la Organización para la Cooperación de Shanghai(SCO), una red formada con otras cinco repúblicas de Asia Central para contrarrestar el poder geopolítico de Estados Unidos, y cooperar en temas de terrorismo y separatismo.China, sobre todo, necesita estabilidad política para garantizar la cooperación económica y los acuerdos comerciales con las ex repúblicassoviéticas, ricas en gas y petróleo.

Actualmente, hay en marcha la construcción de una autopista y de una nueva línea de ferrocarril que unirán Xinjiang con Ukbekistán.

Por otro lado, el paso del Torugart, la frontera natural entre China y Kirguistán, a más de 3.500 metros de altura, permanece cerrada a cal y canto en un radio de 170 kilómetros de distancia.

La mejora de las infraestructuras terrestres puede traer nuevas oportunidades de negocio y beneficiar especialmente a los emigrantes chinos, que ya son más de la mitad de la población en Xinjiang. Pero para loskirguiz de Kansu, atados a la miseria de sus casas de adobe, la modernización aún está por venir.