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Miércoles, 14 de Noviembre de 2007

El Gobierno francés negocia con empresas y sindicatos cómo poner fin a la huelga

La apertura de negociaciones abre una puerta de salida para la huelga contra la reforma de pensiones que paraliza Francia desde hoy

EFE ·14/11/2007 - 09:54h

Pasajeros hacinados esta mañana en el metro de París. EFE

La apertura de negociaciones entre Gobierno, sindicatos y empresas se perfilaba hoy a media mañana como una posible puerta de salida a la huelga contra la reforma de los regímenes especiales de pensiones que está causando graves perturbaciones en los transportes públicos terrestres de Francia.

El responsable de pensiones en la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT), Jean-Louis Malys, dio por hecho al término de una entrevista con el ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, que "van a abrirse" esas negociaciones a tres bandas, y que eso podría ocurrir hoy mismo.

"Espero propuestas del ministro durante el día", indicó Malys, quien insistió en que "todo el mundo quiere salir del conflicto" y se mostró "satisfecho" de su encuentro con Bertrand, e insistió en que "hay márgenes de negociación".

El lanzamiento de negociaciones entre el Gobierno, los sindicatos y las empresas, fue una propuesta lanzada ayer por la tarde por la Confederación General del Trabajo (CGT), el sindicato más importante en la convocatoria de este paro, que hasta entonces se negaba a entrar en una negociación bilateral con las empresas, y exigía tratar directamente con el Ejecutivo.

El secretario de Fuerza Obrera (FO) para la cuestión de las pensiones, Bernard Devy, indicó hoy que no están "opuestos a lo propuesto por la CGT" al salir del despacho del ministro de Trabajo, y consideró que "el hecho de que el Gobierno esté dispuesto a negociaciones en las empresas es un signo favorable".

No obstante, Devy previno de que "no se puede parar una huelga con un toque de barita mágica y estaría bien que el Gobierno levante sus condiciones previas y se podrán iniciar discusiones".

Una alusión a la insistencia del Ejecutivo conservador de que no dará marcha atrás al punto principal de su reforma, que consiste en aumentar el periodo de cotización que da derecho a una pensión completa en los regímenes especiales de los 37,5 años actualmente a 40 años, para equipararse a los funcionarios y los trabajadores del sector privado.

La cuestión ahora, tras las muestras de flexibilidad dadas por unos sindicatos que saben que la opinión pública está en contra de la huelga, es la respuesta del Gobierno, que podría llegar una vez que termine la ronda de entrevistas de Bertrand con los responsables de todas las centrales.

De los regímenes especiales se benefician alrededor de medio millón de trabajadores, principalmente de la SNCF, la RATP, las empresas energéticas (como EDF y GDF) o los secretarios de notaría.

El paro, que se inició ayer a última hora de la tarde en la SNCF, se traducía hoy en muy pocos trenes en circulación: entre el 20 y el 25% en términos globales.

Donde más se notaba el movimiento era en la región de París, porque a la falta de trenes de cercanías -la línea que conecta la capital con los dos aeropuertos estaba completamente paralizada- se añadían los problemas en el transporte metropolitano: sólo un 20% de los metros y alrededor del 15% de los autobuses.

Pese a todo, a media mañana la dirección de la RATP señaló que los servicios en funcionamiento eran "mejores de lo previsto".