Miércoles, 15 de Octubre de 2008

Annie Leibovitz muestra su fotografía más personal en una gran exposición

EFE ·15/10/2008 - 19:10h

EFE - La imagen hecha por la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz al actor estadounidense Leonardo di Caprio (dcha) es una de las 150 instantáneas expuestas en la National Portrait Gallery de Londres (Reino Unido). La exposición "Annie Leibovitz: La vida de una fotógrafa" abrirá sus puertas al público mañana el 16 de octubre.

Las fotos más insólitas, bellas y emocionantes de la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz (1949) no son las de los personajes famosos que le dieron su reputación, sino las que toma día a día de su familia y amigos.

Así queda reflejado en la exposición "La vida de una fotógrafa, 1990-2005" que acoge desde este jueves la National Portrait Gallery de Londres, en la que Leibovitz mezcla retratos de celebridades con instantáneas de su vida cotidiana.

Originales, estéticas, atrevidas e impactantes son las imágenes de los actores, políticos o músicos que la fotógrafa ha captado con su cámara desde 1990 hasta hace tres años; composiciones elaboradas en las que ella entabla una relación muy personal con su modelo.

Pero su faceta más humana, su fotografía más natural, espontánea e incluso sorprendente se descubre con las fotos de su gran familia judía: sus hijas -la primera, Sarah, alumbrada a los 51 años, y sus gemelos Samuelle y Susan, de una madre de alquiler- y, sobre todo, de su amante, la escritora Susan Sontag, ya fallecida.

"La vida de una fotógrafa", que ya se exhibió en Nueva York antes de llegar a Europa, no recoge sus primeros trabajos, realizados para la revista musical "Rolling Stone", pero sí incluye muchas instantáneas emblemáticas, algunas de ellas publicadas por "Vanity Fair".

Por ejemplo, destaca el retrato de la actriz Demi Moore embarazada y desnuda que publicó esa revista estadounidense en 1991, o la del actor Johnny Depp echado en una cama encima de su novia de entonces, la modelo inglesa Kate Moss, él vestido y ella desnuda.

Está el Gabinete al completo del presidente de EEUU, George W. Bush -el único toque "extraoficial" es una tirita en el dedo pulgar de Donald Rumsfeld-, y un retrato del entonces presidente Bill Clinton en la Sala Oval de la Casa Blanca de 1993.

En Londres, además, se muestran por primera vez unos retratos de la reina Isabel II en Buckingham Palace, que estuvieron en el centro de una polémica al sugerir la cadena pública BBC en un documental -por el que se tuvo que disculpar- que la soberana había abandonado airada la sesión fotográfica.

No faltan Al Pacino entre luces y sombras, Mick Jagger sentado y solitario sobre una pequeña cama, la modelo estadounidense Cindy Crawford representada como Eva con una serpiente al cuello o un extravagante Brad Pitt con pantalones de leopardo y botas de "cowboy".

Más íntima y espontánea es una imagen de 1996 de la cantante Patti Smith con sus dos hijos, Jackson y Jesse, en un rincón de su casa, entre sus instrumentos musicales y junto a su gato.

Intercaladas con estas fotos de gran formato y entablando una cierta tensión, están las del álbum personal de Leibovitz, muchas de ellas de sus padres y hermanos o de sus hijas y, en otro registro de la artista, las que tomó en Sarajevo en pleno asedio serbio, en 1993.

Pero las fotografías más profundas son las que Leibovitz hizo a su amante, Sontag, en sus últimos días, hasta su muerte por cáncer, el 28 de diciembre del 2004, poco antes de la de su propio padre, Samuel, a quien también retrató en su lecho final.

Sontag aparece en sus buenos momentos -una puesta de sol en Egipto o trabajando en sus libros-, pero sobre todo en los malos, desde que se le diagnostica su enfermedad, cuando es tratada en el hospital, en el momento en que se hace cortar el pelo, y cuando lucha, cuando sufre y cuando muere.

La idea de esta exposición surgió cuando Leibovitz preparaba un libro de su obra en los últimos quince años, que también está a la venta y en el que rinde por primera vez homenaje público a Sontag, con quien admite que mantuvo "una historia de amor".

Al seleccionar las imágenes para el proyecto -interesante proceso que queda reflejado en una sección de la muestra-, la artista se dio cuenta de que, pese a lo diferentes que son, sus fotografías públicas y privadas tienen un origen común.

"No tengo dos vidas. Esto es sólo una vida y tanto mis fotos personales como los encargos son parte de ella", concluyó.