Miércoles, 14 de Noviembre de 2007

El presidente de la Agencia Antidopaje no ve "creíble" que la Operación Puerto afecte sólo al ciclismo

EFE ·14/11/2007 - 14:26h

EFE - Imagen de archivo del presidente de la Agencia Mundial Antidopaje, Richard Pound.

Richard Pound, presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), dijo hoy en Madrid que no le parece "creíble" que la Operación Puerto desarrollada en España, aún pendiente de resolución judicial, afecte sólo al ciclismo.

"Nos preocupa que algunos informes sugieran que los únicos deportistas que estaban envueltos fueran ciclistas. No me parece creíble", comentó el canadiense en una comparecencia ante la prensa, previa a la inauguración mañana de la III Conferencia Mundial Antidopaje, que aprovechó también para hacer balance de su gestión.

Pound señaló que sería "muy desafortunado" que se llegase a "la conclusión errónea" de que la administración de EPO no es peligrosa para la salud, si finalmente el caso Puerto se cierra sin consecuencias legales.

El presidente de la AMA, que abandona el cargo el próximo 31 de diciembre y cuyo sucesor se elegirá el sábado en Madrid, aseguró que durante su mandato "el 99 por ciento de las críticas" que ha recibido provenían "de las ligas profesionales de Estados Unidos o del mundo del ciclismo", lo que interpretó como "una señal".

No obstante, admitió lagunas en la lucha contra el dopaje al referirse a la reciente confesión de la atleta norteamericana Marion Jones: "Es una vergüenza que su mentira durase siete años. Esto aumenta el daño a su deporte y al deporte en general. Y es preocupante que pasara unos 160 controles y que nunca diera positivo. Hay que averiguar lo que fue mal", afirmó.

Pound dijo que cuando se constituyó la AMA en 1999 "nadie se fiaba de nadie" para encabezar la lucha contra el dopaje.

"Había un sentimiento de desconfianza que sólo podía ser aliviado por un organismo independiente. Crearlo y que se diera la química necesaria para que los organismos públicos y deportivos funcionasen era difícil, pero lo hemos conseguido", aseguró.

Pound defendió las reformas del Código Mundial Antidopaje que van a someterse a aprobación en Madrid porque contienen "sanciones más duras para las infracciones graves, pero mayor flexibilidad para las más suaves".

"Una de las máximas ventajas es la inclusión de circunstancias agravantes para las infracciones peores. Si hay esteroides cuyos beneficios pueden durar cuatro años, no es justo que la sanción sea de dos. Tampoco queremos sanciones demasiados fuertes cuando el dopaje haya sido accidental. Podemos ser flexibles, por ejemplo, cuando un médico da una pastilla a una gimnasta de 14 años. Técnicamente es dopaje, y los resultados se anularán, pero probablemente la suspensión no tenga que ser de dos años", comentó.

El nuevo Código tiene que dejar claro, en su opinión, "que faltar a un número de controles fuera de competición es lo mismo que dar positivo". También se considerará "una sanción provisional tras un positivo en la muestra A", porque a veces se tardaba demasiado tiempo en analizar la B y la muestra podía degenerarse.

Pound indicó que en la AMA están "muy satisfechos" con la introducción del pasaporte biológico para los ciclistas: "Si se hace correctamente, será un gran paso adelante. Estamos dispuestos a apoyarles".

El también miembro del COI considera que la AMA debe ser "no tanto un instrumento de represión como de educación", porque durante el mandato que ahora termina sus mayores enemigos han sido, "además del escaso presupuesto", las instituciones "que se negaban a admitir que el dopaje era un problema".

"Mucho de nuestro trabajo ha consistido en elevar el nivel de preocupación entre los deportistas, los padres, los medios, las autoridades. Creo que ahora es más difícil ignorar que es un problema",afirmó.

Respecto al enjuiciamiento criminal de los dopados, opinó que "cada país debe decidir cómo tratarlo en su propio contexto", porque la AMA "depende en el fondo de un trato con los deportistas: el que quiera competir debe estar limpio".

Pound lamentó la polémica suscitada por el francés Jean-Francois Lamour, que parecía el candidato llamado a sucederle al frente de la AMA y que finalmente retiró su nombre al saber que habría otro aspirante, el australiano John Fahey.

"Se retiró sin consultar con nadie. Ni siquiera respondía a mis llamadas. Y luego hizo unos comentarios muy críticos con la AMA, el organismo que él mismo quería presidir", apuntó.