Miércoles, 15 de Octubre de 2008

"Siempre hemos vivido de las renovables"

El autor de El espejismo nuclear critica el consumo de energía atómica por "insostenible"

ÓSCAR MENÉNDEZ ·15/10/2008 - 22:18h

MONICA PATXOT - Marcel Coderch, fotografiado en Madrid.

Para Marcel Coderch, la posibilidad de que la energía nuclear sea una alternativa para solucionar el problema del cambio climático es un auténtico espejismo. Y es ese, precisamente, el título de su reciente libro, El espejismo nuclear, publicado por la editorial Los Libros del Lince y que le ha convertido en un apóstol antiatómico. Cordech (Olot, 1953) se doctoró en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) de Estados Unidos y, aunque en la actualidad es vicepresidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), su verdadera labor ecologista se centra en la Asociación para el Estudio de Recursos Energéticos (AEREN-ASPO), de la que es secretario. Además, forma parte del capítulo catalán del Club de Roma.

El ‘efecto invernadero’ está causado por la emisión de gases resultado de la quema de combustibles fósiles. ¿La energía nuclear no es la solución?

No. En primer lugar, porque para suplir a los combustibles fósiles habría que edificar dos centrales al mes durante cuarenta años, construir quince grandes cementerios nucleares y quintuplicar la producción de uranio en el mundo, entre otras cosas. De hecho, ni siquiera iniciando un proceso de construcción de centrales se podrían sustituir los reactores nucleares de aquí al año 2050.

En su libro, usted explica que los problemas relacionados con la energía, incluido el ‘efecto invernadero’, tienen su causa en la economía.

Vivimos en un sistema basado en el crecimiento exponencial del consumo. Estamos viendo ahora que, si no crecemos un 2% o un 3% anual, todo se resquebraja. Un sistema así se convierte, tarde o temprano, en insostenible. Y nosotros pensamos que va a ser más temprano que tarde.

¿Qué medidas cree usted que se deberían tomar?

Para empezar, hay que desarrollar al máximo todas las energías renovables. Todavía tenemos suficientes combustibles fósiles como para utilizarlos para fabricar productos como los materiales plásticos. Y esos no se pueden generar de otra manera. La humanidad ha vivido siempre de las energías renovables.

Pero renunciar al uso de la energía, ¿no sería una marcha atrás para la humanidad?

No se trata de volver a las cavernas. Es al revés. Los que insisten en el crecimiento continuado son los que nos van a llevar a las cavernas. Propongo que adoptemos una visión de futuro, que nos preparemos y desarrollemos al máximo la energía que tenemos. Para que haya futuro, tiene que ser sostenible. Tenemos que vivir del flujo de energía y no de un stock que lleva acumulado desde cientos de miles de años atrás y que ahora gastamos como si fuera infinito. Y no lo es.

En su libro, usted habla de limitar el consumo energético. Pero eso es una auténtica revolución.

No. La revolución es lo otro. Yo hablo de una reforma, consciente y meditada. Quizá la gente prefiere no tener que cambiar su paradigma de consumo y echar mano de la energía nuclear. La nuclear tiene cuatro problemas, que siguen sin resolverse después de 50 años: el coste, la seguridad, los residuos y la proliferación nuclear. Cuando ahora se plantea un renacimiento nuclear, lo primero que tenemos que preguntarnos es por qué se nos murió. Vamos a reemprender construcciones que se pararon hace veinticinco años. Y el hecho es que las paramos por unos problemas que ahora siguen vigentes.

Usted habla del coste de la energía nuclear. Sus principales partidarios aseguran que es económicamente muy rentable.

Se juega con el precio del kilovatio/hora nuclear que pagamos ahora, pero sin contar que hablamos de una energía que se produce en unas centrales que se han amortizado gracias a sucesivas subvenciones estatales. Las nucleares nunca han sido una decisión empresarial. Ninguna empresa ha tomado la decisión de construir una central diciendo “esto es un gran negocio”. Ni siquiera en Estados Unidos. Son deudoras del interés del Estado, que financia su construcción. Así, el kilovatio/hora es rentable, pero solo una vez que se ha subvencionado su construcción. Si fuera tan barato como dicen, habría tortas para intentar abrir nuevas centrales. Pero no es el caso. La industria nuclear basa su campaña en decir a los ciudadanos que o dejan de consumir o aceptan las centrales. Pero eso es falso. Ellos saben que, si no se abren unas cuantas centrales nuevas, la industria nuclear tendrá que echar el cierre, porque las actuales están ya obsoletas. Se les va al traste el negocio.

Otro de los motivos para apoyar lo nuclear consiste en que, con ella, no tendremos dependencia energética del extranjero.

Es otra falacia, porque no producimos combustible nuclear ni tenemos plantas enriquecedoras. Hay menos proveedores de petróleo que de uranio, está más concentrado. Además, en la actualidad, solo la mitad del consumo de uranio proviene de las minas. La otra mitad proviene de las cabezas nucleares soviéticas y americanas. Si hubiera un incremento del parque nuclear, de aquí a 2010 ó 2015 no habría combustible para alimentarlo.

Supongamos que los occidentales decidimos ahorrar. ¿Cómo se lo decimos a los chinos o a los indios, que basan su crecimiento económico en el consumo energético?

No podemos decirles que no crezcan mientras nosotros seguimos haciéndolo. Primero, habría que predicar con el ejemplo. Además, un estadounidense consume 24 barriles de petróleo al año y un europeo, 12 barriles. Mientras, un chino consume 1,9 y un indio, 0,9. Además, con ese consumo fabrican los productos que luego nosotros consumimos. Tendríamos que llegar a un plan de convergencia por el que nosotros reducimos nuestro consumo y así ellos pueden llegar a un nivel sostenible.

Lo que sí parece utópico es conseguir que los gobiernos de todos los países del mundo se pongan de acuerdo en este asunto, ¿no?

Puede ser utópico, pero no hay alternativa. Bueno, sí, existe una, la alternativa fascista, que se basa en el como no hay para todos, nos quedamos nosotros con ello. Pero, como parece que esto no es una solución aceptable, tendremos que llegar al consenso.

Noticias Relacionadas