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Martes, 28 de Octubre de 2008

El dinero será más barato en noviembre

El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, adelanta en Madrid que se dan las condiciones para bajar los tipos de interés en la zona euro

B. CARREÑO / A. M. VÉLEZ ·28/10/2008 - 01:20h



El Banco Central Europeo (BCE) puede bajar el tipo de interés del dinero en su próxima reunión del 6 de noviembre. El hasta hace poco hermético presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, lanzó este anunció ayer por sorpresa a los políticos y empresarios españoles que se acercaron a escuchar su visión de la crisis financiera en un almuerzo organizado por Europa Press y KPMG en Madrid.

La “posible” bajada de tipos de interés sería la segunda después de la acción concertada que realizaron los bancos centrales de los países occidentales el pasado 8 de octubre, que dejó el precio del dinero en el 3,75% en la zona del euro.

Trichet no quiso concretar (“ya he sido demasiado generoso”, dijo) cuánto podría ser la bajada, pero los expertos esperan que sea de, al menos, otros 50 puntos básicos y que deje los tipos de interés en el 3,25%. Algo similar esperan de la Reserva Federal estadounidense, que podría anclar sus intereses al 1% en su reunión de este miércoles.

Esta bajada sería la segunda que se haría bajo el mandato de Trichet al frente del BCE, a donde llegó en noviembre de 2003, cuando el precio del dinero estaba en el 2%. Desde entonces, Trichet lo ha duplicado en Europa, impulsado por su principal obligación, según el Tratado de la UE, casi su obsesión: mantener a raya la inflación. Este es el objetivo final de la institución comunitaria, lo que la ha separado de la política monetaria llevada a cabo por la Reserva Federal, que presta más atención al crecimiento económico y a la estabilidad financiera. Esta estrategia anti-precios llevó al BCE a subir tipos por última vez en julio de 2008, hasta el 4,25%, cuando ya la crisis comenzaba a sacudir con crudeza, y a no moverlos durante el verano; ni siquiera lo hizo en la reunión del 2 de octubre, aunque se lo planteó. Esa reunión del BCE fue un paso en falso, ya que a los seis días el organismo tuvo que desdecirse y alinearse con sus homólogos para bajar hasta el 3,75% el precio del dinero. La decisión, tomada en comandita y casi obligatoria, supuso el primer recorte de tipos de la era Trichet.

El ansiado recorte de tipos en Europa viene motivado, según Trichet, por el control de los riesgos inflacionistas gracias al descenso de los precios de las materias primas y a la debilidad de la demanda de los consumidores. El vigilante del euro, se mostró ayer tranquilo con que en los próximos meses la inflación se mantenga en el conjunto de los países de la zona del euro en el entorno del 2%, lo que da margen para el movimiento a la baja en los tipos de interés.

Lo cierto es que varios países, entre ellos España, llevaban meses demandando una reducción del tipo de interés que fija el Banco Central Europeo que, de trasladarse por ejemplo al Euribor, supondría un alivio para los hipotecados.

La caída del precio del dinero no garantiza un descenso del Euribor, que en el anterior recorte apenas se movió. El precio que fija el BCE para sus préstamos es una buena referencia, pero en el mercado interbancario (donde los bancos se prestan el dinero) el precio final (con el que se fija el Euribor) depende del grado de confianza y la liquidez de la que dispongan las entidades financieras.

Precisamente, la distancia entre el precio del dinero–3,75%– y el Euribor –ayer se fijó en un 5%– marca el precio de la desconfianza entre los banqueros europeos.

En cualquier caso, una reducción del tipo general, sumada a la barra libre que el BCE ha fijado para todas las entidades financieras que acudan a su ventanilla, debe ejercer presión para aligerar el mercado de crédito y por añadidura, recortar el Euribor.

Solbes se alegra

El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes, se congratuló de la buena noticia que le traía su colega francés, al que recibió tras la comida con los empresarios. También las bolsas reaccionaron con alivio al anuncio de Trichet. El parqué madrileño, que había abierto por quinto día consecutivo con cuantiosas pérdidas, moderó sus caídas. Sin embargo, la mala sesión de Wall Street terminó arrastrando a las plazas europeas y el Ibex se dejó un 4,11% de su valor (más información en pág. 31).

En cuanto a las posibles fusiones entre bancos europeos, Trichet aseguró que era probable y “normal”, ya que el sector financiero es una “industria en reconversión”, lo que motivaba este tipo de acciones corporativas. Sin embargo, no quiso opinar sobre el proceso de fusión de las cajas de ahorros españolas. Durante todo el discurso, Trichet insistió en su preocupación por la subida de los costes laborales y pidió contención en los salarios, no sólo de los trabajadores sino también de los empresarios.