Miércoles, 15 de Octubre de 2008

"La meta es la misma, pero el camino debe variar"

Entrevista a María Calvo, autora de ‘Los niños con los niños y las niñas con las niñas’

ALBERT MARTÍN VIDAL ·15/10/2008 - 21:54h

¿Qué expone en su obra?

He publicado tres libros sobre este tema basados en informes científicos que prueban que el cerebro masculino y femenino son diferentes. Las habilidades y aptitudes son distintas, y los estudios demuestran que tenemos ritmos cognitivos diferentes que aconsejan que aunque las metas educativas sean idénticas, los caminos para lograrlas son distintos.

¿Qué experiencias de este tipo son las más relevantes?

En Reino Unido, Estados Unidos o Australia se está aplicando en colegios públicos. En Carolina del Sur, dentro de cinco años todos los colegios públicos tendrán separados a chicos y chicas. Hay estudios concluyentes, y la experiencia ha causado entusiasmo en un alumnado formado por minorías. Las listas de espera en estos centros son enormes.

¿Qué diferencias educativas hay entre niños y niñas?

Por ejemplo, las niñas son precoces en lo que al área lingüística se refiere porque su hemisferio izquierdo se desarrolla antes. Eso hace que los niños se encuentren en inferioridad respecto a ellas, pasando por ser alumnos lentos o provocando desmotivación.

¿Y a la inversa?

Los niños, por la testosterona, son más movidos. Eso provoca que constantemente centren la atención del profesor, lo que discrimina a las alumnas.

¿Influye eso negativamente en la socialización?

Ni se traumatizan, ni tienen ningún problema de relación. En primer lugar, porque los colegios no son urnas de cristal. Y segundo, porque para que un niño se desarrolle con el sexo opuesto primero debe desarrollarse consigo mismo. Este sistema evita frustraciones y tensiones sexuales, y crea niños normales, equilibrados y felices, con un desarrollo afectivo normal, aunque se alarga su infancia y tienen relaciones sexuales más tarde.

¿Están estos centros vinculados a la derecha?

De ninguna manera fomentan ningún tipo de vocación religiosa, son colegios que apuestan por formación personalizada. Entienden que el sexo es constitutivo de la persona, rompen estereotipos y presentan unos resultados académicos extraordinarios. Pero desde el desconocimiento es fácil criticar.