Miércoles, 15 de Octubre de 2008

"Barreda no debería causar confrontación con el agua"

Jorge Alarte, líder de los socialistas valencianos desde hace menos de un mes, afirma que será "inamovible" en la defensa del trasvase Tajo-Segura

BELÉN TOLEDO ·15/10/2008 - 21:37h

Jorge Alarte, secretario general del PSOE valenciano. IÑAKI

Jorge Alarte es el líder de los socialistas valencianos desde el 28 de septiembre, cuando ganó el congreso que su partido convocó para elegir nuevo secretario general. De haber perdido, esa habría sido la primera derrota política de toda su vida. A cuatro días de cumplir 35 años, Jorge Alarte ostenta la alcaldía de su ciudad, Alaquàs, desde hace nueve años. Gobierna desde el primer momento con una mayoría absoluta que no ha hecho más que crecer.

Pero el apoyo que sus conciudadanos le dan en las urnas no se correpondió con los votos de sus compañeros de partido en la elección de secretario general. Ganó por la mínima: un 51% frente al 47% de su rival, Ximo Puig. Por delante, tiene la tarea de pacificar un partido dividido en dos bandos: el continuista y el renovador. Los 13 años de oposición que los socialistas llevan a sus espaldas en esta comunidad no contribuyen a serenar los ánimos. Fuera de casa, Alarte ha prometido ganar al PP en 2011. El obstáculo: la imponente mayoría absoluta que los conservadores consiguen, comicios tras comicios, en el País Valenciano.

El primer reto es unificar el partido. Si, para ello, incluye a dirigentes del bando contrario en puestos de poder, perderá capacidad de maniobra. Si no lo hace, nunca conseguirá paz y cohesión internas...

Estamos haciendo una cosa que me parece más importante que todo eso. A la decisión democrática de cambio que tomaron los delegados y las delegadas, estamos sumando y generando espacio para que todo el mundo pueda trabajar en un único objetivo: construir un proyecto político alternativo, de cambio para el 2011.

"Camps debería explicar por qué Carlos Fabra sigue ocupando un cargo en Castellón"

El próximo mes de noviembre hay tres congresos provinciales en que puede reaparecer la división. Para evitarlo, ¿está entre sus planes premiar a quienes no le votaron?

Entre mis planes lo que está de verdad es ganarle al señor Camps la Generalitat, las diputaciones y los ayuntamientos, y en ese proyecto sumar a la inmensa mayoría. No voy a participar ya de la dialéctica precongresual, que se acabó cuando los delegados y las delegadas votaron.

Pero usted ganó el congreso gracias al apoyo de la dirección del PSOE en Madrid, ¿cómo hará para quitarse el estigma de títere?

El presidente Zapatero ganó por 9 votos y nosotros por 20. Pasó muy poco tiempo y la inmensa mayoría del partido estaba a su lado. Además, si en la calle, con la gente, recuperamos espacio y credibilidad, este debate, que ya es estéril, lo será todavía más.

Usted apoya la continuidad del trasvase Tajo-Segura. Pero si hubiera de nuevo posibilidad de construir el trasvase del Ebro, que el PSOE rechazó, ¿cuál sería su postura?

Yo creo que el PSOE tomó la posición adecuada. El trasvase del Ebro no es lo mismo que el del Tajo. El trasvase del Ebro suponía una inversión económica, medioambiental y paisajística insostenible, la renuncia a una política de agua amplia. Era un instrumento de confrontación. El Tajo-Segura está desde 1979 en funcionamiento. No hay una inversión nueva que hacer, sino usar una infraestructura ya creada y no hay una intervención desde el punto de vista medioambiental. No son lo mismo.

José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha y socialista, defendió el martes la caducidad del trasvase del Tajo en el Congreso de los Diputados...

No comparto para nada su posición. Es más, creo que ayer, y esto es una sugerencia cariñosa y afectuosa entre compañeros, el compañero Barreda más bien debía haber explicado las ventajas, la ampliación de derechos, la modernización de las instituciones castellano-manchegas, y no causar confrontación por el agua con nadie: ni con nosotros ni con Murcia. Pero eso es una responsabilidad del compañero Barreda. Yo veo con afecto a Castilla-La Mancha y no contribuiré a esa guerra. Eso sí, firmeza en la defensa de los intereses de los valencianos y las valencianas. En eso, seremos inamovibles.

"Los valencianos no están preocupados por la lengua, sino por el paro o la sanidad"

Pero si el Estatuto mantiene esa cláusula de caducidad, ¿cree que los diputados valencianos del PSOE deberían votar en contra?

No voy a hablar de futuribles. Ahora se ha tomado en consideración el estatuto. Es lógico que se votara a favor porque no fue más que un inicio de tramitación, no se ha entrado a fondo. La comisión correspondiente debe analizar el articulado. Estoy absolutamente seguro de que el Gobierno de España actuará en defensa del interés general y con los límites de la Constitución.

Sobre Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón, hay serias sospechas de corrupción. No da explicaciones, pero sigue en el poder.¿Cómo piensa afrontar la indiferencia con la que los ciudadanos toleran lo que está pasando?

Hay una situación de agotamiento total del proyecto de la derecha en la comunidad. Solo acumulan poder y déficit democrático, con casos como el de Fabra, el control de Canal 9 o el entorpecimiento sistemático a que en las escuelas valencianas se enseñe la Constitución y los Derechos Humanos. Nuestro reto es estar a la altura de los valencianos y las valencianas y ofrecerles un proyecto distinto y alternativo. Es Camps quien debería contestar a la pregunta de por qué Fabra sigue siendo presidente en Castellón.

En el País Valenciano, todavía hoy, hay un conflicto lingüístico. La Generalitat no reconoce en la práctica que el valenciano y el catalán son la misma lengua...

La lengua, la nuestra, es lo que dice la Academia Valenciana de la Lengua. Está en nuestro Estatut y nuestras leyes, es fruto de un consenso entre PSOE y PP, y eso es lo que hay. Nosotros aquí en nuestro territorio le llamamos y le queremos llamar valenciano. Evidentemente, es una realidad compartida con otras comunidades autónomas. Pero esto quien lo tiene que resolver son las instituciones académicas.

¿Intensificaría las medidas para fortalecer su uso?

Los socialistas valencianos hicieron la Ley de Uso y Enseñanza del Valenciano, ley incuestionable en este momento. Los servidores públicos tienen que conocer las dos lenguas oficiales para garantizar el derecho de los ciudadanos a relacionarse con la Administración en cualquiera de las dos. Solo un reducto de la derecha mantiene el conflicto lingüístico, pero yo no voy a participar en esa estrategia. Los valencianos no están preocupados por eso, sino por el paro, la sanidad, la educación o el modelo territorial.

Prometió que ganará las próximas elecciones. Dada la aplastante mayoría absoluta del PP, ¿no le parece demasiado ambicioso?

Cada día estoy más optimista y estoy más convencido de que no sólo es posible sino que lo vamos a hacer realidad.