Sábado, 1 de Noviembre de 2008

Zarzuela revisó el libro durante cuatro días

Pilar Urbano relata el calendario de entrevistas que mantuvo con la reina entre el 7 de julio y finales de septiembre. La Casa Real autorizó la publicación de la obra el 22 de octubre

D. AYLLÓN / R. VAREA ·01/11/2008 - 00:07h

Los reyes saludan al público, en un cato celebrado hace pocos días en Trujillo (Perú). REUTERS.

La Casa Real dispuso durante cuatro días de al menos tres copias de La Reina muy de cerca (Planeta) antes de dar la autorización definitiva para su publicación, el pasado 22 de octubre. Así lo relató ayer la autora, Pilar Urbano, en un intenso peregrinaje por televisiones y radios, para defenderse del comunicado emitido el viernes por la Casa Real, que la periodista tildó de "bodrio".

La nota de Zarzuela le acusaba de utilizar una conversación privada con la reina y de falta de exactitud en la transcripción de su contenido . "No he tenido conversaciones privadas con la reina. Todas han sido para elaborar el libro y ella lo sabía", aseguró Urbano.

La periodista envió a la reina un cuestionario con 638 preguntas antes de reunirse con ella en al menos 15 encuentros, entre el 7 de julio y finales del pasado septiembre. "En todas las entrevistas yo entraba en tromba, porque no sabía si iba a haber otra después", recuerda la periodista.

El 19 de octubre, la editorial Planeta mandó a la Casa Real para su revisión un juego de galeradas (ejemplar impreso, pero sin tapas) de 330 páginas y otro en formato electrónico. Al día siguiente, comenzó la lectura de al menos tres copias impresas: una para la Casa del Rey, otra para la Secretaría General de la Reina y otra para la propia doña Sofía. Y apenas hubo matices, según la autora. Entre las enmiendas que la reina planteó figuran la del título (la propuesta inicial era La Reina confidencial) y algún término aislado. "Lo que hubiesen querido corregir, se habría corregido", insiste la autora.

Cuatro días después de enviar el borrador -a las 11:05 horas del día 22-, la periodista recibió por teléfono la autorización definitiva de Zarzuela. "La casa de su majestad se da por enterada de la existencia y del contenido total de su libro", recuerda Urbano. "¿Y eso qué quiere decir? Pues que luz verde y a toda máquina" explica. Inmediatamente después, comenzaba la impresión de 100.000 ejemplares.

¿Es posible que en sólo seis días (el 30 de octubre ya estaba en la calle) un libro pase de galeradas a las librerías? "Sí", confirma Salvador Garín, de la imprenta navarra Rodesa. Sabe de lo que habla, ya que su empresa imprimió 550.000 ejemplares del último libro de Harry Potter y ha trabajado con Planeta para la impresión de sus premios de novela. Aún así, Garín reconoce que "tuvo que hacerse en un tiempo récord, seguramente Planeta ya habría llegado a un acuerdo para que supieran qué día empezarían a trabajar", informa Paula Corroto.

A pesar del tono del comunicado de la Casa Real, Urbano defiende a la reina y apunta a su "entorno" como el responsable de las acusaciones. "Es su trabajo proteger la imagen del rey y de la reina y lo entiendo, pero yo no he faltado a la verdad". La Casa Real no quiso entrar ayer en valoraciones sobre cómo fue el proceso de redacción del libro.

No es la primera vez

Urbano ya tuvo ocasión de acceder a las opiniones más íntimas de la reina hace 13 años, en La Reina (Plaza & Janés). Una biografía autorizada en la que repasaba su vida. "No me gustan ni el feminismo ni el machismo [...]. Sinceramente, el feminismo no me interesa. Algunas ya... se pasan", afirmaba la reina entonces.

La religión aparecía ya como algo omnipresente en su vida: "Intento vivir como una buena cristiana (...). Vemos alrededor una pérdida brutal de los valores morales, pero eso tiene una causa. Antes se ha perdido la fe. Es la gran tragedia del mundo de hoy".

En aquellas conversaciones con Urbano, Sofía era benevolente con Francisco Franco y su familia: "La España que yo conocí, más que una dictadura, era una dictablanda", aseguraba. Definía a Franco como "un hombre sencillo, con ganas de agradar y muy tímido" por el que se sintió "respetada" y que quería al rey "como al hijo que no había tenido". "Franco era un dictador pero no un tirano", cuenta.

"Nunca hubo tirantez con la familia de Franco: fueron siempre muy amables y correctos con nosotros", evocaba. En otro pasaje, explicaba: "Mi marido fue tajante, desde el primer momento, diciendo: ‘Delante de mí no se habla mal de Franco". Y remachaba en otro apartado: "Franco era monárquico".

El ex jefe de la Casa Real Sabino Fernández Campo se mostró ayer extrañado por "ciertas contradicciones" en torno a la polémica, pero entendía que en el comunicado en el que se habla de una conversación privada "se está reconociendo que efectivamente se realizaron". La infanta Pilar, hermana del rey, declaró: "Estoy totalmente de acuerdo con ella", tras admitir que no conocía la polémica.

Los colectivos gays ceden ante la Casa Real


El ambiguo comunicado enviado en la noche del viernes desde Zarzuela bastó ayer para desinflar la irritación mostrada el jueves por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, que se dio ayer por satisfecha ante la "pronta reacción ante la indignación de los colectivos homosexuales". Su presidente, Toni Poveda, entiende que la Casa Real se desvincula de lo que Pilar Urbano recoge en el libro y desautoriza a la periodista. Aunque reconoce que siempre sería deseable un "perdón claro".

El vicepresidente de la Fundación Triángulo, José María Núñez, aceptó también el comunicado "como una disculpa", aunque lamentó que no aclarase qué dijo la reina exactamente. También el presidente de la asociación madrileña COGAM, Miguel Ángel González, confesó una satisfacción "agridulce" porque la rectificación "debía ser más concreta".

Malestar en Chueca

Vecinos del popular barrio gay madrileño de Chueca no compartían ayer el conformismo de estas asociaciones: "No creo que la reina tenga que emitir juicios de valor"; "las afirmaciones de la reina sobre el matrimonio homosexual son ofensivas y discriminatorias", lamentaban varias personas consultadas por Público."Mi matrimonio no es ningún paripé. Mi vida es la normal de un matrimonio y no creo que esté haciendo nada diferente a lo que hace todo el mundo", se quejaba Fabián, que admitía sentirse decepcionado por la reina: "Pensaba que respetaba a todo el mundo por igual, pero ahora he cambiado de opinión".

Otro vecino del barrio visiblemente enojado decía: "Tiene derecho a opinar, pero le pagamos todos los españoles, así que debería cuidarse de lo que dice". Y zanjaba: "No es doña Sofía la carnicera, sino doña Sofía la reina de España, y españoles somos todos".  

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