Jueves, 16 de Octubre de 2008

La depresión es un vaticinador de muerte después de un infarto

Reuters ·16/10/2008 - 19:09h

En las personas que sufrieron un infarto, la depresión y el aumento de la frecuencia cardíaca son, aunque a menudo coexisten, vaticinadores independientes de muerte, publicó la revista Psychosomatic Medicine.

El equipo dirigido por el doctor Robert M. Carney, de la Escuela de Medicina de la Washington University, en St. Louis, le hizo varias pruebas a 333 pacientes deprimidos y a 383 personas sin depresión que acababan de sufrir un infarto.

Los expertos controlaron a los participantes durante 30 meses.

Al considerar factores que podían generar confusión, el grupo deprimido tenía una frecuencia cardíaca nocturna más alta que los pacientes sin depresión (70,7 frente a 67,7 latidos por minuto). Lo mismo ocurrió con la frecuencia diurna (76,4 versus 74,2).

En general, 33 pacientes deprimidos (el 9,9 por ciento) y 14 pacientes no deprimidos (el 3,7 por ciento) murieron durante el seguimiento. Veinticuatro decesos en el grupo con depresión (el 73 por ciento) y 10 decesos en la cohorte sin depresión (el 71 por ciento) fueron por causas cardiovasculares.

El equipo informó que "los pacientes no deprimidos con baja frecuencia cardíaca tuvieron la mayor supervivencia y los deprimidos con ritmo cardíaco alto, la más baja".

Tras eliminar otros vaticinadores importantes, la depresión y una frecuencia cardíaca nocturna alta, la aceleración de los latidos aumentó independientemente el riesgo de muerte después de un infarto.

Según el equipo, la alteración del sueño, un trastorno frecuente en pacientes con depresión, explicaría la relación entre la frecuencia cardíaca nocturna alta y la mortalidad.

Los autores comentaron que existe evidencia de que los despertares nocturnos asociados con una mayor frecuencia cardíaca provocarían complicaciones asociadas con la isquemia (reducción del suministro sanguíneo y, por lo tanto, oxigenación de los tejidos) y ritmos cardíacos anormales en las personas con alguna cardiopatía.

FUENTE: Psychosomatic Medicine, septiembre del 2008